LAS OTRAS PANDEMIAS, IMPARABLES

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La concentración de esfuerzos en el combate al COVID-19 ha propiciado el crecimiento desbocado de problemáticas sociales y de salud con una larga historia de desatención en el estado, como el VIH, la prostitución, el dengue, los suicidios y el cáncer

SALVADOR CANTO

Detrás del coronavirus SARS-CoV-2 que ha sido una de las pandemias más devastadoras de la historia que ha causado la muerte de millones de personas en el mundo, miles en México y cientos en Quintana Roo, otras enfermedades mantienen un alto índice de contagios que continúan a la alza, como es el caso del VIH que para las autoridades federales y estatales han pasado a segundo término, por falta de apoyos y acciones para su temprana detección e inmediata atención, pues todos los esfuerzos se han enfocado al tema del COVID-19.

Roberto Guzmán Rodríguez, presidente de la Asociación Red Positiva de Quintana Roo, señaló que tan sólo para el cierre del 2021 la tasa de infección se disparó en el estado a 46% y las edades de infección se redujeron al haber detectado varios jóvenes homosexuales de 16 y 17 años y jovencitas de 15 años con embarazo no deseado con infección por VIH, por lo que pidió a las autoridades emprender acciones de manera urgente para atender esta problemática.

En medio de este panorama de preocupación se ha podido documentar que existe un aumento desmedido en la prostitución, tanto masculina como femenina que se oferta abiertamente no sólo en céntricas supermanzanas de la ciudad de Cancún, sino también en redes sociales, que es otra de las vías por donde se ofrece dicho servicio, que al no ser regulado, representa un alto riesgo de expansión de enfermedades venéreas.

De igual forma están los contagios por dengue, que si bien durante 2021 Quintana Roo tuvo el registro de 12 casos oficiales, en lo que va de la semana ocho del presente año ya lleva dos confirmados, y eso que todavía no comienza la temporada de lluvias que es el periodo de mayor incremento de los moscos transmisores.

Otro preocupante factor de salud pública en ascenso son los suicidios, pues de acuerdo a información extraoficial de la Secretaría Estatal de Seguridad Pública, durante el 2021 se tuvo el registro de 206 casos en Quintana Roo, de los cuales el 70% fueron en el municipio de Benito Juárez.

Esto sin dejar a un lado que existen decenas de pacientes con cáncer que aún se encuentran a la espera de sus medicamentos y en el caso de Quintana Roo, pese a los esfuerzos de organismos civiles como la Fundación Aitana que busca apoyar lo más que se puede a la gente, la situación aún es complicada porque el principal argumento de las autoridades es la falta de presupuesto para dotar de medicinas a los centros de salud.

En México durante 2020 provocó más de 90 mil muertes y más de 195 mil nuevos casos; la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer, perteneciente a la Organización Mundial de la Salud (OMS), estima que para 2040 el número de nuevos casos registrados en nuestro país incrementará 65%, alcanzando a más de 323 mil personas.

Contagios por VIH, a la alza en plena pandemia

El estado ocupa la primera posición a nivel nacional con la mayor tasa de casos nuevos diagnosticados del Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH), al registrar 22.96 por cada cien mil habitantes, con corte a noviembre del 2021 en la base de datos del INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía).

De acuerdo a información del activista y colaborador de El Despertador de Quintana Roo Roberto Guzmán Rodríguez, presidente de la Asociación Red Positiva de Quintana Roo, el panorama que se tiene frente al VIH en medio del COVID-19 en el país, es preocupante por la falta de medicamentos.

A nivel local –dijo–, no se encuentra actualizado el registro de casos en lo que va del presente año, pues explicó que estas cifras se actualizan cada tres meses, por lo que sería hasta la primera semana de abril que se conozcan.

No obstante, reveló que en diciembre pasado le envió una carta a la secretaria estatal de salud, Alejandra Aguirre Crespo, en donde le externó la necesidad de reforzar las acciones de prevención porque se había detectado un incremento en los contagios.

“Lo que yo le plasmé es que si bien comprendemos que los recursos han sido limitados para el sector salud, le pedí no bajar la guardia y que se busque la forma de implementar nuevas estrategias en los espacios de redes sociales sobre la prevención del VIH y de la importancia de contar con un diagnóstico temprano, como un cuarto pilar de la cascada del continuo de la atención”, dijo Guzmán Rodríguez.

En cifras concretas, Red Positiva Quintana Roo destaca que durante el 2021 y en pleno proceso de recuperación económica por el tema de la pandemia por COVID-19, los contagios se dispararon en el estado a un 46% y las edades de infección se redujeron al haber detectado varios jóvenes gays de 16 y 17 años y jovencitas de 15 años con embarazos no deseados, con infección por VIH.

