Memoria histórica de Cancún se cae a pedazos

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Ante la indolencia de las autoridades municipales, los monumentos de la ciudad enfrentan grave deterioro y abandono

SALVADOR CANTO

CANCÚN.- En total descuido y abandono por parte de las autoridades municipales se encuentran decenas de monumentos y obras históricas de la ciudad de Cancún, algunos incluso con afectación notable en parte de su estructura y complementos, sin que haya interés en su restauración por parte del gobierno en turno.

Pese a ser considerados bienes muebles e inmuebles que forman parte del Patrimonio Municipal y que, consecuentemente, deberían tener designado un presupuesto para su mantenimiento permanente, hoy en día muchas de estas obras están en decadencia.

El Despertador de Quintana Roo hizo un recorrido por distintos monumentos enclavados en glorietas y puntos principales de la periferia del llamado primer cuadro de la ciudad, en donde el deterioro de muchas obras es más que evidente.

“Es lamentable que las autoridades no hagan nada al respecto y no por nosotros, sino porque se trata de obras que forman parte de la corta historia del municipio”, explicó el artista Renato Dorfman, creador de la Gota de la Esperanza, ubicada en el cruce de las avenidas Labná, Yaxchilán y Tankah.

Comentó que él sigue a la espera de algún llamado de las autoridades para darle mantenimiento a la obra que donó al municipio y no vayan a dejar que se caiga a pedazos.

Lamentó que hasta ahora el municipio no muestra interés alguno en ello y como en muchas otras obras y monumentos que hay en la ciudad, de las que dijo: “seguramente también requieren de mantenimiento o una restauración urgente”.

Para Manuel García Jurado, presidente y fundador del Patronato para la Cultura y las Artes de Cancún A.C., las condiciones en que se encuentran obras y monumentos de la zona centro de la ciudad son muestra de que “seguramente esto no está dentro de las prioridades de las autoridades, pero sería importante que respondan cuándo le pondrán atención, porque se trata de parte del Patrimonio Cultural del municipio”.

Es importante señalar que dentro de su inventario, el Instituto de Planeación de Desarrollo Urbano del Municipio (Implan) reconoce 37 obras, monumentos y edificios que forman parte del patrimonio cultural del primer cuadro de la ciudad, entre ellas muchas ya están deterioradas por el paso de los años y otras más han sido objeto de vandalismo e incluso de las recientes manifestaciones al ser grafiteadas, pero ninguna ha sido atendida por las autoridades.

En un blog del Implan se establece que el “Inventario del Patrimonio Cultural del Primer Cuadro de la Ciudad de Cancún”, forma parte integral de la salvaguarda de los bienes culturales de la ciudad y supone que el objetivo es sensibilizar al público respecto del patrimonio y de su importancia para las identidades individuales y colectivas.

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Como anticipo de un trabajo más amplio que presentará en días próximos El Despertador de Quintana Roo, relativo a los muchos temas pendientes que tienen por delante las autoridades municipales por cumplir con la ciudadanía, presentamos la siguiente galería del estado en que se encuentran dos de los monumentos representativos de Cancún:

Monumento a la Historia de México

Conocida popularmente como “la Licuadora” y/o “la Lavadora”, localizada en la glorieta de las avenidas Uxmal y Tulum, en pleno centro de la ciudad, muestra un serio deterioro en varias de sus piezas.

Una de las placas que conforman la obra, en donde existe un mensaje del historiador mexicano José María Luis Mora y de Melchor Ocampo, tiene una parte desquebrajada por donde asoman las varillas y concreto con que fue hecho, consecuencia de un importante deterioro y la falta de mantenimiento.

También el recubrimiento de la pintura de la obra, ya está más que deslavada y requiere de una urgente restauración, debido a que es la imagen que ven todos los viajeros que ocupan la cercana terminal de autobuses.

Esta obra fue hecha en 1980 por el escultor cubano José Ramón de Lázaro Bencomo, conocido como José Delarra e inaugurada por el entonces presidente de la República, José López Portillo.

El Libro Abierto

Localizado en la avenida Chichén Itzá, entre Tulum y Bonampak, a un costado de la unidad deportiva “Jacinto Canek” y la biblioteca pública, muestra una gran afectación entre los pliegos que asemejan las hojas del libro.  

Esta escultura fue construida durante la administración municipal del licenciado Felipe Amaro Santana entre 1978 y 1981.

A manera de plataforma, esta obra representa un libro abierto de cuyo centro emergen dos obeliscos, con una altura de entre 4 a 5 metros.

Dentro del inventario del patrimonio cultural del primer cuadro de la Ciudad, el Implan señala que se desconoce al autor de esta obra, pero se acepta que se trata de un bien público.

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