LOCUTORES SIN LICENCIA, UNA MALA DECISIÓN: JUSTO MAY CORREA

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Con casi 50 años de carrera, ha podido cumplir exitosamente sus tres proyectos de vida en el ámbito profesional: dedicarse a la locución, al periodismo y a la escritura de libros; la preparación constante, indispensable para los comunicadores, considera

 

SALVADOR CANTO

 

“Fue una desacertada decisión que desde el 2016 se haya exentado de presentar algún tipo de examen para obtener el certificado o la licencia de locutor en México que garantizaba un producto de calidad detrás de los micrófonos”, afirmó el periodista, escritor y locutor, Justo Pastor May Correa, quien subrayó que la comunicación también tiene fecha de caducidad, sobre todo si quien la emite no está preparado o no se actualiza constantemente.

No obstante, destacó que es muy válido que quienes quieran hacer radio accedan rápidamente a ella sin licencia de por medio, por las facilidades que las mismas autoridades han permitido, pero sugirió que ojalá esa facilidad no se interprete como un sinónimo de pereza mental para quienes inician, sino que sea una oportunidad que les permita prepararse para ofrecerse como comunicadores que llenen las expectativas del radioescucha o televidente.

En amena entrevista con El Despertador de Quintana Roo, en vísperas de la celebración del Día Nacional del Locutor, el 14 de septiembre, recordó las peripecias que pasó en noviembre de 1971 para prepararse y presentar las pruebas correspondientes junto a poco más de 200 aspirantes, de los que solamente alrededor de 20 lograron obtener la tan anhelada licencia que en su caso fue como locutor B.

De Viva Voz dijo que desde ese año, específicamente el día 27 de noviembre, quedó registrado de manera oficial su inicio en los medios de comunicación, aunque ya tenía algún tiempo en ellos y que además el certificado emitido por la Dirección General de Educación Audio Visual y Divulgación de la Secretaría de Educación Pública (SEP), fue fechado el día 7 de diciembre, tras haber cumplido con los requisitos exigidos en los artículos 94, 95 y 96 de la Ley Federal de Radio y Televisión.

Durante la entrevista, May Correa habló de múltiples temas y dijo sentirse satisfecho porque a lo largo de sus casi 50 años de carrera en los medios de comunicación ha cumplido sus tres proyectos de vida: haber sido corresponsal de un medio nacional, ser locutor y escritor de libros, de los que lleva alrededor de 30.

Con toda esta experiencia que le han dado los años dentro de los medios de comunicación, opinó sobre las características que a su juicio debe tener un periodista hoy en día; también hizo referencia al trabajo bueno y malo que han hecho los gobernadores de Quintana Roo, sobre quienes ha escrito muchas veces.

 

—¿Quién es Justo Pastor May Correa?

—Soy un comunicador que inició su carrera oficialmente, porque así lo dice mi licencia de locutor, el 27 de noviembre de 1971 y entonces, desde esa fecha parto al contabilizar mi tiempo en los medios de comunicación; de hecho, el próximo 27 de noviembre haré ya 50 años y esa es mi tarea. Debo decir que al principio dividí mi proyecto de vida en tres aspectos: el primero, hacer trabajo frente a los micrófonos de diferentes estaciones de radio, luego combinar el ejercicio del periodismo con la misma radio en donde transmitía noticieros inicialmente en la ciudad de Campeche y después el proyecto me llevó como estaba proyectado, a escribir libros. Entonces, mis tres proyectos de vida se han ido cumpliendo, tal y como yo los había planteado.

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—Tres facetas que le han llevado a ser uno de los periodistas más reconocidos en Quintana Roo. ¿Qué opina de ello?

