Los astrónomos la han llamado Heracles, en honor al antiguo héroe griego; podría haber chocado con nuestra galaxia hace 10,000 millones de años

AGENCIAS

 

LONDRES.- El descubrimiento de una “galaxia fósil” escondida en las profundidades de nuestra propia Vía Láctea, puede alterar nuestra comprensión de cómo se convirtió en la galaxia que vemos hoy.

Esta galaxia fósil puede haber chocado con la Vía Láctea hace 10,000 millones de años, cuando nuestra galaxia aún estaba en su infancia. Los astrónomos la han llamado Heracles, en honor al antiguo héroe griego que recibió el don de la inmortalidad cuando se creó la Vía Láctea.

Los restos de Heracles representan aproximadamente un tercio del halo esférico de la Vía Láctea. Pero si las estrellas y el gas de Heracles constituyen un porcentaje tan grande del halo galáctico, ¿por qué no la vimos antes? La respuesta está en su ubicación en las profundidades de la Vía Láctea.

“Para encontrar una galaxia fósil como esta, tuvimos que observar la composición química detallada y los movimientos de decenas de miles de estrellas”, dice en un comunicado Ricardo Schiavon de la Universidad John Moores de Liverpool (LJMU) en el Reino Unido, un miembro clave del equipo de investigación. “Eso es especialmente difícil de hacer para las estrellas en el centro de la Vía Láctea, porque están ocultas a la vista por nubes de polvo interestelar. APOGEE nos permite atravesar ese polvo y ver más profundamente que nunca en el corazón de la Vía Láctea”.

El estudiante de posgrado Danny Horta de LJMU, autor principal del artículo que anuncia el resultado, explica que “es necesario examinar una cantidad tan grande de estrellas para encontrar estrellas inusuales en el corazón densamente poblado de la Vía Láctea, que es como encontrar agujas en un pajar”.

 

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