La inseguridad mató a los antros: ‘Tony’ Fabián Blanco

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Popular en el mundo de los bares y centros nocturnos, el excapitán de meseras de la emblemática ‘Caldera del Marqués’ lamenta la situación de riesgo que hoy se vive en ese ambiente

SALVADOR CANTO

“Es lamentable que la inseguridad haya acabado con la tranquilidad que existía en los antros de la ciudad a donde antes la gente acudía a divertirse sin problema alguno tras una ardua jornada de trabajo”, platicó Luis Antonio Fabián Blanco, quien por más de 25 años fue capitán de meseras del emblemático bar La Caldera del Marqués, cerrado desde el 2017, como decenas de negocios más que hoy ya no existen.

En una breve plática con El Despertador de Quintana Roo, el popular “Tony”, como es conocido en el ambiente de los bares quien hoy es emprendedor, al contar con un club de nutrición y venta de maquillajes y perfumes, describió que hoy en día los pocos negocios que operan están en la línea de riesgo y que ojalá se mantengan porque de ellos dependen muchas familias por las personas que ahí laboran.

“Existen muchas historias de lo que hay detrás de los bares, principalmente lo que envuelve el tema de la prostitución tanto de hombres como de mujeres, pero en realidad lo que existe es mucha necesidad, porque hay personas que no están preparadas profesionalmente y encuentran en estos negocios un modus honesto de vida”, explicó.

De Viva Voz dijo que él ha superado muchos obstáculos y hoy, pese a que no está de lleno en el mundo de los antros, sí mantiene acercamiento con muchos y muchas de los trabajadores y trabajadoras, debido a que como emprendedor les vende principalmente perfumes y maquillajes.

“A mí me tocó una etapa a la vez bonita, pero también muy complicada por el tema de la homofobia que ya venía cargando desde mi natal Ciudad de México por cuestiones de mi sexualidad, pero no me dejé, salí adelante y llegué a estudiar una carrera como contador administrativo, pero solamente la ejercí en mi ciudad, porque aquí comencé trabajando en tiendas Duty Free del aeropuerto desde 1993 que llegué y posteriormente incursioné en el ambiente de los bares que antes había decenas de ellos”, expresó.

—¿Quién es Luis Antonio Fabián Blanco?

—Soy originario de la Ciudad de México, pero radicado en Cancún desde 1993, de profesión contador administrativo, pero solamente ejercí en mi ciudad natal, ahí trabajaba en una empresa que vende productos de importación en el aeropuerto en el área de contabilidad y me mandaron a Cancún a la gerencia Duty Free y eso era algo nuevo para mí porque nunca me había separado de mi familia, ni de mi ciudad.

—¿Por qué te quedaste en Cancún?

—Vi que era una ciudad muy próspera, me gustó mucho porque era muy tranquilo, no había delincuencia, uno podía andar a la una, dos o tres de la mañana y no había ningún problema, era una ciudad en donde se vivían las discotecas, el cotorreo, yo tenía 32 años en ese momento pero lo viví. Al terminar mi relación con la empresa del aeropuerto tuve la opción de regresar a la Ciudad de México pero opté por quedarme, por hacer un futuro e inmediatamente tuve la oportunidad de entrar a otras empresas como gerente de perfumería, artesanía, joyería y además, desde siempre me ha gustado ser emprendedor.

—¿Cómo te involucras en el ambiente de los bares?

—Alrededor del año 2001 me invitaron a trabajar a La Caldera del Marqués y yo no sabía nada de ese medio, era un restaurante bar y aprendí, entré como capitán de meseros y meseras. Yo recuerdo que para mí fue muy difícil, tuve problemas porque no sabía cómo era el manejo de un bar, yo tenía problemas, no a un extremo de alcoholismo, pero me gustaba tomar y socializar, no sabía manejar mis finanzas y en ese aspecto perdí mucho. Perdí amigos, dinero, familia.

—¿Cuál ha sido alguno de los factores que han afectado a la permanencia de los bares?

—La inseguridad que hay no sólo aquí, en todo México; ojalá que Cancún y toda la República mexicana tenga más oportunidades, la situación mejore y haya mayor seguridad en todos los aspectos. Yo el 25 de febrero pasado cumplí 65 años y todavía tengo sueños y seguramente hay más gente que también piensa lo mismo. Creo que esto ya se le salió de las manos al gobierno, toda esa inseguridad, porque estamos en un lugar en donde no hay seguridad para los ciudadanos.

—¿Qué tan difícil ha sido afrontar el tema de la homofobia?

