La guerra de Chichén Itzá: se enfrentan exsocios de Trump

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El icónico hotel Mayaland, ubicado en la zona arqueológica, en el centro del conflicto entre Fernando Barbachano Herrero y Rodolfo Rosas Moya

MÉRIDA.- Dos magnates que en algún tiempo fueron socios en proyectos de inversión de Donald Trump en el Caribe mexicano escalaron en su conflicto legal por la posesión de una icónica propiedad dentro de la zona arqueológica de Chichén Itzá.

Se trata de la finca que alberga a los hoteles Mayaland, fundado en 1923, y los bungalós The Lodge, que suman en total 240 mil 615 metros cuadrados en la localidad de Pisté, municipio de Tinum.

En agosto de 2020, los empresarios Fernando Eugenio Barbachano Herrero y Rodolfo Rosas Moya firmaron una carta de intención para la compraventa del predio, para lo cual establecieron un calendario de pagos que sumarían casi 19 millones de dólares, más el Impuesto al Valor Agregado (IVA).

Los dos estuvieron ligados en negocios en Quintana Roo con el expresidente de Estados Unidos antes de que este llegara al poder. El segundo de ellos llegó incluso a tribunales y salió victorioso frente al exinquilino de la Casa Blanca.

En el pleito actual, Barbachano Herrero recibió primero 10 millones de pesos, posteriormente 4.5 millones de dólares en entregas parciales, pero llegada la fecha, esquivó la entrega del último pago de 1.5 millones de dólares, para completar el compromiso. No mandó el número de la cuenta bancaria en donde debería realizarse el depósito, y cortó toda comunicación con Rosas Moya.

“Se esconde, deja de recibir llamadas…”, dijo el abogado del caso, al confirmar que el acusado se negó a firmar la formalización de la transacción.

Posteriormente, para sorpresa de Rosas Moya –relata Forbes–, un día después de vencida la fecha, recibió llamada de Fernando Barbachano, quien le manifestó, que como no recibió el último pago, el anticipo de 4.5 millones de dólares, lo aplicaría como pena y la operación de compraventa quedaba rescindida; y en ese mismo momento había dado la instrucción a sus guardias de seguridad de que lo desalojaran del hotel, que ya se encontraba bajo al posesión y operación de Rodolfo Rosas Moya.

Esto originó que Rosas Moya acudiera a denunciar el ilícito ante las autoridades de la fiscalía del estado de Quintana Roo, por el delito de fraude y despojo, y a requerir la devolución de su dinero por la vía mercantil.

Dicha denuncia penal se desahogó mediante exhorto No. 18/2022, derivado de una carpeta de investigación realzada por la Fiscalía General del Estado de Quintana Roo, lugar donde se cometió el fraude y en la cual después de valorarse los hechos denunciados se ordenó el aseguramiento de la propiedad de la cual había sido despojado Rosas Moya, así como también el embargo de la negociación mercantil y el inmueble ordenado por el juzgado segundo mercantil del primer departamento judicial de Merida, Yucatán, con número de expediente 00877/2021 con el cual se finco una interventoría judicial de la propiedad del hotel Mayaland.

El pasado jueves se consumó el aseguramiento de los inmuebles y a la par, se aplicaron los embargos.

En cumplimiento de una solicitud de colaboración por parte de la Fiscalía General del Estado de Quintana Roo, personal de su homóloga en Yucatán llevó a cabo la diligencia y colocó sellos.

En el enfrentamiento jurídico, Rosas Moya –a través de su inmobiliaria R4, S.A. de C.V.– alega ser el legítimo dueño y busca evidenciar en la contraparte la comisión de un delito.

Los hoteles, se informó, operan por ahora con normalidad, sin afectación a visitantes ni a empleados.

El hotel Mayaland, cuya primera parte fue construida en 1923, abarca 250 mil metros cuadrados de la zona de Chichén Itzá, que es una de las Siete Nuevas Maravillas del Mundo Moderno y Patrimonio Cultural de la Humanidad desde 1988.

El complejo se anuncia en diversas páginas de Internet como el primero a nivel internacional que se encuentra dentro de un sitio arqueológico y ofrece dicha circunstancia como un plus a sus huéspedes.

Barbachano Herrero, por herencia, es propietario y posesionario legítimo del predio en donde se localizan las ruinas de Chichén Itzá. (Lector.mx / Forbes / La Jornada)