La salud puede esperar…/Así nos vemos

0
21

Edgar Prz

Un punto toral de la administración, importantísimo es la Salud Pública, su excelente atención, la adecuada prestación de servicios y las confortables instalaciones con personal e insumos, son solo tema de plática, es la ilusión de las familias de lo que debiera ser.

Nunca fue prioridad para este gobierno, el rezago, el divorcio entre el Sector Salud con el crecimiento gradual del estado, los rebasó y nunca durante los cinco años se vieron las ganas, el interés por estar a la altura, o en vías de solución.

Hospitales saturados, filas interminables, colas para consulta, deshumanización en el trato, hay gente que citan desde las seis de la mañana y dan las 11 sin ser llamadas, el área de urgencias más bien parece pasillos de ultratumba, sangre, gritos, hacinamiento, y te regala postales inimaginables, dantescas, esta es la verdadera realidad de los hospitales públicos del estado.

Parece que no se dan cuenta, están ensimismados en comerse los presupuestos y culpar al gobierno federal, por la lentitud del Insabi en atenderlos, por no proveerlos de medicamentos, por no soltar los recursos. No todo es dinero, falta trato, cercanía, humanización del personal, otorgarles mejores emolumentos para que ofrezcan un mejor servicio, ya que por lo paupérrimo de sus percepciones, tienen que tener mínimo dos trabajos para sobrevivir.

La disparidad es tal que los burócratas de la Secretaría se asignan abultados salarios y los médicos que dan la cara, no satisfacen sus exigencias. Medardo Pérez decía “la situación financiera no debe causar infelicidad”.

El fin de semana anterior se padeció la cruda realidad del alcance del Hospital General de Felipe Carrillo Puerto, hubo un accidente en el que fallecieron seis personas y hubo 11 heridos, la capacidad del hospital fue colapsada, las ambulancias tuvieron que dar dos, hasta tres vueltas, las camas del hospital no alcanzaron, el nivel de atención era sólo para estabilizar ya que su nivel sigue siendo bajo, a Playa del Carmen se envió a la mayoría de los heridos.

Es de reconocer la ayuda inmediata de Mary Hernández quien dio indicaciones de no escatimar en apoyar a los heridos y a los familiares para el traslado. Demostró estar pendiente de sus gobernados, bien por esa actitud. La gran ausente, Alejandra Aguirre.

Es inconcebible que tenemos la venida del Tren Maya, del Aeropuerto Internacional y el gobierno del estado no esté preparando las condiciones de infraestructura que esto conlleva. No, no es su preocupación ya que aquí viven los mayas, no el turismo que son los que le interesan; si hubiera sido en Tulum y los heridos fueran turistas ya hubieran pegado el grito al cielo, es más, hasta Sectur ya hubiera intervenido, le temen más a las “alertas», que a apoyar a su gente, a su origen, a su historia.

De todo este enramado no habló Alejandra Aguirre en su comparecencia, la alfombra roja que le tendió el Legislativo le permitió transitar con seguridad, su  taconeo, su rímel, sus arracadas, voz, sus argumentos pueriles resonaron en el Congreso, dijo una enorme verdad que los cubrebocas llegaron a costar 150 pesos  y la prioridad era la pandemia en donde se han invertido varios millones de pesos.

Se abocaron a ese flagelo y abandonaron todo, creyeron que la gente sólo de eso padecería, no les importaron las cuestiones psicológicas, mentales, otras enfermedades como la diabetes que está en franco apogeo; se acrecentó en proporción alarmante el Alzheimer, muchas familias tienen uno o dos parientes con este padecimiento y los tienen que amarrar en sus hamacas, cerrar las puertas para que no salgan, poner candados en sus rejas, además por ratos se tornan violentos, no hay un tratamiento que los apoye, no hay medicamentos que puedan comprar por lo magro de su economía.

Urge que el gobierno se ponga las pilas, que habiliten centros de atención a los adultos mayores, que atienda también este tipo de enfermedades, que abandonen sus ímpetus de novilleros y de verdad que la gente sienta el respaldo de sus autoridades.

Sería prudente que Alejandra Aguirre salga de su zona de confort y recorra los hospitales, las unidades médicas, hay que recordarle que es la secretaria estatal y su ámbito es amplio, grande, total, que sus ojos vean la realidad y no escude en leer informes.. Hay un refrán ruso que dice “más vale ver una vez a que te lo cuenten mil veces”.

La pasarela de la comparecencia fue para eso, para lucirse, salir en hombros con la complicidad del Legislativo. La única voz crítica, acuciosa, que rompió el silencio sepulcral fue la legislador verdadero no empleado del Congreso, Roberto Erales, quien la inquirió varias veces y la sacudía, la estremecía con sus preguntas a las que la secretaria les daba Verónicas y pasos de Manolete, él en su labor de dejar constancia de su trabajo y su preocupación por que se hagan bien las cosas.

Mejor seguiré caminando y cantando “quédate sentada donde estás hasta el final de la canción, como si nada, piensa que a tu lado hay un control, que puede malinterpretar ciertas miradas…”