PARA SIEMPRE, BALAM DI CAPRIO…

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ASÍ NOS VEMOS

Edgar Prz

 

Las cosas se están tornando muy difíciles para Tulum, se nota un excesivo “vacío de poder”, por ello la insistencia de acortar los tiempos de asunción de las nuevas autoridades. Durante los  cuatros meses que deben de transcurrir entre la elección y la toma de protesta, no solamente agotan al límite el presupuesto, sino que se heredan conflictos severos que ponen en riesgo la estabilidad social.

Hemos notado que los tiempos fértiles de invasión de predios se dan en esos meses, así tenemos varios municipios que padecen este mal y nunca, nunca fueron atendidos. En la reingeniería administrativa adoptada por Roberto Borge vino la desaparición de innumerables dependencias como el Infovir, que se encargaba de la regularización de la tenencia de la tierra y que tenía presencia en todos los municipios y de una u otra manera atendía esta creciente demanda.

Quintana Roo ha crecido exponencialmente, muy rápido, ante las condiciones difíciles de otras entidades vecinas, su éxito turístico fue imán que atrajo miles de gentes, muchos han venido a aportar para el crecimiento, otros por su naturaleza de origen, por su pobreza han recalado y se han unido a generar caos, anarquía, desorden, invadiendo grandes extensiones de tierra que cuentan con documentación legal, con propietarios acreditados o que son parte de la reserva de crecimiento de que dispondría el gobierno.

Estas manchas de invasiones, muchas aparatosas, otras silenciosas, han sido toleradas y se han dado en complicidad con algunos funcionarios de menor ralea que ofertan estas lagunas de gente como caldo de cultivo electoral. Las invasiones en Quintana Roo, concretamente en Cancún, Zona Continental de Isla Mujeres, Playa del Carmen, Tulum, Carrillo Puerto, Chetumal son las más relevantes y aparatosas.

Algunas tienen varias décadas como la Enrique Sánchez Madariaga y Nora Quintana de la región 93 en Cancún, las condiciones infrahumanas, de miseria, de hacinamiento, de suciedad, de olvido son los signos distintivos de estas zonas.

En ellas se refugian todo tipo de gente, ven la manera de agenciarse gratis un pedazo de tierra sin previa solicitud y antigüedad; no, ellos a eso vienen: a crear cinturones de miseria, a armar tinglado con lonas, cartones, maderas, con lo que encuentren. Carecen al principio de los servicios básicos y en poco tiempo empiezan a robar energía eléctrica y agua potable, no tienen calles pavimentadas, no cuentan con servicios de recolección de basura, defecan al aire libre y por ello son zonas de contagio de alto riesgo. Han crecido siendo solapadas por las autoridades, por su complacencia, por su evitar meter mano dura, por hacer que prevalezca el estado de derecho, por imponer un orden.

Muchos vienen de los estados cercanos a la Península, hay vivales, malandrines, convictos, maleantes, practicantes de la “doctrina de Roberto Carlos”, prófugas, suripantas, madrotas, en fin, cocteles en ebullición.  Además hay gente que le paga a otras para que les cuiden los predios invadidos, hay gente con otras propiedades o que acaparan varios lotes, es un viva el más chingón y el que trague más pinole. Pasa el tiempo y aumentan sus exigencias de la introducción de servicios públicos, cuando son áreas irregulares, exigen recolección de basura, seguridad pública y amenazan con plantones y cierre de calles, urge que la autoridad se faje los pantalones y solamente haga valer la ley.

Tulum ya no puede crecer en anarquía,  sin un orden, sin un respeto por las cosas y propiedades, ya es tiempo de que la autoridad tenga un NO en su vocabulario, que no les permita que estas afectaciones de invasión se sigan dando y reproduciendo. Muchos no los usan para habitación, solo basta caminar detrás de Aurrerá en Tulum y vera un espectáculo de hacinamiento, basura, pobreza, una postal digna de Alighieri, puestecitos que expenden alimentos, pollerías, verdulerías, tortillerías sin ningún ápice de limpieza ni cubren las reglas de sanidad. Estas son verdaderas bombas de tiempo que no tardarán en estallar. Así han estado, ya que al Estado no les interesa. (Continuará)

 

Me acabo de enterar del fallecimiento de todo un personaje folklórico, el rey de la cámara y de la entrevista urbana, sus errores gramaticales lo distinguían y en lugar que ese bullying malicioso le afectara, sucedía lo contrario, lo fortalecía y le daba más reconocimiento. El gremio periodístico pierde a un referente, a alguien que se forjó solo, a alguien que la vida le permitió aprender varios oficios como la panadería, albañilería y supo escalar los peldaños de la vida. Se marchó el viernes y sólo puedo agregar “compromiso cumplido”, ya eres parte de la historia, hizo lo que quiso y lo disfrutó todos los días. Viaja con el respeto de todos, adelante Balam di Caprio, vuela alto como siempre…

Mejor seguiré caminando y cantando “que alguien me diga cómo se olvida, cómo se arranca para siempre un amigo del corazón, que alguien me ayude, se me hace urgente, ando buscando quien me quite este dolor…”

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