En la misiva se planteó que “durante el año pasado, particularmente del periodo comprendido del 2 de enero al 30 de noviembre, con pruebas propias de detección VIH 4ª Generación, Hepatitis A, B, Clamidia y Gonorrea como de VDRL y Hepatitis C suministradas por la Jurisdicción Sanitaria, aplicamos en nuestra clínica un total de 4 mil 715 pruebas”.

Además, se establece que con relación a los casos diagnosticados, tuvieron un total de 270 casos reactivos, de los que 130 resultaron de sífilis y 140 de VIH.

“Lo preocupante es que es de estos 140 nuevos casos detectados de VIH, 15 correspondieron a hombres, nueve a mujeres, y el resto, 126 nuevas infecciones fueron en población HSH (Hombres que tienen Sexo con Hombres) en edades entre los 17 y 55 años”, comentó.

Otro dato relevante que hace necesario que las autoridades atiendan la situación con urgencia es que de los 130 nuevos casos detectados de VDRL (serología para sífilis), 17 correspondieron a hombres, tres a mujeres y el resto, 110 infecciones fueron en población HSH-Gay en edades entre los 18 a 55 años.

“Por ello es importante reforzar las acciones, porque si bien la mayor parte de los casos han sido canalizado a instituciones de salud, 12 usuarios reactivos detectados ya no regresaron, no respondieron a los mensajes y algunos se fueron a vivir a otro estado por lo que no sabemos qué ha pasado con ellos”, insistió Roberto Guzmán.

Finalmente, sostuvo que quienes trabajan en la respuesta del VIH desde hace más de 18 años consideran la necesidad de construir una inmediata respuesta integral a dicho padecimiento, en la que se consideren los esfuerzos que emanan de la sociedad civil y de los ámbitos social, político, económico, legislativo, científico, educativo y cultural, con el fin de poner fin a la pandemia evitando que aumente la tasa de nuevas infecciones y evitar que se den más violaciones a los derechos humanos de quienes viven con diagnóstico.

Aumento desmedido de la prostitución

De manera desmedida y sin la vigilancia adecuada por parte de las autoridades sanitarias, la prostitución tanto masculina como femenina ha sido una de las actividades que no paró ni siquiera en la etapa más álgida de los contagios por COVID-19 en la ciudad de Cancún, y menos ahora.

Por el contrario, la actividad ha ido en aumento y en un recorrido hecho por las inmediaciones de la zona conocida como El Crucero, particularmente entre las calles de las supermanzanas 64, 65 y 66, además de la 67 que abarca la parte conocida como “Chetumalito”, se pudo contabilizar al menos 25 casas de citas que operan sin ninguna complicación y a la vista de todos.

Ahí, decenas de mujeres en diminuta ropa, algunas sentadas en sillas y otras paradas en las banquetas ofrecen todos los días y a todas horas sus servicios en las puertas de las cuarterías habilitadas como casas de citas, con cuartos subdivididos e improvisados, en algunos casos tapados uno de otro, solamente con una cortina que es en donde atienen a los clientes, lo que demuestra que el sexo servicio no descansa.

Andrea, una de las chicas que labora en la 66, platicó a El Despertador de Quintana Roo que a pesar de las condiciones por COVID-19 no pararon de laborar, pues “no recibimos ningún tipo de apoyo del gobierno”.

Pidió que no se le tomaran fotos y tampoco se revelara la ubicación exacta del lugar en donde trabaja para evitar posibles represalias, pero confió que en todas las casas de citas laboran más de 160 chicas, principalmente procedentes de Veracruz, Tabasco y Chiapas, aunque también se han sumado centroamericanas que llegan en busca de trabajo a Cancún y que por falta de estudios y documentos no pueden conseguirlo fácilmente y así es como llegan a la conocida como “la profesión más antigua del mundo”.

También explicó que, al ser un sector vulnerable, desde que comenzó la pandemia al menos un 40% de las mujeres que ahí trabajan se enfermaron por COVID-19 y pese a eso “no dejamos de laborar”.

De igual manera, sostuvo que muy pocas cuentan con su tarjeta de salud vigente y que en algunas casas de citas la encargada es estricta, porque tienen clientes frecuentes que exigen antes de cada servicio el documento para poder contratarlas.

Es de mencionar que además de la zona de El Crucero, la prostitución que ha ido en aumento también opera en las inmediaciones de la unidad deportiva Fernando “Toro” Valenzuela y parte de las regiones 92 y 93, así como la avenida Yaxchilán, los alrededores de Plaza las Américas y Las Palapas, tanto femenina como masculina, sin que exista un control sanitario al respecto y por ende, el riesgo de contagios tanto por COVID-19 como de enfermedades venéreas están más que latentes.

