¿Por qué los gatos amasan?

El inicio del amasado empieza en el periodo neonatal, es decir, después de su nacimiento. Y lo realizan en el momento de mamar de su madre para estimular la producción de calostro y posteriormente leche de las mamas.

La estimulación en la formación de leche en las hembras tiene varios mecanismos, uno de ellos, y el que nos importa en este punto con el amasado, es precisamente estos movimientos. Al realizar los gatitos estos movimientos y succionar la leche, se estimula a nivel central la producción de leche materna.

Cuando los gatitos son destetados y empiezan a comer alimentos sólidos por sí mismos, puede que pierdan este comportamiento. Los que lo mantienen lo hacen por diferentes motivos:

  • Para mostrar confort. Los gatos, cuando están a gusto en un lugar, empiezan a amasar ese sitio. Puede ser el sofá, si están tumbados en él, o nuestras piernas o brazos si están sobre nosotros tumbados.
  • Para hacer su lugar de descanso más cómodo. Cuando un gato busca un sitio donde recostarse a descansar, empieza a amasar la zona para conseguir que sea más mullido. Se piensa que esto mismo lo hacían los ancestros de los felinos salvajes, para conseguir que la hierba donde se iban a recostar fuera más mullida y cómoda para su descanso.
  • Para marcar el territorio. Los gatos se relacionan entre ellos a través de diferentes señales, entre ellas las olfativas, que son las feromonas. Los gatos liberan estas feromonas, entre otras formas, a través del rascado y de las glándulas que se encuentran en las almohadillas.

Este comportamiento es totalmente natural en los gatos. Tanto es así que los ingleses tienen una palabra específica para este comportamiento. Kneading, que lo traducimos como amasar.

Si tu gato te está amasando, significa que está la mar de feliz en tus brazos o piernas. Déjale demostrártelo y disfruta con él.

¡Eso sí! Una recomendación es que mantengas sus uñas cortas para evitar que con el amasado pueda hacerte daño sin querer. Al amasar estiran las falanges y las uñas, y al cerrarlas cierran también las uñas, por lo que se pueden clavar en tu piel. Recuerda que esto lo hacen sin querer, así que la mejor forma de que no nos hagan daño es precisamente manteniendo una buena longitud de sus uñas. Con esto evitarás también que pueda engancharse en diferentes zonas de la casa y hacerse daño, o romper algunas partes de tela, por ejemplo. (Muy interesante)