—No sé si de los más reconocidos, pero yo le he echado muchas ganas, he tratado de hacerlo bien y creo que también 30 años como corresponsal del periódico capitalino El Universal son un buen ejercicio del periodismo porque son medios nacionales con mucha influencia, con mucho profesionalismo y eso ha ayudado mucho a que cada día uno se vaya forjando cada vez mejor y la puntualidad que nos recordaban las personas que más saben, que nos recomendaban además la forma en que uno debe conducirse ante la opinión pública, los lectores y todo eso me ha ayudado a hacer un buen trabajo en beneficio de la comunicación.

 

—¿Cuántos libros ha escrito?

—Alrededor de 30 libros y el primero que publiqué fue una novela que se llama Juego Mortal, con la cual participé en dos certámenes literarios, uno regional organizado por el Instituto de Cultura de Yucatán y el otro de Editorial Diana y Novedades Editores. En el certamen regional no ganó porque declararon desierto el premio de novela, pero me dieron una mención y animándome a seguir adelante y estamos hablando de entre 1986 y 1990. Luego CIA-pas en 1996, que expone una tesis con respecto al levantamiento armado en Chiapas y el asesinato de Luis Donaldo Colosio y otros libros sobre diversos temas, en donde de buena fe se exponen entrevistas y se habla de personajes de la construcción de un estado como Quintana Roo.

—Desde su perspectiva, ¿cuáles deberían de ser las condiciones o características de un periodista hoy en día?

—Yo creo que un periodista debe ser un profesional que aglutine varias carreras aunque no tenga los títulos. Considero que deben tener el conocimiento de los temas que se manejan en el entorno local, nacional y mundial, también la curiosidad de ir estudiando aspectos que todavía no son del dominio público. El periodista de hoy tiene la obligación de abrevar todos estos conocimientos si quiere trascender en su ejercicio, no ser un periodista de ayer o de antier, ni siquiera de hoy, sino de mañana. No hay que ser un “jornalero” de la información ni secretario del que declara. Hoy el periodista debe de conocer la mayoría de las herramientas que la tecnología pone a nuestra disposición para ser más competentes, más competitivos y así no pasar tantas penurias económicas, porque muchas veces el periodista que se encierra nada más en lo que aprendió en la escuela o en la vida, va a padecer mucho.

 

—Le ha tocado no sólo ver, sino escribir y opinar sobre el trabajo de muchos gobernadores de Quintana Roo. ¿Qué nos puede comentar al respecto?

—Yo creo que cada gobernador de Quintana Roo, desde Jesús Martínez Ross, Pedro Joaquín Coldwell, Miguel Borge Martín, Mario Villanueva, vivieron circunstancias muy particulares; por ejemplo Joaquín Hendricks Díaz fue gobernador en unas condiciones en las que el PRI perdió la presidencia de la República, en una transición muy difícil y entonces, cada gobernante, pienso, de acuerdo con las evidencias que uno ha recogido a través de la historia, tenía un ideal y un proyecto para un estado al que querían servir y creo que cada uno de ellos dejó un legado. Infortunadamente en el sistema político —y creo que así funciona también en otras naciones— cuando llega un nuevo gobernante, lo que no ocurrió con los tres o cuatro primeros en Quintana Roo, los que arriban intentan quitarle un poco de lustre a lo que hicieron los demás. En el caso de Carlos Joaquín que es el primer gobernador que ganó con las siglas diferentes al PRI, al ser abanderado por el PAN y el PRD, es claro que llegó en unas condiciones inéditas a todos los siete gobernadores anteriores que eran de un partido monolítico que hacía las cosas a su estilo. Por ello, insisto que cada gobernador ha tenido una actuación de acuerdo con sus ideales, con sus proyectos, siempre pensando en el beneficio de los quintanarroenses, que en el camino ha habido errores o chanchullos, es verdad, y en muchas ocasiones ni siquiera el gobernador en turno ha sido el gran beneficiado, sino muchos de sus colaboradores.

 

—Sin embargo, hay dos que han sido sometidos a la justicia, los casos concretos de Mario Villanueva y Roberto Borge, ¿qué opina de eso?

