Salvador Ramos Bustamante: “pude ser gobernador”

Salvador Ramos Bustamante: “pude ser gobernador”

En franca entrevista, el exlíder sindical rememora sus años de gloria en la CROC y su caída, y exhibe las componendas políticas de la época, entre distribución e imposiciones de cargos; no basta con que Mario Villanueva se disculpe, dice: debe conocerse la verdad

 

SALVADOR CANTO

 

“Para solucionar el problema con Mario Villanueva Madrid no es suficiente una sentida disculpa, él sabe bien el daño que nos causó a mí y a mucha gente y en verdad yo espero que él lo reconozca; no quiero disculpas, no es un problema de disculpas, ya lo que pasó pasó y es inevitable, pero como nos vamos a morir, no sé si primero él o primero yo, pero la gente tiene derecho a saber la verdad y lo que me gustaría  es que realicemos una video conferencia y que platiquemos sobre ello”, expresó Salvador Ramos Bustamante en entrevista con El Despertador de Quintana Roo, en donde afirmó que de no haber fallecido Luis Donaldo Colosio, “yo hubiese sido el gobernador del Estado”.

El otrora líder sindical que fundó la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC) en Quintana Roo, además de ser de los primeros directivos que tuvo el Partido Revolucionario Institucional (PRI), al cual perteneció muchos años y por el cual fue regidor e incluso diputado federal suplente, recordó cómo fue su llegada a estas tierras, las peripecias que pasó para lograr los primeros contratos colectivos con hoteles y cómo comenzó a tener contactos en la política y con los gobernantes que a la postre le generaron problemas que lo llevaron a cárcel mediante expedientes que le inventaron.

Negó incluso poseer una riqueza como muchos sindicalistas, pues dijo “vivo de una manera modesta y soy feliz con mi familia que es muy unida”; además, aseguró que es mentira que sea dueño de camiones de transporte en la Ciudad de México como se ha hecho creer durante muchos años.

Y es que planteó que el crecimiento vertiginoso de CROC generó envidias dentro y fuera de la central; incluso en la política, pues así como tuvo la oportunidad de trabajar de cerca con presidentes de la República y ser parte fundamental para que varios políticos llegasen a la presidencia municipal de Benito Juárez e incluso a la gubernatura, también fue objeto de altas traiciones de gente a la que todo el tiempo consideró sus amigos.

 

¿Quién es Salvador Ramos Bustamante?

–Yo nací en la Ciudad de México, en el Barrio de Santa Julia, y viví en una vecindad de las calles de Tizoc con mucha pobreza. Salí a trabajar desde los seis años a vender chicles, a cargar canastas, a pelar pollos, a lavar papas, zanahorias, cebollas en el mercado y tuve varios trabajos. Luego nos cambiamos al barrio de la colonia Morelos e ingresé al trabajo sindical a los 14 años.

Entré a la escuela de gastronomía, trabajé en varios lugares hasta que llegué al restaurante Rivoli en donde conocí a Alberto Juárez Blancas, que era mesero, y un día me acerqué al Instituto de Relaciones México-Estados Unidos donde ofrecían becas para estudiar inglés, fui a preguntar y me dijeron que con un oficio del sindicato me podían dar una, por lo que hablé con Juárez Blancas que era el delegado del restaurante y en el documento puso que yo era dirigente de los jóvenes y con eso me dieron 40 becas, lo que me permitió organizar a la juventud revolucionaria, y fue así como comenzó mi trabajo sindical.

Comencé a ir al sindicato todos los días, participé en las huelgas, se inició un trabajo para lograr los contratos colectivos de nuevas empresas y el primero que tuvimos fue del hotel Fiesta Palace el cual fue firmado por la intervención de Miguel Alemán Valdés, que en ese entonces era presidente del Consejo Nacional de Turismo y con el apoyo de empresarios comenzamos a recorrer el país, y en una ocasión don Antonio Enríquez Savignac me platicó de Cancún y con él llegó el arquitecto Alberto Villanueva Sansores, quien fue mi primer amigo de Quintana Roo.

 

–¿Cómo es que llega a Cancún?