Pero de la mano a este frente de prostitución exhibida, se tiene también el que se oferta vía redes sociales, que para las autoridades pareciera que es inexistente.

De hecho, la mayoría de plataformas de mensajería y redes sociales, como WhatsApp, Twitter, Facebook, Instagram, Snapchat, Tinder, Grindr y hasta Airbnb se usan para la prostitución tanto de lujo bajo el esquema de acompañantes VIP como servicios privados mediante el esquema de escorts, y tampoco existe control o restricción al respecto.

Suicidios, otro grave problema de salud pública

El suicidio es un problema de salud pública importante pero a menudo descuidado, rodeado de estigmas, mitos y tabúes y, sin duda, cada caso es una tragedia que afecta gravemente no sólo a los individuos, sino también a las familias.

A nivel mundial, cada año más de 700 mil personas se quitan la vida, algunas tras numerosos intentos de suicidio, lo que equivale a una muerte autoinfligida cada 40 segundos.

Desde que la OMS declaró al COVID-19 como una pandemia, en marzo de 2020, más individuos experimentan sentimientos de pérdida, sufrimiento y estrés.

En Quintana Roo el suicidio es un problema que ha persistido por muchos años más que la pandemia por coronavirus y que las autoridades han tenido miedo o incapacidad de afrontar y reconocer la urgencia de que se cuente con un hospital psiquiátrico para la atención de pacientes que tienen esa tendencia.

Tan sólo el año pasado, de acuerdo con el reporte del C-5 de la Secretaría de Seguridad Pública del estado, del 1 de enero hasta el 7 de septiembre se registraron 145 suicidios, contra 142 ocurridos en el mismo lapso, pero de 2020; para el cierre del año, el reporte fue de 206 casos en Quintana Roo, de los cuales el 70% fueron en el municipio de Benito Juárez.

De acuerdo al estudio “Suicidio en el estado de Quintana Roo: causalidad y mística”, del médico cirujano y homeópata egresado de la Escuela Nacional de Medicina y Homeopatía del Instituto Politécnico Nacional, Iván Zúñiga Carrasco, Cancún, la Riviera Maya y Tulum no sólo son los principales destinos turísticos preferidos en el mundo, sino también lugares de contrastes sociales, ya que los empleados y/o trabajadores en las zonas hoteleras pueden ver cómo los paseantes llegan sin preocupación alguna a gastar su dinero (principalmente dólares).

Sin embargo, es ahí en donde viene la divergencia porque al terminar sus labores y tras salir del lujo y la opulencia, llegan a sus domicilios y se enfrentan a la carencia económica y  situaciones como delincuencia, violencia intrafamiliar, narcomenudeo, prostitución y pederastia.

Sostiene que existen dos argumentos sobre las causas del suicidio en Quintana Roo, uno  de  carácter  social  y  otro  psicológico, pero el fenómeno  que ha provocado un aumento va de la mano entre el abuso de alcohol y otras substancias, las condiciones económicas, conflictos familiares, entre otros.

Por ello, reafirma que el aumento de suicidios en las zonas turísticas de Quintana Roo es un desafío al Estado; sin embargo, este desafío ha sido tomado con poca seriedad por las autoridades en turno, pues la actual legislatura no ha sabido afrontar su responsabilidad porque se trata de un problema de salud pública.

No obstante, la XVI Legislatura reconoce que la tasa del suicidio se ha mantenido con cierta estabilidad y una tendencia mínima hacia la baja del periodo del 2010 al 2018, pero del 2019 a la fecha ha tenido un incremento.

A nivel municipal, Benito Juárez, Solidaridad y Othón P. Blanco son las ciudades en donde mayor problemática existe y más ahora por el tema de la pandemia por COVID-19, lo que ha generado que muchas personas se depriman por haberse enfermado o por haber perdido a algún familiar a causa de la enfermedad.

“Por ello, el tema de Salud Mental necesita un reforzamiento legal en donde la observancia del Estado así como la participación del sector privado y de la ciudadanía en general, sea un pilar para garantizar el derecho a la salud mental de los quintanarroenses o de quien se encuentra dentro del territorio”, apunta el documento.

Dengue, la otra preocupación en vísperas de temporada de lluvias

Con base en información pública establecida en los reportes semanales del Panorama Epidemiológico de Dengue 2022, hasta la octava semana epidemiológica que abarca la última de febrero, se establece que Quintana Roo ya tiene dos casos registrados de la enfermedad.

