AGENCIAS

MÉXICO.P Quetzalli de la Concha, gerente Legal y de Derechos de Autor del grupo editorial Penguin Random House, destacó que cuatro de cada diez libros que se consumen en el país son pirata, lo cual coloca a México en el primer lugar en venta de piratería de libro impreso.

Ese fenómeno, tolerado por el público y por las autoridades, ha ido creciendo exponencialmente. Hace 15 años dos de cada diez obras eran pirata; ahora ya son cuatro. Y eso tiene como consecuencia que el dinero por las ventas llega a la delincuencia organizada  y vamos matando lentamente a la industria editorial en el país, remarcó la experta.

El público lector debe tener claro que no hay ninguna editorial que distribuya al mercado informal, y “para asegurar que no estamos comprando piratería hay que asistir a liberarías formalmente establecidas”, refirió de la Concha.

Añadió que los textos piratas pueden estar mal pegados, faltarles un capítulo, algunas páginas o estar encuadernados al revés, porque al delincuente le tiene sin cuidado la calidad de los ejemplares que vende, aunque de manera superficial parecen originales para engañar al comprador; “y tampoco son tan baratos, a lo sumo 20 por ciento menos que un original”.

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