Místicos fulgores

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José Juan Cervera

Por mucho que se lea y se comente en círculos especializados la obra de autores que han logrado prestigio y reconocimiento ante la crítica y la academia, siempre será necesario continuar una labor de divulgación que permita hacer llegar a nuevos lectores aquellas creaciones literarias cuyo mérito sobresaliente se impone a consideraciones ajenas a los principios estéticos.

Por ello, la selección de textos representativos de la literatura de distintas épocas, reunidos en ediciones que puedan estar al alcance de las generaciones de hoy, entraña una importancia que debe apreciarse en todo su significado. Además es deseable que estos materiales impresos se distribuyan de tal modo que la diseminación de sus contenidos trascienda sus puntos geográficos de origen. A partir de esta idea, la planeación de estrategias de fomento de la lectura habría de internarse por sendas más gozosas y menos rutinarias y solemnes de las acostumbradas.

Con un formato ágil y con una selección pertinente gracias a su sobriedad y a su cuidado, La serena canción que dice el viento. Poemas y epístolas, que editó El Colegio de San Luis en 2013, constituye una breve antología de la obra de Concha Urquiza que, por sus características intrínsecas, puede tocar venturosamente a las puertas de un público no del todo familiarizado con la tradición de la literatura mexicana.

Concha Urquiza (1910-1945), nacida en Morelia, Michoacán, tuvo una vida intensa y una muerte trágica que ha dado pábulo a especulaciones y conjeturas, con una brillante trayectoria en las letras que inició tempranamente y que continuará sumando lectores en la medida en que se siga divulgando, y conociéndola sabrán recibir de manera favorable su discurso poético de generosa y ejemplar factura.

Su constante búsqueda de certezas vitales condujo su existencia hacia un profundo sentimiento religioso que derivó en los acentos místicos perceptibles en su producción literaria, que Gabriel Méndez Plancarte reunió y publicó un año después del deceso de esta sutil y atormentada poeta michoacana, de la que se han ocupado varios estudios y acercamientos críticos.

Las fuentes bíblicas y clásicas de su poesía adquieren en ella una expresión vigorosa y fluida, que la hacen asequible a públicos diversos, no únicamente a los que busquen temas teológicos, que en Concha Urquiza se transforman en una experiencia arrebatadora, la cual se aparta de la rigidez del dogma y de las supremacías jerárquicas, riesgos que las concepciones estéticas de esta autora logran conjurar airosamente. Es por ello que la sensualidad, como legítima manifestación de la naturaleza humana, se desenvuelve con plena libertad en el santuario cadencioso de sus versos.

Uno de sus sonetos más bellos, y por tal motivo también de los más citados, es el que se titula Job, que sin eclipsar sus referencias del Antiguo Testamento, recorre una diversidad de matices del ser, cautivando con sus galas formales y sus lazos de espiritualidad: “Él fue quien vino en soledad callada, / y moviendo sus huestes al acecho / puso lazo a mis pies, fuego a mi techo / y cercó a mi ciudad amurallada. // Como lluvia en el monte desatada / sus saetas bajaron a mi pecho; / Él mató los amores en mi lecho / y cubrió de tinieblas mi morada. // Trocó la blanda risa en triste duelo, / convirtió los deleites en despojos, / ensordeció mi voz, ligó mi vuelo, / hirió la tierra, la ciñó de abrojos, / y no dejó encendido bajo el cielo / más que la oscura lumbre de sus ojos.”

Sus textos en prosa son también dignos de interés, como aquel que alude a “El placer de estudiar”, y al modo como logra conciliar esta actividad con su tendencia marcada hacia la vida contemplativa. Así, entre sus Páginas epistolares se advierten muchas de las inquietudes que marcaron su desarrollo intelectual, sus anhelos contradictorios y la reflexión en torno a los retos que enfrentó durante su vida, la misma que el infortunio cercenó abruptamente.

Concha Urquiza, La serena canción que dice el viento. Poemas y epístolas, Investigación, selección y prólogo de Ignacio Betancourt, San Luis Potosí, El Colegio de San Luis, 2013, colección Literatura Potosina 1850-1950, serie Poesía núm. 20, 107 pp.