Pueblo bueno y sabio

Ahora que se acerca el proceso electoral 2021, vale la pena observar de qué forma tomamos decisiones los mexicanos en nuestro quehacer cotidiano para tener un referente y una explicación del porqué estamos como estamos y por qué tenemos los gobiernos que nosotros elegimos.

Por ejemplo, es domingo en la ciudad y se te antoja una buena cochinita pibil con su respectiva cebolla morada y harto chile habanero, no importa si es taco o torta, llegas al mercado o al tianguis y sin pensarlo tienes enfrente tres, cuatro y hasta cinco puestos donde se vende tan inmerecido manjar: ¿cómo eliges el apropiado?, ¿qué te dice tu intuición?, ¿qué te dice tu olfato?, o ¿cómo la ves?, y así continuas dudando, ¿preferencia por alguno conocido?, ¿que sea el que Dios quiera?, ¿el que tenga más gente, más comensales?, ¿buscas alguno en el que haya perros merodeando? (por aquello de que si “perro no come perro”, luego entonces es de genuino cerdo).

Sí señor, esta es la conducta de la mayoría de nosotros en la toma de decisiones, ya que está basada en “lo acostumbrado”, “lo que opine la mayoría”, “lo que me enseñaron mis padres”, en la resignación del “es lo que hay”. Es toma de decisiones de mala educación, es el resultado de “es mejor malo conocido que bueno por conocer” o de “éste sí roba pero poquito” o “éste sí roba pero reparte”, es decir, toma de decisiones basada en refranes, cultura popular y hasta rencores del pasado.

Hay que buscar, evolucionar en una toma de decisiones más asertiva, más analítica, más educada para tener mejores resultados en lo individual, en lo colectivo y en la vida pública, para mejorar la elección de quienes nos gobernarán o representarán en el gobierno.

Es fundamental tomar buenas decisiones para no elegir a quienes ven caminos fáciles y rápidos con el poder engañoso del decreto, o que olvidan que la corrupción es un fenómeno social que debe combatirse desde abajo pero con más firmeza desde arriba, que debe partir de un respeto colectivo y generalizado a la ley, que lleva su tiempo, que no implica “la obediencia ciega” que tienta al diablo de la tiranía.

Tendremos que reprogramar nuestra toma de decisiones, no podemos seguir eligiendo con la tradicional “conducta de la manada ” o mejor dicho no sigamos siendo una “manada de neo borregos”, mejor seamos una nueva y moderna “inteligencia colectiva” y una fuerza poderosa individual.

Como diría doña Esa: “Ah nooo Chuli, yo mi cochinita como el chocolate espeso, la decido como lo hace el pueblo bueno y sabio, lo primero que se aprende es que en el puesto de cochinita haya perros merodeando, lo demás es lo de menos”. Se acabó el papel.

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