OLÍMPICOS PARA OLVIDAR….

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ASÍ NOS VEMOS

 

Edgar Prz

Durante las últimas dos semanas hemos sido gratamente sorprendidos por los increíbles Juegos Olímpicos de Tokio 2020, la gente ya requería con urgencia un impasse, un distractor que impacte positivamente, que distraiga de manera colectiva ya que la familia completa disfruta de las hazañas de estas mujeres y hombres que practican lo que se originó en la Grecia Antigua, “Citius, Altius, Fortius”… Más rápido,  más alto y más fuerte…

Recuerdo con especial emoción los días de la infancia, en la etapa de escolapios, cuando la materia de educación física era una verdadera competencia, era una práctica cotidiana del ejercicio, un desarrollo pleno entre la mente y el cuerpo. Además de las carreras, las lagartijas, el juego de la pelota, los saltos; se fomentaba el gusto por alguna disciplina deportiva, todo esto ha sido arrumbado por los nuevos programas educativos…

Ya no existen aquellas rivalidades deportivas entre escuelas, aquellas competencias para ver quiénes eran los más rápidos, quiénes saltaban más, quiénes eran orgullo de sus instituciones y luego las invitaciones de otras escuelas de otros municipios, eran verdaderas fiestas deportivas. En una ocasión jugaban fútbol y el más corpulento de los niños fue colocado como delantero, sólo metió seis goles pero en su portería, cuando el profesor le reclamó dijo que nunca le dijeron hacia dónde anotaría, él veía que todos gritaban y pensaba que iban ganando, esas eran las postales de la escuela…

Todo se arrumbó, las horas de educación física fueron reducidas, los profesores tuvieron que buscar dos o tres escuelas para completar su salario, los estudiantes fueron desplazados por la tecnología y aquellas vivencias de encuentros deportivos eran parte de la historia. Los gobiernos toleraron estos despojos, fueron cómplices de este abandono en la formación integral de los educandos, pero no solamente modificaron los planes y programas de estudio, sino que los nuevos profesores fueron instruidos sin estas herramientas de antaño, su formación es más light y los resultados los estamos viviendo.

Muchos se preguntan por qué México fracasó de nuevo en los Juegos Olímpicos, la razón es que ya no hay formación de atletas, nadie se preocupa por patrocinarlos, el gobierno sólo quiere ser constructor de obras por los diezmos y no se percata que mientras más deporte se practique, tendrá una población más saludable. En China desde la primera infancia se recluta a los niños y se les van orientando a las diferentes disciplinas, son métodos algo rudimentarios pero con bastante efectividad, por ello podemos ver deportistas triunfadores alto nivel en clavados, gimnasia, y otros deportes con apenas 14, 15 años de edad.

México siempre había cubierto estos espacios con gente del ejército nacional y algunos pocos, desbalagados como el orgullo Rommel Pacheco que se retira con una historia para contar. México está en orfandad de héroes y cuánta falta le hacen. La perla negra la dio hace poco Ana Gabriela Guevara, la mandamás del deporte en México, al extinguir el Fideicomiso  Fodepar  y retirarles a los  mil 97 atletas de alto rendimiento, a los que han obtenido medallas y gloria para nuestro país, el “apoyito” que recibían y les permitía dedicarse de lleno a la práctica de su disciplina, por ello no nos sorprende que hoy ocupemos la posición 80 de 171 países participantes en Tokio.

Ana Gabriela sigue las enseñanzas y se refleja en el espejo de Delta Moo, quien con 500 pesos mensuales que les entrega a los dignatarios mayas se ufana que con ello sobrevivan; los deportistas requieren no sólo de mayor atención sino más respaldo, apoyo ya que su formación es integral, requieren de doctores, psicólogos, nutriólogos, no sólo del “apoyito” y si ahora se los retiran, entonces a qué le tiras cuando sueñas mexicano.

Jamaica en menos de diez segundos logró tres medallas en los 100 metros, nuestro país que se precia de ser el gigante de Centroamérica, sólo está sirviendo para puras vergüenzas, justificaciones y reclamos, ¿cuándo será?, ¿cuándo veremos las cosas con la claridad con que son?, ¿cuándo podremos sentir y sacar el orgullo que llevamos reprimido?

Esto no es cuestión de colores ni de ideologías partidistas, son programas de largo tiempo que deberían estar blindados para evitar quedar a merced de los tlatoanis, a los intereses de los grupos políticos. México ya merece más que fracasos, ya es hora de superar nuestros vicios y hacer todo por seguir construyendo historias de éxito de nuestros atletas y de nuestra gente, ¿no lo cree usted?

El deporte une y vence fronteras, recrea y se disfruta, por ello debería ser obligación fomentarlo y practicarlo, esto evitará odios, envidias, celos, guerras y nulificara acciones absurdas como el bombardeo de Hiroshima y Nagasaki que cumplió un año más de su fatídica presencia…

Mejor seguiré caminando y cantando “a que le tiras cuando sueñas mexicano, a hacerte rico en loterías de un avión…”

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