ROBERTO HERNÁNDEZ GUERRA

Es comprensible que quienes han sido afectados por las políticas de austeridad y combate a la corrupción del gobierno de la 4T se manifiesten molestos e incluso  financien medios de información para atacar a su “némesis”, el Presidente López Obrador. Están en su derecho, aunque recurran a falsedades y no a un análisis sereno de los hechos. En estos intentos de descarrilar un proyecto de gobierno que no satisface sus intereses, se presentan maridajes entre   políticos y gente de poder con algo en común, la costumbre de enriquecerse con cargo al erario público.

Cuando Loret de Mola y Brozo anunciaron que su plataforma informativa, “Latinus”, era ajena a grupos políticos o empresariales, seguramente muy pocos les creyeron y ahora que se revela quienes están detrás de ella, no hay sorpresa de por medio. Como propietario de la empresa se menciona a Miguel Alonso Olamendi, hasta hace poco secretario particular del gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles y a su vez, hijo de la ex perredista Patricia Olamendi, Sub Secretaria de Relaciones Exteriores en el gobierno de Felipe Calderón. La influencia de Aureoles no queda solo ahí, su secretario privado, Marco Antonio Estrada Castillejos, está integrado al equipo. La verdad que llamarles empresarios a estas personas es un tanto generoso, a lo más que han de llegar es a “traficantes de influencias” al amparo de su gobernador.

Pero la sorpresa la tenemos en la información que el periodista Alvaro Delgado publicó en “Sin Embargo”, este si un portal de noticias  muy responsable: dos nuevos personajes aparecen en la trama de “Latinus” y son presuntos “empresarios” que disfrutan de contratos millonarios con el gobierno de Aureoles. Ellos son Federico Madrazo y Alexis Nickus Gaxiola, respectivamente hijo y yerno de Roberto Madrazo Pintado, político ampliamente conocido. La trama se complica aún más, cuando nos enteramos que la lujosa mansión en Miami, donde reside el ex gobernador tabasqueño, está ligada a una empresa del abogado Juan Collado, muy relacionado a su vez con Carlos Salinas de Gortari.

Pero recordemos cuál es la característica de Madrazo Pintado en su actuar público y privado. Para llegar al gobierno de su estado recurrió a un gasto de campaña que rebasó con creces lo autorizado: doscientos setenta millones de pesos contra tres. Aunque lo negó, las pruebas fueron presentadas en decenas de cajas con documentación que de poco sirvieron. Posteriormente este personaje obtuvo la Presidencia de su partido, el PRI y después la candidatura a la Presidencia de la República por medios gansteriles, como en su momento denunciara María de los Ángeles Moreno, distinguida  priista.

Pero hay un hecho de la vida privada de Roberto Madrazo que lo pinta de cuerpo entero. En 2007 participó en el Maratón de la ciudad de Berlín, donde fue exhibido por hacer trampa. Los últimos 15 kilómetros del recorrido de 35, los evitó, llegando a la meta “fresco y rozagante” a reclamar el triunfo en su categoría de personas de entre 55 y 59 años. Desde luego que fue descalificado y la noticia trascendió por todas partes.

Aquí queremos hacer una equiparación de la sostenida conducta de este personaje, con la del Presidente Nixon y el escándalo de espionaje que lo obligó a dimitir del cargo más importante del país del norte. Desde luego que guardando las distancias, porque junto al tabasqueño, aquel era un amateur.

Resulta que como consecuencia del “caso Watergate”, el que fuera presidente de la nación más poderosa del mundo fue bautizado con el alias de “Tricky Dick”, que podemos traducir como “el tramposo Dick”. Nuestro tramposo nacional, por el hecho de tener su residencia en la unión americana, bien podría ser denominado “Tricky Bob”, para advertencia a sus vecinos que no hablen español.

 

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