—Es verdad, en el caso de Mario Villanueva que pese a su condición en la que sigue jurídicamente tiene hasta ahora una gran aceptación popular, fue un buen gobernador. Cuando se empezaron a palpar diferencias con su partido a nivel central y con el presidente en turno que era Ernesto Zedillo, es muy probable que esas circunstancias hayan tenido consecuencias que hoy mismo está pagando y voy a citar un ejemplo muy evidente, que es del conocimiento público de lo que ocurrió. Mario Villanueva ni siquiera pudo entregar el poder, porque al salir entró Joaquín Hendricks Díaz el 5 de abril de 1999 y tras su detención llamaron a declarar al que era comandante de la zona militar de Chetumal y que por aquellas épocas ya fungía como el secretario de la Defensa Nacional, quien declaró que a él no le constaba ninguno de los cargos de nexos con el narcotráfico que se le fincan al exgobernador. ¿Qué pasó?, esa nota, el único periódico que me consta que lo publicó en la última página y en un parrafito, fue El Sol de México; los demás desdeñaron esa información. ¿A qué nos conduce esto?, pues que había un acuerdo político para perjudicar a Mario Villanueva. Finalmente con el tiempo los cargos se fueron cayendo, de sus nexos con lavado de dinero, para mí todo fue fundamentalmente político, por lo que se le acusó de narcotráfico o de desviar la mira ante los cargamentos que pasaban o siguen pasando por el territorio quintanarroense, pues a lo mejor no ha sido el único que ha desviado la mirada y sin embargo no les ha pasado nada en ese sentido. Y en el caso de Roberto Borge, se le han fincado responsabilidades por desvío de dinero, por chanchullos que se hicieron con estrategias bien elaboradas, pues ese es un proceso que seguramente los jueces han de determinar si es culpable o es inocente.

 

—En este sentido, ¿cuál ha sido el papel de los medios?, es decir, ¿considera que han emitido juicios al vapor en contra de ambos exgobernadores?

—Esto hay que señalarlo puntualmente, hemos visto medios que la han hecho de jueces, han condenado, desprestigiado y en ese sentido, los medios de comunicación se han convertido muchas veces en aliados de la gente que está en el poder en turno. Pienso que actualmente los medios de comunicación atienden sus intereses, los medios de comunicación social han borrado de su diccionario, de su léxico, lo social. Hoy en día, los dueños de los medios privilegian más lo que a ellos les interesa en aras de conseguir sus legítimos propósitos de ser más grandes. Ejemplo de ello es la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) que es un club que defiende sus intereses. Hay que recordar que incluso los que dicen ser prensa independiente también tienen dueños y también intereses, situación muy compleja y muy interesante.

 

—El 14 de septiembre se celebra el Día Nacional del Locutor, ¿qué representa para usted?

—Es una buena oportunidad de recordar, en mí caso, que no equivoqué mi decisión de ser locutor y que me enorgullece mucho que mi suegro, Rafael Pascual Montalvo (abuelo de quien escribe esta entrevista) sea uno de los más grandes locutores de México. Hace algunos años, la Asociación Nacional de Locutores de México le entregó un micrófono de oro en la Ciudad de Campeche y entonces, a mí me enorgullece mucho que don Rafael Pascual Montalvo, a quien le escribí un libro (Vidas que iluminan), sea motivo de inspiración para que sigamos nosotros adelante, pues a sus 95 años, sigue siendo un hombre vital, un hombre entregado a sus ideas, a su amor por la vida y es ejemplo para nosotros. En lo personal, refrendar mi compromiso con los medios de comunicación que me han abierto permanentemente las puertas, Radio Cultural Ayuntamiento que es en donde estoy desde hace unos 25 años y entonces, esto nos da oportunidad todos los días de hacer comunicación, análisis y contribuir de alguna medida a que las ideas que uno tiene sean portadoras de mensajes de esperanza y alegría.

 

—Antes, para ser locutor, era necesario contar con una licencia que para obtenerla se tenía que presentar exámenes y era un requisito indispensable para poder ejercer. Platíquenos cómo hizo para obtenerla.