–En la época de Luis Echeverría se hizo un gran centro de capacitación y ahí llegaron Antonio Enríquez Savignac quien llevó a Romárico Arroyo, Sigfrido Paz Paredes, Alfonso Alarcón Moralí y Jesús Martínez Ross, que era diputado federal de la XLIX Legislatura y entre todos ellos me apoyaron para venir a Cancún y aunque en un principio yo no quería, me insistieron para venir a montar una escuela de hotelería para transformar a los trabajadores de la construcción y la hotelería y aquí  me quedé. Recuerdo que el maestro Raúl Anguas Rivero, de la Secretaría de Educación, nos prestó las instalaciones de lo que iba a ser la escuela Alfredo V. Bonfil que estaba en construcción, en donde se improvisó la escuela de capacitación y en donde a la vuelta de tres meses se enseñó a camaristas, bell boys, ayudantes de cocina, de comedor, y vinieron a la graduación de la primera generación Jesús Martínez Ross, Antonio Enríquez Savignac, Alberto Juárez Blancas, Roberto Castellanos Tovar…

Ya una vez conformada la CROC se dio la primera firma de contrato colectivo de trabajo en Cancún con el hotel Playa Blanca de Diego de la Peña, luego nos firma el hotel de Alberto Bojórquez y de ahí el Cancún Caribe, el Camino Real, el Presidente, el Chac Mool,  y esto comenzó a generar conflictos con la CTM que comenzó a utilizar al sindicato de la construcción para obligar a que les firmaran los contratos de operación y comenzaron a emplazar a huelgas, y nos tuvimos que meter al trabajo de la construcción y había que desplazarlos.

 

–¿Cómo incursiona en la política?

–Cuando se realiza la conversión de territorio a Estado, me nombraron primer presidente del comité municipal del PRI, se vino la elección del primer ayuntamiento y don David Gustavo Gutiérrez Ruiz me propone como primer regidor, y luego se viene el cambio del Congreso, ya siendo gobernador Jesús Martínez Ross, y entrada la primera Legislatura, luego llegó la L Legislatura Federal, y un día reunido con Martínez Ross me comenzó a reclamar porque Porfirio Muñoz Ledo, que era el presidente nacional del PRI, quería que yo fuera diputado federal pero él decía que la orden la daba el Presidente de la República y ponen como candidato al profesor Emilio Oxté y me nombran suplente.

Para la LI Legislatura mataron al suplente de Pedro Joaquín Coldwell que era el profesor Serapio Flota Más y me llama Pedro, y me dice que no saliera de mi casa, que me llamaría el gobernador y me marca Martínez Ross, con quien ya tenía dificultades, pues cuando se dio la segunda legislatura local nos dijeron que le darían a la CROC una diputación, pero que el postulado sería Miguel de Jesús Peyrefitte Cupido, el cual no era de nuestro gremio, y si no me gustaba, lo podía vestir de campesino para que pareciera de la CROC.

Nos dieron la suplencia a la CROC para la diputación federal y entro como suplente de Pedro Joaquín porque desde ese entonces ya quería ser gobernador; hicimos una gran campaña y pide que sea por el distrito de Chetumal para no tener problemas con Felipe Amaro, con quien no se llevaba bien.

Con el paso del tiempo, ya con la CROC fortalecida, Pedro Joaquín me dijo que tuviera cuidado con Alberto Juárez Blancas que ya no me quería, y cuando llegó a la candidatura para gobernador, yo quedo como diputado federal y Juárez Blancas me bloqueó todo un año.

Ya siendo gobernador Pedro Joaquín le pedí ser presidente estatal del PRI, pero me dijo que no me podía cumplir. Recuerdo que Jesús Martínez Ross en su último mes de gobierno puso a Mario Villanueva como secretario de gobierno y Pedro Joaquín lo ratificó y desde ahí arreciaron los conflictos con Mario porque era muy impositivo.

 

–¿Le ofrecieron algún otro cargo?

–Para la LII Legislatura me proponen ir al Senado pero por conflictos con Alberto Juárez Blancas me cambian para la diputación federal. Para ese entonces Mario Villanueva era presidente del PRI y en una entrevista que me hacen en Chetumal, me dicen que el dirigente había declarado que la candidatura no era de la CROC sino del PRI y yo lo ratifiqué, pero le dije que para un distrito iba alguien de nosotros y por el otro una mujer y todo esto molestó a Mario.

 

–¿Cómo fueron los conflictos con la CTM?

–Fueron a sangre, recuerdo que balearon a un compañero nuestro en Chetumal por un conflicto en una obra y Pedro Joaquín me pidió no responder con violencia, dijo que lo metería a la cárcel pero nunca ocurrió.

Con Pedro Joaquín hicimos un buen trabajo y en un evento masivo en la CROC, él reconoció que no hubiese podido gobernar sin el apoyo de nosotros, pero nunca le pedimos ni placas, ni terrenos, ni patentes.

