La música calla en Afganistán

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Músicos se esconden o abandonan su profesión ante el temor de ataques en un país donde esta expresión artística está prácticamente prohibida

AGENCIAS

KABUL.- Los músicos afganos se esconden o han abandonado la profesión, algunos incluso el país, y las tiendas de instrumentos han echado el cerrojo ante el temor a ataques desde que los talibanes se hicieron con el poder hace casi tres meses.

Los fundamentalistas prohibieron la música, con base en su estricta interpretación del islam, durante su primer régimen entre 1996 y 2001, y aunque hasta ahora no la han declarado ilegal de forma oficial, a pie de calle los incidentes se acumulan.

A finales de octubre murieron dos personas y otras nueve resultaron heridas en el este de Afganistán después de que combatientes supuestamente talibanes abriesen fuego contra los invitados de una boda por reproducir música, aunque las autoridades fundamentalistas se han distanciado públicamente del suceso.

En el corazón de Kabul se encuentra Shor Bazar, literalmente el «barrio ruidoso» por ser el centro de la música tanto tradicional como moderna, al menos hasta la llegada de los talibanes el pasado 15 de agosto. Casi tres meses después de que los fundamentalistas subieron al gobierno, presenta una imagen desolada.

«La música es nuestra profesión. Ahora que ha quedado destruida, no sabemos de qué trabajar para ganar el pan para nuestros hijos», dijo el artista de música popular Abdul Rahman Mansoori, sentado en una de las oficinas abandonadas de Shor Bazar.

«Hemos preguntado al gobierno talibán que aclare su postura hacia la música y los músicos, pero no hemos recibido respuesta y desconocemos el destino de 20 mil cantantes y músicos», explicó.

El temor a represalias ha empujado a un importante número de artistas a huir de Afganistán, dijo Maroof, sin contar los que siguen intentando escapar o se encuentran escondidos.