Por tener que atender las demandas de cuidados en sus hogares, muchas no retomaron la búsqueda de empleo

AGENCIAS

MÉXICO.– “Una década perdida en la participación de la mujer en el mercado laboral, que tanto trabajo ha costado en general”, ese fue el triste balance de Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de Cepal, al exponer las afectaciones de la pandemia para las mujeres.

Al mismo tiempo enfatizó uno de los datos más alarmantes del informe sobre el impacto del nuevo coronavirus: en 2020, la participación laboral de las mujeres bajó seis puntos hasta colocarse en apenas 46% luego de situarse en 52% el año previo.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) hizo un llamado a los gobiernos para que las mujeres de algunos sectores en los que se prevé un mayor efecto negativo en términos de empleo e ingresos —como turismo, manufactura, comercio, trabajo doméstico y de cuidados, salud y educación— sean consideradas prioritarias en la vacunación.

“Las mujeres cuidadoras deben ser prioritarias en los sistemas de salud”, sentenció Bárcena.

El 56.9% de las mujeres en América Latina se encuentran ocupadas en este tipo de sectores que son de riesgo, no sólo por la emergencia sanitaria, sino porque son mujeres pobres, sin acceso a seguridad social o derechos laborales.

El caso de México es aún más grave: 65.2% de las trabajadoras están empleadas en los sectores más golpeados por la crisis sanitaria, mientras que en los hombres ese porcentaje es de 44.9 por ciento.

Para paliar los efectos de la crisis, Cepal propuso un ingreso básico de emergencia para mujeres desempleadas por la pandemia. Los países de la región podrían destinar menos del uno por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB) por un plazo de entre tres y seis meses a ese sector, lo que ayudaría a alejar de la línea de pobreza a 14 millones de mujeres.

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