 

–¿Y cómo es que se da realmente el conflicto con Mario Villanueva?

–A lo largo del tiempo se fueron formando condiciones extraordinarias por el crecimiento de la CROC. Yo empiezo a tener desde la Cámara de Diputados acercamiento con mucha gente, ahí conozco a Luis Donaldo Colosio y cuando fue nombrado presidente del PRI me invitó a que yo presidiera una de las cuatro mesas regionales.

Me reuní muchas veces con Colosio y me preguntaba cómo iba el sindicato y le decía de los problemas que había. Con Juárez Blancas, después de haber sido casi su hijo en el ámbito sindical, fuimos creciendo por rumbos distintos, pues él iba engordando física y económicamente y yo me iba nutriendo cada vez de más ideas. Mi relación con el partido socialista y Cuba es la raíz del problema y Colosio por donde quiera me encargaba situaciones para que yo las atendiera. Un día el hijo de Felipe Amaro Santana me dijo que en un evento con Colosio en Toluca, al único que saludó fue a mí y reconoció que había una buena relación y por eso me atrevo a decir que si a Colosio no lo matan, yo hubiera sido el gobernador de Quintana Roo.

 

–¿La CROC hizo a presidentes municipales?

–Nosotros hicimos presidente municipal a Joaquín González Castro, José Irabién Medina y me opuse a que fuera Carlos Cardín Pérez y a Mario Villanueva lo ayudé, porque hablé con Colosio, a quien un día fui a alcanzar a Tabasco y le dije que apoyara a Mario a la presidencia municipal en contra de la voluntad de Miguel Borge Martín. Después de que entra Mario comienzan más problemas y me fui a acusarlo con Colosio y éste me regañó y me dijo: “pero tú me lo recomendaste”.

 

–Cuando Mario Villanueva es gobernador, ¿qué fue lo que realmente ocurrió?

–Es una larga historia. Estando un día en la lucha libre en la Arena Coliseo en la Ciudad de México, me habló una persona de parte de Ernesto Zedillo para decirme que yo era el candidato al Senado y me dijo que le avisara a Jorge Polanco que se reportara con él. Mario Villanueva me marcó un día y me dijo que lo había metido en un lío porque yo iba de candidato al Senado, pero resulta que ya se habían reunido Mario Villanueva, Jesús Martínez Ross y Alberto Juárez Blancas para echarme abajo la candidatura, y para hacer más grande el asunto comienzan a sacar desplegados en mi contra, y el primero de ellos fue de los taxistas con quienes traíamos muchas rivalidades, pero después Mario Villanueva organiza una campaña en la prensa nacional y ya no estando Colosio me dicen que ya no iba por el Senado, sino que a la diputación.

Recuerdo que me reuní con Mario Villanueva y le pregunté ¿qué te hice?, si ya se acabó mi ciclo político me voy, y me dijo que todo era porque don Fidel Velázquez (líder nacional de la CTM) se lo había pedido.

Carlos Salinas quería que yo fuera delegado de Fonatur en Cancún pero no acepté, Mario Villanueva me dijo que él quería Fonatur y se arregló que fuera Virginia Betanzos a la diputación, a mí me dijeron que la otra opción era el Infonavit pero no acepté, entendí que nada tenía que hacer ahí y me retiré, rompí con el sistema, pues resulta que días antes Rafael Ignacio Aguilar Talamantes, fundador del Partido Socialista de los Trabajadores y luego del Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional, me invitó a irme con él y me advirtió que tanto el gobernador como el dirigente de la CROC me querían chingar.

 

–¿Cómo fue esa parte por la que lo detuvieron y metieron a la cárcel?

–Un día me habló Carlos Cardín y me dijo que el gobernador Mario Villanueva me quería ver e incluso me comentó que ahí estaba el avión disponible y en lugar de volar a Cancún lo hice a Mérida, porque ya sospechaba que me querían fregar.

Mario Villanueva había ordenado que metieran bombas molotov, dinamita a mi casa, me querían hacer lo que le hicieron a La Quina (Joaquín Hernández Galicia, ex líder petrolero, acusado de homicidio y acopio de armas por lo que pasó nueve años preso en el Reclusorio Oriente en Ciudad de México), pero ya me habían avisado.

Hay señalamientos de que Francisco Velazco “El Vikingo” (jefe policiaco en varias administraciones y actualmente preso) se subió con las bombas molotov a mi casa. A la gente que estaba conmigo se la llevaron presa al palacio de gobierno, los dejaron sin agua y sin comida varias horas hasta que llegó Mario Villanueva y dijo: “le voy a enseñar a Salvador Ramos quién tiene más huevos, él o yo”.

