“Lo primero que tiene que hacer un luchador es registrar su nombre para que ninguna empresa se quede con él”, advierte el cuatro veces campeón nacional de peso medio

AGENCIAS

MÉXICO.- Después de 38 años de actividad profesional, Octagón es el amo de los ocho ángulos. Ha sido cuatro veces campeón nacional de peso medio mexicano, miembro del salón de la fama de la AAA y actualmente es un icono de la cultura popular de México, una leyenda viviente del cuadrilátero.

Octagón narra sus orígenes en el mundo de la lucha. “Yo entrené con el señor Raúl Reyes, ‘el Moritas’, durante tres años, todos los días sin faltar. Es muy importante aquí la disciplina. La disciplina te hace llegar a las metas que tú te fijas definitivamente”, relata.

“Es muy importante aquí la disciplina. La disciplina te hace llegar a las metas que tú te fijas definitivamente”

Entonces llegó el salto al nivel profesional: “Cuando ya me dijeron que iba a debutar, yo no tenía un nombre, no tenía un equipo para ponerme y menos tenía dinero”, dice. Pero aun así el debut llegó en 1982, bajo el nombre de Dragón Dorado: “Salió de una película protagonizada por mi ídolo Bruce Lee”, cuenta.

Tras seis meses con ese apodo, Raúl Reyes le sugirió que buscase otro nombre y entonces llegó el turno de ‘La Amenaza Elegante’: “Estuve siete años con el personaje de ‘La Amenaza Elegante’, subía al ring con esmoquin, sombrero de copa y bastón”, recuerda el luchador.

Y después fue el turno de Octagón, que “llegó para quedarse”, tras su estreno en 1989 en “la catedral de la lucha libre”, la Arena México, y desde ese día hasta hoy no ha dejado de entrenar.

El nombre se lo proporcionó otro de sus grandes ídolos de las artes marciales, Chuck Norris: “Él hace una película que se llama ‘The Octagon’, donde camina por un puente colgante en el que se enfrenta contra un ninja”, explica sobre cómo surgió la idea.

Preocupaciones sociales

También ha destacado por mostrar su preocupación ante la situación del colectivo profesional al que pertenece. De este modo, junto con dos compañeros, fundó a principios de los 90 la empresa AAA, que, en sus palabras, “supuso una revolución en la lucha libre”.

Poco después llegó el turno a la creación de la Asociación Nacional de Luchadores Profesionales Independientes, con el fin de que estos profesionales tuvieran una cobertura de seguro social, de gastos médicos o de asesoría legal. En este último sentido, el primer consejo que Octagón da a los nuevos luchadores es: “Lo primero que tienen que hacer es ir y registrar su nombre. Ninguna empresa puede abusar y quedarse con un nombre que no les corresponde”.

Precisamente, esa falta de seguridad en su trabajo está detrás de que actualmente se vea a luchadores de elevada edad: “Yo voy a cumplir 60 años y yo me sigo subiendo al ring”, cuenta. En su opinión esta situación se da por la falta de previsión económica de los luchadores. “No ahorran”, afirma.

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