LIBROS DE LA SEMANA

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Brenda Navarro. Ceniza en la boca. Sexto Piso. 196 pp.

Novela que narra el viaje emocional de una joven que intuye las razones del suicidio de su hermano adolescente y protagoniza su propio síndrome de Ulises, en el que ni la ida ni la vuelta son realmente destino. Una historia de separaciones y abandonos, de anhelo y de rabia, de pérdida e iniciación a la vida, en la que Brenda Navarro aborda cuestiones esquivas como la desigualdad, la xenofobia o el desarraigo, y que la confirma como una de las narradoras más potentes y audaces de nuestra literatura. Intenso, visceral y demoledor.

Rosa Montero. El peligro de estar cuerda. Seix Barral. 360 pp.

Partiendo de su experiencia personal y de la lectura de numerosos libros de psicología, neurociencia y literatura, Rosa Montero nos ofrece un estudio apasionante sobre los vínculos entre la creatividad y la inestabilidad mental. Y lo hace compartiendo con el lector numerosas curiosidades asombrosas sobre cómo funciona nuestro cerebro al crear, desmenuzando todos los aspectos que influyen en la creatividad. Ensayo y ficción se dan la mano en esta exploración sobre los vínculos entre la creatividad y la locura.

Rachel Louise Snyder. Sin marcas visibles. Trad. Victoria E. Horrillo. Urano. 384 pp.

La periodista de investigación Rachel Louise Snyder está aquí para decirnos, con voz clara, empática y accesible, algo que no siempre queremos oír: el lugar más peligroso para las mujeres es su propio hogar. ¿Es el maltratador más poderoso que el sistema? ¿Por qué “soportan” las víctimas la situación de violencia? ¿Son los refugios la solución? ¿Qué señales pueden alertar del peligro, no solo a la víctima sino también al entorno y a todo el sistema? A partir de casos reales, Snyder crea un relato trepidante que da voz a todos los implicados en la violencia de género: víctimas y supervivientes, familiares, profesionales y activistas.

Sara Bertrand/Amanda Mijangos (ilustraciones). Álbum familiar. El Naranjo. 120 pp.

“Un día encontré a mi madre con álbumes fotográficos hecho añicos entre sus manos, era nuestra infancia que apenas sobrevivía en un par de fotos, al igual que su memoria. La nostalgia ha hecho que reúna cada fragmento: la playa del poeta, el tío Juan, el hombre de cuello Mao y bigote, la abuela y… Camilo. Ahora he reconstruido cada pedazo de mis recuerdos en este álbum… en nuestra historia”, advierta la protagonista de esta novela que se destruye y construye a partir de todo lo que es una familia, ¿todo?, sí todo. (Aristegui Noticias)