Ya estaba en proceso el conflicto con los taxistas y Martiniano Maldonado, que había sido mozo en una empresa nuestra, organizó a cinco mil “martillos” que estaban en rebelión y le avisé a Juárez Blancas, que vino y se reunió con los taxistas

Traje al líder de la CROC de Nuevo León, Agustín Serna Servín quien envió 200 taxis, equipos de radio y mandaba un camión con armas, lo que yo no sabía, y el único que lo sabía era Martiano Maldonado y es quien le avisa al gobernador; traiciona a los taxistas y los agarran.

A los abogados de Nuevo León, sentados en una oficina de gobierno, Mario Villanueva llega y les dice: “qué buena cocaína tienen” y les dice que están traficando, por lo que les advierte que si no se iban en ese momento los iba a meter a la cárcel.

En eso se organiza el asalto a la CROC y a mí me secuestran en Mérida los sicarios de Ricardo Marín Carrillo “La Muerte”, que es el que le manejaba todo esto a Mario Villanueva. Allá llegaron cuatro tipos, uno de ellos alto con la cara cortada y me agarran, me llevaron esposado al aeropuerto, me subieron al avión del gobernador y me trajeron a Cancún en donde previamente ya habían hecho un operativo para evitar la manifestación por estas detenciones, la gente quería que hiciéramos un paro por esta situación, pero pensamos que estando Carlos Salinas en el poder nos iban a disparar, pues él consentía todo y Mario Villanueva era un tipo muy duro.

Hay telegramas y protestas de trabajo que hubo porque fue un problema grande, no nada más local. Hubo presión de la federación sindical, de organizaciones de Cuba, Nicaragua, Argentina, Brasil por esta situación. Una persona me dijo que acudiéramos a ver a don Fidel Velázquez y yo le dije que no, aunque de tanto insistir acudimos y yo le dije que iba a saludarlo, le tengo respeto y a platicarle de lo que está pasando y me dijo: “ni me digas, yo sé cómo está todo en cada estado y el único que yo respeto es el de Quintana Roo”.

Ahí Fidel me comentó que previo a todo, estuvo en Chetumal con el gobernador y Juárez Blancas para hacer una alianza nacional y que ahí le dijeron que “ya se habían quitado de encima a Salvador Ramos”.

El dirigente de la CTM me dijo que Mario Villanueva le comentó que se puso de acuerdo con Juárez Blancas, a quien le dio unas vacas y unos millones de pesos para resolverlo.

Me dijo don Fidel que le respondió al gobernador: “ya le metió dinero bueno al malo porque ahora va a ser a él a quien no se lo va a quitar de encima”. Esto me lo dijo delante de Porfirio Camarena Castro y después me lo repitió enfrente de Virginia Betanzos y los entonces gobernadores de Campeche, Sinaloa y varios dirigentes de la CTM.

 

–¿Cómo fue esa etapa en la cárcel?

–La primera vez que me metieron fue como ocho días por un problema donde detuvieron también a Juárez Blancas y la segunda, cuando me secuestran, fue la que estuve 10 meses, pero yo entré con la frente en alto.

Ahí adentro me puse a estudiar, a realizar actividades de tai chi, de respiración, porque no me iban a ver derrotado y un día fue Mario Villanueva a verme y me dicen primero que el director quería hablar conmigo pues yo constantemente le reclamaba porque no permitía que me metieran los periódicos, y a otras personas como a Ramiro de la Rosa sí.

Cuando llegué a la oficina del director ahí estaba Mario, me quiso dar la mano y lo dejé con la mano extendida, a un costado estaba Raúl Santana Bastarrachea y me dijo: “Salvador, sé que te he hecho mucho daño, pero te pido perdón” y le dije que lo que tenía que hacer era entregarme todos los expedientes que me habían armado.

Me fabricaron cuatro o cinco expedientes y el primero de ellos es que supuestamente yo había atacado a los taxistas, sacado armas de fuego y hasta uno o dos taxis me achacaron. Luego los taxistas me buscaron y dijeron que fueron obligados a meter la denuncia.

También me inventaron otro delito de acuerdo con Guillermo del Rosario “el Chokos”, entre otros, donde me fijaron una fianza alta, de tres millones de pesos, que el mismo Mario Villanueva pagó porque sabía que todo era inventado. Yo les pedí que me entregaran los documentos fabricados y meses después me los dieron.