Lo preocupante es que si bien existen muchas acciones que pueden ayudar a evitar la propagación, como el reforzamiento de fumigaciones, la aplicación de pastillas de cloro en cisternas y/o tinacos, aunado a programas de descacharrización para que la gente pueda deshacerse de objetos inservibles que puedan ser centros de reproducción de los moscos transmisores, hasta la fecha las autoridades no han emprendido acciones al respecto.

Ello, pese a que estamos en vísperas del arranque de la temporada de lluvias que es el periodo más proclive para la reproducción de los moscos transmisores del dengue.

De acuerdo con el propio departamento de Información Epidemiológica de los Servicios Estatales de Salud, el dengue representa en la actualidad la principal enfermedad transmitida por vector (ETV) de origen viral y es catalogada como una problemática de salud pública en el mundo.

Se reconoce además que su incidencia ha aumentado en las Américas en las últimas cuatro décadas, en tanto que pasó de 1.5 millones de casos acumulados en la década del 80, a 16.2 millones en la década del 2010-2019 en las últimas décadas.

Para el año 2019, Quintana Roo notificó mil 950 casos confirmados de dengue, de los cuales 913 correspondieron a casos DNG (dengue no grave), 944 casos de DCSA (con signos de alarma) y 93 casos de DG (dengue grave), 13 de los cuales terminaron en decesos, lo que reflejó una tasa de incidencia general de 111.17 por 100 mil habitantes y una letalidad de 1.25 por cada 100 casos de DCSA + DG.

Es de señalar que la presencia del dengue obedece a la conjunción de diversos factores: circulación viral cíclica de los cuatro serotipos, co-circulación de más de un serotipo en una misma región, altas densidades vectoriales, fenómenos asociados al cambio climático (cambios en la intensidad y duración de la temporada de lluvias y frecuencia de huracanes), deficientes servicios públicos (escasez en la dotación de agua, mala disposición de la basura), falta de percepción de riesgos y escasa participación comunitaria en las actividades de prevención.

Pacientes con cáncer siguen sin medicamentos

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer de mama continúa siendo el más mortífero en México, registrando siete mil 931 muertes durante 2020, seguido por el cáncer colorrectal con siete mil 755 y el cáncer de próstata con siete mil 457 muertes registradas.

Si hablamos sobre mortalidad, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) coloca al cáncer como la cuarta causa de muerte en México, con el 8.3% del total de las defunciones.

En ese contexto, a poco más de dos años de la pandemia de COVID-19, los efectos de la crisis sanitaria continúan, en especial en pacientes con enfermedades como el cáncer que si no tienen los tratamientos necesarios o su padecimiento no es detectado a tiempo, pueden tener resultados mortales.

En Quintana Roo esto se resiente porque son decenas los pacientes con cáncer que aún se encuentran a la espera de sus medicamentos, como ocurre en todo el país.

Yusi Dzib Echevarría, presidenta de la Fundación Aitana, explicó que recientemente se conmemoró el Día Internacional del Cáncer y cuando se pensaba que habría buenas noticias en lo que respecta al tema de los medicamentos por parte de las autoridades, esto no fue así.

“La verdad que seguimos en las mismas, es lamentable que se haya desaparecido el Seguro Popular porque al menos por ahí se tenía un espacio de atención a pacientes que hoy no lo tienen, por lo que ojalá y las autoridades en funciones y los que vienen en el caso de Quintana Roo lo entiendan”, explicó.

Añadió que pese a los esfuerzos de organismos civiles como la Fundación Aitana, que busca apoyar lo más que se puede a la gente, la situación aún es complicada porque el principal argumento de las autoridades es la falta de presupuesto.

Las ONG consideran que la atención al cáncer en México cambió radicalmente en los últimos años a raíz de dos sucesos que ocurrieron en la actual administración: la desaparición del Seguro Popular y modificaciones desde el gobierno federal en la compra de medicamentos.

El primero ocurrió a partir del 1 de enero del 2019, cuando inició operaciones el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) con la instrucción de dar atención médica y medicamentos gratuitos a personas sin seguridad social.

El segundo fueron los cambios desde el gobierno en la compra de medicamentos que pasaron a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y luego se encargó a la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios Para Proyectos (UNOPS).

Alejandro Barbosa, fundador de la Asociación Campeones de la vida NR AC (Nariz Roja), señala que todos los días están ingresando muchos menores nuevos, rezagados por la atención que estaba atorada por parte de los hospitales y los laboratorios. “Quédense en su casa”, se les decía durante la pandemia.

“Sí hay mucho rezago y va a empezar a haber más casos. Nos preocupa que los casos sean muy avanzados y ya no se pueda hacer nada”, advirtió.