—En mi adolescencia-juventud sí fue difícil porque te tenían bien etiquetado algo que ahora le llaman bullying, que es el rechazo de alguna forma de algunos círculos sociales. Yo recuerdo que fui al Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) cuando tenía 19 años, me costó trabajo porque te etiquetaban y ahí lo que me ayudó fue mi capacidad intelectual porque fui uno de los alumnos que sobresalían y que estaba comprometido para poder ocupar un lugar por esa condición sexual y que me respetaran. No terminé en el CCH por cuestiones económicas y me puse a trabajar como mensajero y en ese periodo encontré una escuela que se llamaba Centro de Estudios Financieros, Contables y Administrativos y decidí que esa era mi oportunidad para ser alguien en la vida, para ocupar un estatus en la sociedad y terminé mi carrera, pero solo la ejercí en mi ciudad natal.

—¿Qué opinas de las relaciones de personas del mismo sexo?

—Fíjate que en mi caso, yo quise buscar en su momento tanto en la Ciudad de México como en Cancún el amor con una persona de mi mismo sexo, pero no lo encontraba porque estaba con la persona equivocada, porque yo era permisivo, era de esas relaciones codependientes y mucha gente abusó de mi dinero, de mi casa, de mi persona. Tenía muchos vacíos existenciales y los enfocaba en el alcohol, en el cigarro y ese fue un lapso de mi vida terrible. Mucha gente piensa que cuando se acerca una persona homosexual, siempre va a buscar la ventaja que es el dinero, pero por mi fisonomía, mi condición, mi forma de ser, la gente siempre piensa que ando buscando sexo y no es así.

—¿Por otro lado, cómo es la vida de las chicas que trabajan en los bares?

—Contrario a lo que se cree no es muy fácil, porque si bien les va bien económicamente, para ello tienen que tolerar a una persona que no es de su agrado, que ya está muy tomada y estar ahí por ganar, pues también es difícil, las desveladas, el peligro, sobre todo actualmente, porque antes no existía tanta delincuencia. Antes la gente se podía tomar una botella con la libertad del mundo con una persona porque sabía quién era, pero ahora llegas a un lugar y no sabes con quién estás tomando o quién está a tu lado. Muchas chicas están ahí por necesidad y no por prostitución, aunque no dudo que haya alguna que lo haga, pero te puedo asegurar que el 95% de las que conozco tienen familia e incluso en algunos casos hasta sus papás dependen del trabajo que ellas realizan. Van a trabajar, si el cliente les invita una copa aceptan porque muchas veces se llaman damas de compañía y detrás de ellas hay una historia de vida. Mucha gente las etiqueta como prostitutas, pero no porque ellas van a un trabajo que tal vez no es bien aceptado por la sociedad porque ya se etiqueta, pero existe más prostitución en otras áreas que son aceptadas por la sociedad y se encuentra más maldad dentro de esos sectores, porque está respaldado por su trabajo y posición, y estas chicas tienen esa necesidad. Aunque déjame decirte que en ese ambiente existe mucho el amor fingido y es difícil dentro del ambiente de los bares y más siendo homosexual, porque hay personas que van sólo con la intención de buscar sexo.

—¿Consideras que detrás del COVID-19 hay enfermedades que han sido descuidadas por las autoridades?

—Ahorita nos han limitado mucho con el tema de la pandemia y las consecuencias las vemos en el aspecto económico, familiar, social, el gobierno nos ha estacionado en ese sentido y no dudo que el coronavirus exista porque se ha ido mucha gente, pero siguen existiendo otras enfermedades a las que lamentablemente no se les está dando la misma atención como es el caso de los diabéticos, los hipertensos, hay un aumento del VIH e incluso cáncer.

—¿Crees que las autoridades sanitarias deben retomar las revisiones de las tarjetas de salud?

—Eso ya de dejó de hacer, yo me acuerdo que antes era obligatorio que todas las meseras contaran con su tarjeta de salud vigente e incluso, yo personalmente en su momento les revisaba las tarjetas y si una no la tenía actualizada no se le permitía laborar y yo era muy estricto. Tenían que llegar con sus documentos sellados por salubridad, pero ahora no se hace y eso hace ver que no existe control y es un riesgo de que pudiera generar problemas de expansión de infección sexual.

—¿Actualmente a qué te dedicas?

—Soy emprendedor, hace 25 años que me independicé de las empresas y de los bares y desde hace algún tiempo tuve un sueño de un club de nutrición que aquí está, hago redes de mercadeo con una empresa de cosméticos, aquí atiendo a mis amigos, clientes, hago mis presentaciones de limpieza facial y de maquillaje. En mi mercado a quien yo le vendo mis productos, perfumes, cosméticos, ropa y lo que ellas necesitan son precisamente las chicas de los bares que antes eran 10 a donde yo iba a vender, ahora sólo son uno o dos, por lo que el cierre de estos negocios también a mí me ha afectado.

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