 

–¿Qué espera que ocurra con Mario Villanueva?

–Yo espero que él reconozca realmente lo que pasó, no es un problema de disculpas, yo lo que quiero con Mario Villanueva es que realicemos una video conferencia y que platiquemos, ya lo que pasó es inevitable, es historia y por eso yo digo, ¿qué necesita Quintana Roo? pues conocer la verdad, saber qué paso realmente porque es un estado joven y miren en qué condiciones estamos, con una desigualdad social impresionante, con un desarrollismo donde las filas de cemento corren por todos lados, riquezas mal habidas, con narcotráfico, conflictos de influencias y políticos que han pasado por el gobierno enriquecidos escandalosamente.

De verdad, lamento las condiciones en que está Mario Villanueva, sé que ha estado sufriendo mucho, lamento lo de su familia, no le deseo ningún mal porque no tengo rencor alguno, yo vivo feliz, no tengo dinero, pero soy feliz con toda mi familia.

Nadie de mis hijos está metido en la delincuencia y el crimen organizado, ni en las drogas ni en la prostitución, todos trabajan, tienen su profesión, somos una familia unida feliz, yo estoy libre y él no, de qué le sirvió acumular tanta riqueza y tanto poder.

Lo que tiene que hacer Mario es echar para afuera todo lo que le hace daño y parte de lo que le hace daño es el problema con nosotros y esto no se resuelve con una disculpa, yo lo que quiero es que platiquemos.

 

–¿Cómo inicia su militancia en el PRD?

–Siempre he estado ligado a la izquierda y un día fui a Tabasco a ver Andrés Manuel López Obrador, el traía la estrategia de una Asociación Nacional Partidista, yo me seguía presentando como gente del PRI.

Cuando Andrés Manuel estaba en campaña para el PRD y ganó, me hizo subsecretario del Trabajo junto con Camilo Valenzuela y me dijo que no me hacía secretario porque yo no era consejero. Me mandó de delegado a Guerrero donde hicimos un buen trabajo, luego a Veracruz, Yucatán y a Quintana Roo en donde trabajamos para fortalecer al partido.

Hoy lamentablemente el PRD ya está desapareciendo, es una vergüenza, los “Chuchos” traicionando a la izquierda.

Nosotros hicimos al PRD, mi hijo Alejandro fue el primer presidente del Comité Municipal, luego del Comité Estatal, luego estuvo Rafael Quintanar y luego Emiliano, con quien acrecentamos al partido.

De verdad, yo estudié en la escuela del PRI, que tenía una súper escuela, y yo formé parte de la segunda generación con Beatriz Paredes.

 

–¿Cómo ve a los políticos de Quintana Roo?

–La clase política, a excepción de Pedro Joaquín, ha sido una clase fallida, dos gobernadores presos, presidentes municipales presos, otros prófugos, todos acusados de enriquecimiento ilícito.

 

–¿Salvador Ramos es socialista, comunista o revolucionario?

–Yo me considero socialista

 

–¿Es cierto que usted es dueño de varios camiones de transporte en la Ciudad de México?

–No, para nada. Cuando el conflicto, Mario Villanueva y Alberto Juárez Blancas comenzaron a buscar hasta por debajo de las piedras, investigando en dónde estaba la riqueza que yo supuestamente tenía y en su mente perversa inventaron de todo, no se imaginaron que yo estaba dedicado a trabajar. Cuando se dio el conflicto yo no tenía ni para comer, en la Ciudad de México si tenía hambre tomaba agua.

 

*****

 

Para concluir la entrevista, El Despertador de Quintana Roo hizo una serie de preguntas concretas a Salvador Ramos Bustamante para que respondiera lo primero que se le viniera a la mente:

 

–¿Quintana Roo?

–El Pueblo.

 

–¿Cancún?

–Pioneros.

 

–¿Mario Villanueva Madrid?

El horror en el poder.

 

–¿Joaquín Hendricks Díaz?

–La corrupción.

 

–¿Carlos Manuel Joaquín González?

–Medianamente gobernando; había muchas esperanzas con él pero no se cumplieron.

 

–¿Andrés Manuel López Obrador?

–Esperanza para los mexicanos.

 

–¿Alberto Juárez Blancas?

–Hombre capaz, brillante pero que se fue distorsionando con el poder.

 

–¿CROC?

–Está dividida, Isaías González Cuevas tiene a más de la mitad en contra.

 

–¿Los partidos políticos?

–En profunda crisis, hace falta hacer un cambio en el sistema de los partidos políticos.

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