Francisco Sagasti, exparlamentario del Partido Morado, es el tercer presidente de la nación andina en una semana

AGENCIAS

 

LIMA.- “Confíen en nosotros” –una petición difícil, en un país con tres presidentes en una semana, y sumido en una crisis política que sacó a miles de personas a las calles, a exigir el fin de la prevalencia de intereses políticos y atención a las necesidades ciudadanas–, fue la petición que hizo el parlamentario centrista Francisco Sagasti, elegido presidente interino de Perú.

Sagasti, ingeniero de 76 que trabajó para el Banco Mundial, debutante en la arena política y apodado El Quijote por su parecido físico y su barba canosa, enfrentará desafíos monumentales: unir a los peruanos; enfrentar la corrupción que permea la clase política; mantener la estabilidad económica, y luchar contra la pandemia de Covid-19 que suma en el país más de 937 mil casos y más de 35 mil decesos.

Sagasti, casado tres veces y padre de siete hijos, es considerado un moderado, algo que faltaba en el gobierno peruano y que ayudó a que el Congreso lograra un consenso cobre su figura.

Su oposición, y la de su Partido Morado a la destitución de Martín Vizcarra, el pasado 9 de noviembre, en medio de acusaciones de corrupción sin pruebas concluyentes, también contribuyó a que Sagasti fuera elegido por los legisladores en una lista única acordada antes para dirigir el Parlamento. Al no existir presidente, ni vicepresidente, ni segundo vicepresidente, de acuerdo con la ley, el líder del Parlamento se convierte en mandatario.

Sagasti, quien se convertirá en el cuarto presidente peruano desde 2016, sucederá a Manuel Merino, quien dimitió el domingo tras gobernar seis días entre manifestaciones de una magnitud no vista desde hace 20 años cuando los peruanos protestaban contra la corrupción del mandatario Alberto Fujimori (1990-2000).

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