—A mí me tocó en 1971, el 27 de noviembre presenté un examen de locutor durante dos días, aunque en realidad no sólo eran los dos días, sino que tenía uno que prepararse. Por primera vez los sinodales de la Dirección General de Educación Audio Visual y Divulgación de la Secretaría de Educación Pública (SEP) salieron a provincia y llegaron a Yucatán y fue en la televisora de don Andrés García Lavín, en donde se organizó el examen, concretamente en la XAGL-FM, y ahí presentamos poco más de 200 personas, pasamos como 19 o 20 el examen. Recuerdo que un día fue examen escrito y al día siguiente el examen oral, pero había que prepararse, tuvimos muchos maestros, en Yucatán hay mucho intelectual que ha contribuido a la formación, en este caso de los locutores.

 

—¿Por qué considera que un locutor debe de estar preparado y certificado?

—Si bien el locutor está detrás de cuatro paredes, no se imagina cuánta gente lo escucha, gente que no tiene preparación, otras muy preparadas y todos tienen derecho a encender su radio y escuchar la voz de un locutor que les hable de los sucesos actuales, de política, de cultura, de sus melodías, de la historia, del universo y un montón de temas o simplemente mandar un mensaje, un saludo de felicitación para dedicar una melodía.

 

—Pese a la importancia de que el locutor debe estar preparado, desde el 2016 dejó de ser un requisito contar con un certificado o licencia para trabajar en una radiodifusora, ¿qué opina al respecto?

—Es una desacertada decisión, he estado leyendo sobre esta situación y existen comentarios de muchos locutores que lamentan que se haya exentado a los aspirantes a presentar algún tipo de examen, porque estar preparado para cualquier actividad, sobre todo en la comunicación, es una garantía de que se tendrá un producto de calidad, sin preparación a lo mejor hay algo de calidad pero no tanto como decir que tiene un sello de confianza. Hay que entender que la comunicación también tiene fecha de caducidad, cuando el radioescucha percibe que el locutor está hablando sin el soporte necesario de cualquier cosa que diga, simplemente cambia de estación porque no cumple con sus expectativas. No obstante, es muy válido que quienes quieran hacer radio, accedan rápidamente por las mismas facilidades que las autoridades han permitido y está bien, pero considero que esa facilidad no se interprete como un sinónimo de pereza mental para quien empieza, sino que sea una oportunidad que permita prepararse para ofrecerse como un comunicador que llene las expectativas del radioescucha o televidente. Debo decirte que hay gente que tiene esa facultad y lo que quiero decir es que no es suficiente hablar frente a un micrófono para convertirse en un comunicador, además de que locutor es un aspecto de la comunicación y por eso, la facilidad de llegar a un micrófono debería de emocionarnos y comprometernos a ser mejores.

 

—¿Algo más que nos quiera compartir?

—Un  saludo muy especial para todos los locutores en su día, creo que ha habido locutores muy notables en Quintana Roo y en Cancún, han hecho historia, como Rafael del Pozo y Alcalá y bueno, una serie de gente que dejó huella y que merecen ser homenajeados. En los inicios de Cancún, mucha gente entregó su vida en diferentes aspectos de sus responsabilidades profesionales y en este contexto de los medios de comunicación valdría la pena recordar a los pioneros de la comunicación, específicamente en Cancún.

 

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14 DE SEPTIEMBRE, DÍA NACIONAL DEL LOCUTOR

 

El Día del Locutor es una fecha dedicada a celebrar a profesionales que, con su voz y a través de un micrófono, transmiten por medios electrónicos en estaciones de radio y televisión, los mensajes, contenidos, anuncios y efectos auditivos para informar, orientar, entretener o divertir a los oyentes o telespectadores. Fue instituido en 1957 por Francisco Neri Cano, fundador de la Asociación Nacional de Locutores, y en la década de los 60, el entonces presidente Adolfo López Mateos lo designó oficialmente como festividad nacional.

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