La diferencia…/Así nos vemos

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Edgar Prz

Es indudable que anda calientito el estado, el evento trágico y alarmante del jueves en el  Hotel Hyatt Ziva de Bahía de Petempich en la zona de playas de Puerto Morelos, golpeó nuevamente a la dorada industria turística, la impunidad, las diferencias entre grupos de narcomenudeo, la defensa de los espacios para el comercio ilícito, el actuar con total complacencia e intercambiar disparos en áreas infestadas de turistas.

Nos remiten a gente que está programada para matar, no miden consecuencias y lo más importante, no les interesa un comino el prestigio, la fama, todo lo trabajado para alcanzar estos niveles de excelencia turística que avalan al estado.

Hace un par de semanas, Tulum fue el sitio elegido para una disputa entre estos grupos, aprovechando que las nuevas autoridades aún están verificando hasta dónde sus corporaciones están infectadas, además del inventario de vehículos, armamento, disponibilidad y puntos álgidos por atender. Eso ha sido aprovechado para que los grupos dejen sentir su presencia. Marciano Dzul de inmediato se movió, pidió apoyo, ayuda al gobierno estatal y federal, quienes prestos le respondieron, un comando de más de 450 elementos de la Guardia Nacional se hacen cargo de la vigilancia en el área turística dando seguridad y tranquilidad a turistas y locales.

Para apuntalar este tema, esta semana entregó 16 unidades entre  patrullas y cuatrimotos equipadas para que los policías locales cubran con atingencia sus labores; en dicho evento el Gobernador asistió como invitado, como testigo de honor y verificó que el asunto de la inseguridad se está atendiendo con prontitud y con hechos, no con palabras.

Marciano sabe la importancia de recuperar la calma, la tranquilidad y con un gesto agradeció la voluntad de colaboración de empresarios hoteleros comprometidos con Tulum.

Le heredaron un municipio en desgracia, postrado financieramente, endeudado con proveedores y con múltiples carencias por atender. Estas asignaturas están en proceso de solución y se desnuda el dolo, la mala fe, la incorrecta actitud, del “sensual» Víctor Más, quien al saberse perdedor, dio indicaciones de crear un escenario dantesco, sórdido para que transite la nueva administración.

Por eso no crecemos, por esos detalles somos rupestres de la política, en lugar de apuntalar al sucesor, de facilitarles las cosas, no, la maldad por sobre todo, no han entendido que ellos solo son pasajeros del gobierno, no los dueños, esa responsabilidad es del pueblo. Tulum ha iniciado una cruzada para recuperar su hermosura, la belleza natural debe ir aparejada con el cuidado del medio ambiente…

Esa es la enorme diferencia entre Tulum y Puerto Morelos, en el primero hay experiencia, capacidad, compromiso y en el otro municipio, recordemos que Blanca era una distinguida ama de casa, entró a la política por circunstancias familiares y por la brillante idea de su antecesora Laura Fernández, quien además de manipular todo a su favor, tuvo el descaro de sindicalizar a sus funcionarios, a sus oledores, se llevó todo, hasta los candados de las puertas y aquí urge que la munícipe “corte su cordón umbilical».

Nunca es tarde para aprender, sólo es cuestión de voluntad, la que ganó en las urnas es ella, no su hada madrina Laura, los compromisos por cumplir ella los tiene en sus espaldas, la confianza el pueblo se la entregó y ya es hora de dejar de ser un títere para ser una verdadera Presidenta.

Sería sano que las “lumbreras” en materia de seguridad se reúnan, toquen este tema y dejen a un lado la burocracia que los asfixia, ya van dos municipios, ¿cuantos más hay que esperar para que actúen? Los niveles de percepción de la inseguridad en mayores de 18 años consideran que en sus colonias o localidades alcanzan el 46 % y a nivel estatal es del 75.8%, datos alarmantes.

Urge no que se militarice el estado sino que exista mayor vigilancia, una atención integral al tema de la inseguridad, mayor compromiso de las autoridades, más hechos y menos discursos.

En este tema todos somos culpables de alguna manera, el reto es recobrar la imagen de destino seguro y de éxito, afirmó  Carlos Joaquín y no evadió su responsabilidad , eso habla bien de él; es tiempo de sacudirnos de esos malos signos que nos afectan.

Todos vivimos del turismo, en mayor o menor medida la derrama nos alcanza; estamos saliendo de la pandemia y no sería justo que entremos a otra epidemia igual de maligna, la epidemia de la inseguridad.

Mejor seguiré caminando y cantando “no hay necesidad que me desprecies, tú ponte en mi lugar, a ver qué harías,  la diferencia entre tú y yo, sería corazón que yo en tu lugar, que yo en tu lugar…”

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