Poesía en Viernes de Carnaval

Laura Angulo, Alí Benítez y Omar Ortega Lozada, protagonistas de la primera Noche de Lectura Colectiva de 2020 del Colectivo Colectivo

Héctor Cobá

Poesía con sabor a Caribe, motivos y destellos de mar, negación y afirmación de la poesía, relectura de Ernest Hemingway, coqueteos con Fernando Nieto Cadena (QEPD) salpicada de toques de lo absurdo fue la primera Noche de Lectura Colectiva (la número 14) del año 2020, organizada por el Colectivo Colectivo en el espacio cultural Surf Café, avenida Xpuhil, supermanzana 26.

Las voces fuertes y nítidas de Laura Angulo, Alí Benítez y Omar Ortega Lozada convocadas por el incansable promotor cultural Jorge Yam, tuvo una gran sorpresa en el café cultural, sólo llegaron tres personas a escuchar al trío de bardos asistentes de los seis convocados, faltando, a lo mejor, porque fue el viernes de Carnaval Cancún 2020: Ángel Nimbé, Gustavo Enrique Orozco y Macarena Huicochea (la única que se reportó enferma).

Laura Angulo

Viñetas crudas y realistas de la indiferencia cancunense vertió con sus lecturas de una realidad, Laura Angulo recién regresada a su ciudad, leyó su poema contundente “Cadáver de un perro”, retrato fiel de una parcela de la cotidianidad y apatía de los habitantes de Cancún, en específico de los conductores: “ebrios los cláxones de los taxis están cantando”. Cabría la pregunta ¿qué hace el cadáver de un perro en el Caribe?

Angulo siguió con un tema de la melancolía de un fantasma sin contornos, descarnada muestra de lo que se puede hacer con la poesía. La obra de esta joven marca el circulo muerte-vida-muerte-realidad, igualmente palpados en una poesía inédita: gente que vende flores.

Esta poeta y narradora publicó en 2010 su primer poemario Visiones Reciclables con un prólogo del escritor Jorge González Durán, en 2012 aparece su segundo poemario Colección de mandrágonas, con prólogo de la uruguaya Alicia Ferreira, obra por la que la invitaron a varios festivales en el extranjero, donde ha representado a Quintana Roo en Belice, República Dominicana y Colombia. En 2017 fue incluida en Contramarea. Breve antología de poesía joven de Quintana Roo.

De Hemingway a Isla Mujeres

Omar Ortega Lozada de Apan, Hidalgo, parte del taller literario Syan Caan de Bacalar, Quintana Roo; fue director de la revista literaria Sonarte; autor de los cuadernos de poesía Matices de la piedra, Donde la noche se hace llama, La suerte de las aguas y Aleteos de colibrí. Poemas suyos han sido publicados en diversas antologías y revistas impresas y electrónicas.

Este leyó fragmentos del poemario La soledad es una barca sin remos tras una relectura del libro clás

Omar Ortega

ico de Ernst Hemingway El viejo y el mar, la musicalidad, sin conocerlo, de Fernando Nieto Cadena (QEPD) autor del poemario Nosotros somos asuntos de muchísimas personas, y de varios más (amante del beisbol, la música salsa y los modismos caribeños desde su natal Quito, Ecuador hasta Ciudad del Carmen, Campeche donde residió antes de fallecer en 2017).

Los atisbos de Nieto Cadena, así como las inevitables referencias a las artes de pesca, de parte de Omar Ortega, se mueven entre escuchar un partido de beisbol en un barco pesquero en altamar, los destellos y motivos de mar necesarios debido al amor del poeta a Isla Mujeres.

Un montón de caracolas vacías –que odian ser suvenir– se amotinan a un

[costado de la puerta,

Lanzan un silbido para sacarme de las aguas del ensimismamiento cuando

[el aire las extirpa del denuedo,

similar al graderío del equipo de casa cuando avienta su deprecio contra el

[bateador contario;

tal vez saben que mi intención es hacerme a la mar para obtener un pez,

una caricia

o una palabra que abra una fisura al casco donde la soledad navega con

[banderas encendidas

Omar lee uno más, de un libro visual, en preparación, relacionado con Las Coloradas, el lugar en Yucatán donde está la salinera, montañas de sal, que juegan con los diferentes tonalidades que le da el sol.

Cierra con otro fragmento de La soledad es una barca sin remos:

El jadeante retozo del mar agita parvadas de naves por todos sus

[confines.

A la orilla de la playa, el aire trasiega aromas que se observan más

[intensos:

el café exhala un rumor de pescadores y aparejos que salpican el frío

[silencio que dejó la madrugada,

el sabor a coco del arroz y el pescado fritos adquieren la tibia densidad de

[la neblina,

y las casas se incendian de colores demasiado vivos pese a los abrazos

[de la arena

como aquellos objetos nuevo que quitan esa patina de depresión a los

[multifamiliares

¿Absurdo y poeta?

El autor del libro Esto claro que no es poesía (2019) y de Ente el olvido y el amor-fo (2016), Alí Benítez, ese día mostró un libro inédito Odio a las cucarachas, lo que destanteó al mísero público, cinco amantes de la poesía, los que no sabía si el autor era Alí Kafka o Franz Benítez, del que leyó el poema “Algún día”.

Alí Benítez

Sin embargo, no se quedó con las ganas de leer poemas de Esto claro que no es poesía como el poema Los poetas ya no saben:

Los poetas ya no saben qué decir, los novelistas ya no saben qué inventar, pero me dan más lástima los poetas, propensos a la droga-dicción o al alcoholismo, pero al nihilismo qué, ¿eso qué?

Los poetas ya no saben qué decir, ahora que la RAE, mi amiga, dice que esa palabra, que los poetas posmodernos consideraban vanguardista y llena de rebeldía, ahora es tan solo un prefijo intensificador

Ya no saben qué decir, en un mundo que ya no entiende nada de nada, donde todos gritan y ¿quién va a escuchar poetas? O sea ¿cómo para qué?

Ahora ya no saben cómo llamar la atención haciendo creer que su fracaso es innovación…”

Benítez en sus comentarios señala que él trae un discurso muy fuerte sobre la absurdidad de la poesía, que algún día podrá explicar acerca de ciertos seres, los poetas. Aun así agradeció la convocante Jorge Yam, al que le dio las gracias por tan absurdo evento.

De él, consciente con su trayectoria se retoman unas líneas más, su credencial de poeta aunque él la niegue, del poema Últimamente la poesía:

Últimamente la poesía no es poesía…

Así que ahora camino como poeta,

siento como poeta, deambulo como poeta y

tengo pose de poeta,

nostalgia y voz de poeta y me deprimo

y me pongo ansioso como poeta

y por supuesto y sobre todo

y especialmente

fracaso como poeta…”

En fin Macarena Huicochea, Ángel Nimbé y Gustavo Enrique Orozco, chance se fueron a escuchar a Margarita, la diosa de la cumbia (en el viernes de Carnaval) y se perdieron la Noche de Lectura Colectiva (la número 14), primera del año 2020. (Fotos: Facebook / Facebook: Héctor Cobá / Twitter: @HctorCob / hectorcobácc@gmail.com)

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