A PROPÓSITO DE…

MARISOL BALADO ESQUILIANO

El tema obligado para comentar esta semana es la indignante torpeza y brutalidad con la que policías municipales intentaron dispersar a los manifestantes que el lunes 9 de noviembre caminaron para exigir justicia para Alexis y el esclarecimiento pronto de su cruel asesinato.

Aunque han sido cesados de sus cargos los responsables de las instancias de seguridad pública estatal y municipal, a más de una semana de los lamentables sucesos que le dieron la vuelta al mundo, no hay información oficial sobre estos  hechos que expliquen la desorganización y la inadmisible violencia con la que llegó la policía al palacio municipal que había sido previamente tapiado, circunstancia que nos indica que las autoridades ya sabían que la marcha llegaría hasta la Plaza de la Reforma y aun cuando no hubiera estado programada la marcha para ese lugar, en el momento en que se retiró de la Fiscalía y se encaminó al Palacio Municipal, las autoridades municipales tuvieron tiempo para tomar las medidas que dicta el protocolo de atención a estas acciones.

Me asaltan las interrogantes: ¿Quién debió dar las instrucciones para que los elementos encargados de salvaguardar la seguridad de los ciudadanos se apostaran en la Plaza para disuadir a los infiltrados de ocasionar daños? Si habían prendido fuego a las puertas de la Fiscalía, ¿quién debió llamar a los bomberos para que estuvieran en la Plaza y evitar que pudieran ser heridos los empleados municipales que a esa hora todavía laboraban? ¿Quién dio la orden a los policías para que acudieran a la Plaza con armas de fuego? Y peor aún, ¿quién dio la orden de disparar al aire? La responsabilidad en el ejercicio de la función pública es de acción o de omisión por lo que los ciudadanos esperamos con interés el informe del resultado de las investigaciones. Los hechos ocurridos ese lunes negro, evidencian la inexperiencia y la falta de capacidad de quienes gobiernan este municipio.

Pienso que las autoridades subestimaron 2 aspectos de la manifestación; por un lado el grado de irritación de las mujeres que viven con la percepción de inseguridad pues no sienten que la causa esté siendo atendida desde las instituciones y por otro lado los infiltrados que aprovecharon para desestabilizar y provocar la inesperada reacción en cadena que hoy tiene indignada y temerosa a la ciudad pero eso no les exime de la responsabilidad de sus acciones u omisiones. Y eso que la convocatoria se hizo para una marcha pacífica, ¿que podríamos esperar entonces en las otras manifestaciones programadas que se convocaron con marchas NO pacíficas? Sólo mayor desorden y caos que le costarán al destino turístico y a todos los que vivimos aquí porque lo que pase en Cancún repercute en el mundo.

El saldo es negativo para la exigencia del cese a los feminicidios porque quedó en segundo plano la legítima indignación de los familiares de las asesinadas y de la sociedad.  Peor aun, el saldo es negativo para Cancún que es el principal generador de ingresos para el Estado.

Aquí le dejo mi correo por si tiene algún comentario marisolbaladoes@gmail.com

Hoy no encuentro motivos para sonreír.

 

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