EN LA OPINIÓN DE…

AMADOR GUTIÉRREZ GUIGUI

El calificativo de “Fuera de Serie” en el deporte no le queda a muchos atletas, pero sin duda alguna, quien desde hace algunos años porta esa etiqueta con todo merecimiento es el hoy mariscal de campo de los Bucaneros de Tampa Bay, Tom Brady, y es que apenas el domingo pasado en el Super Bowl LV ganó su séptimo anillo de campeón en la muy competitiva NFL.

Desde que se supo que la final de este año en el Futbol Americano Profesional sería entre el equipo de la bahía floridense y los de hasta antes de ese partido campeones reinantes, los Jefes de Kansas City, con el nuevo  “Fuera de Serie”, Patrick Mahomes, las expectativas se incrementaron.

Sin embargo, el juego nunca prendió como un auténtico Super Bowl, debido a que la defensiva de los Bucaneros planificó una estrategia prácticamente perfecta, aprovechando los huecos por lesiones en la línea ofensiva de los Jefes, para hacerle pasar una tarde muy incómoda al multimillonario Quarterback de los campeones de la Conferencia Americana. Que además sus receptores parecían de palo, todo pase se les caía.

Y es que mientras Mahomes literalmente se la pasó corriendo por su vida y buscando con jugadas de “chistera” lograr avanzar yardas; Tom Brady daba una vez más cátedra de liderazgo, talento, combatividad y aún pese a todo lo que ha obtenido a lo largo de su carrera, “Ganas de Ganar”.

Muchos expertos no creían que el famoso #12 no podría lograr lo que acaba de lograr, lejos del coach Bill Bellichick y los Patriotas de Nueva Inglaterra, pero el tiempo demostró que quienes sí extrañaron a Brady fueron los seis veces ganadores del Trofeo “Vince Lombardi.

Después de lo vivido este año quedó más que claro lo que era un secreto a voces, que la relación entre el “Monje” y el mariscal de campo es únicamente profesional y para nada una buena relación personal.

Situación que es muy diferente en Tampa Bay, donde la relación con el veterano entrenador Bruce Arians es fantástica, tanto así que el propio head coach y su directiva le dieron manga ancha para llevar al área de San Petesbugo a sus amigos Wayne Gronkowski (ala cerrada), así como el problemático, pero muy buen receptor abierto Antonio Brown y ninguno de los dos le fallaron. Oigan, por cierto, ¿saben que Gronkowski es también luchador de la WWE?

Tom Brady ratificó ser un “Fuera de Serie” al ganar su séptimo anillo de campeón, por increíble que parezca, él tiene más campeonatos que cualquiera de las 32 organizaciones de la NFL, superando los seis que han ganado los Acereros de Pittsburgh y los Patriotas de Nueva Inglaterra (todos con Brady).

Por el otro lado, aunque tuvo su primera gran derrota en su carrera, el aún muy joven Patrick Mahomes es también un “Fuera de Serie” y es que ya ganó un anillo; firmó un contrato estratosférico de más de 500 millones de dólares y sobre todo por la mentalidad ganadora que posee.

Terminando el juego del pasado domingo, el famoso # 15 del jersey rojo de los “Chiefs” dijo que le dolió mucho la derrota, pero que de ella aprenderá para volver con todo el año entrante, y por cierto en Las Vegas, ya Kansas City es el favorito por ahora para ganar el Super Bowl LVI a celebrarse en Los Ángeles.

Lo que si hay que comentar es que, sin ser del todo malo, lo que sí estuvo muy lejos de ser “Fuera de Serie” fue el show de medio tiempo a cargo del músico canadiense The Weeknd, aunque en gustos se rompen géneros.

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