Will Smith confiesa que pensó en matar a su papá

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El actor publicó un libro de memorias repleto de impactantes experiencias.

Will Smith nunca ha ocultado el hecho de que nació en una familia humilde y desestructurada, que no constituyó precisamente un buen ejemplo para él. Sin embargo, ahora el intérprete ha ido un paso más allá, por medio de su nueva autobiografía Will, a la hora de describir algunas de las experiencias más duras que tuvo que afrontar como testigo de excepción de un matrimonio, el de sus papás, marcado por la violencia que su papá ejercía contra su mamá.

En un nuevo extracto del libro que publicó la revista People, el artista se sincera sobre las ganas que tenía de «vengar» a su mamá, Caroline Bright, y de hacer pagar a Carol Smith Senior, su papá, por todos los abusos que cometió contra ella durante décadas.

En una ocasión, el joven Will presenció una disputa doméstica que terminó con una impactante agresión, hasta el punto de que su mamá escupió sangre y cayó contra el suelo al recibir de su marido un fuerte puñetazo.

No obstante, ese deseo de venganza que empezó a invadirlo llegó a su máxima expresión en su época adulta, cuando tenía que cuidar de su papá ya anciano, enfermo de cáncer, en los últimos años de la vida de este. Fue entonces, poco antes de la muerte de Carol en 2016, cuando Will volvió a recordar con nitidez la dinámica de maltrato físico y psicológico con la que su padre amedrentaba y sometía a su mamá de forma continua, por lo que llegó a pensar en asesinar a su papá.

«Una noche, cuando lo llevaba de su recámara al baño en silla de ruedas, la oscuridad se apoderó de mí. El camino entre ambas estancias atravesaba la zona de las escaleras. De niño me decía que algún día vengaría a mi mamá, que cuando fuera lo suficientemente mayor y fuerte, cuando dejara de ser un cobarde, acabaría con su vida.

Me paré al borde de las escaleras: le podría haber empujado y podría haberme salido fácilmente con la mía. Todas esas décadas de odio, dolor y resentimiento acabarían de un plumazo. Pero negué con la cabeza y continué hasta el baño», se lee en uno de los fragmentos más escalofriantes de la obra. (Quién)