La Covacha del Aj Men

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Entrevista a Jean-Michel Leprince, Radio Televisión de Canadá

Claudio Obregón Clairin

El periodista Jean-Michel Leprince y el camarógrafo Frédéric Tremblay, de Radio Televisión de Canadá, recientemente viajaron por la Península de Yucatán documentando una serie de reportajes sobre el Tren Maya, las abejas meliponas, la seguridad turística y la enseñanza de la lengua maya ta’an. Fue una larga travesía a través de las zonas rurales mayas en las que reconocieron las riquezas olvidadas, constataron las grandes inversiones; el arribo de la Guardia Nacional a Quintana Roo y realizaron reportajes sobre la seguridad turística; sustancial este último rubro, dado nuestro interés en el turismo canadiense. Jean-Michel Leprince nos compartió algunas reflexiones sobre su visita al Mundo Maya.

—¿Cuál podría ser el futuro comercial de la miel de abejas meliponas después de sus visitas a las comunidades mayas productoras de miel melipona en Yucatán, Quintana Roo y con los investigadores de la abeja melipona en la Universidad Intercultural Maya de José María Morelos?

—La miel melipona es milenaria, cuenta con propiedades curativas y es muy sabrosa pero es una miel difícil de obtener. Observamos que puede ser un gran recurso económico pero no es tan evidente su realización; reproducir las colmenas y cosechar miel está muy bien pero luego hay que darla a conocer, señalar sus propiedades curativas, comercializarla y sobre todo, es preciso que se registre la appellation d’origine contrôlée para que no sea adulterada o mezclada con otras mieles. Me imagino que corresponde a las autoridades realizar los registros y no únicamente el de la miel melipona, sino también para las otras miles de Chiapas, Tabasco, Yucatán, Campeche y Quintana Roo. Las mieles mayas deben ser protegidas.

La miel melipona es para un mercado de lujo que la aprecia por su rareza y por la dificultad de procesarla. Escuchamos que las comunidades mayas tienen almacenada mucha miel melipona pero no la pueden vender porque no se ha desarrollado un mercado, quizá la creación de cooperativas pudiera ser una alternativa para su comercialización pero es necesario que se valore a la miel melipona con un certificado de denominación de origen. Es complicado, pero tiene futuro.

—¿Cuál es el interés de Radio Televisión de Canadá para realizar reportajes sobre la enseñanza primaria de la lengua Maya ta’an y cuáles son tus impresiones de la enseñanza rural maya?

—Actualmente en Canadá, diversos grupos de las Primeras Naciones reclaman que exista la enseñanza en sus lenguas autóctonas. Al conocer que en Yucatán, por ley, se enseña la lengua maya ta’an y que en Quintana Roo se realizan esfuerzos rurales para su enseñanza, nos pareció importante venir a registrar la experiencia maya como un referente de lo que se puede realizar en Canadá.

Aprender a leer y a escribir en la lengua materna es mucho más rápido y eficaz, lo que yo vi fue realmente genial, alumnos luminosos y profesores muy comprometidos con su enseñanza. Me esperaba que en Quintana Roo se continuara la enseñanza de la lengua maya después de la escuela primaria, al parecer no es el caso, me dijeron que en Felipe Carrillo Puerto hay una única escuela normal de enseñanza maya ta’an para todo Quintana Roo. Debería haber más y sobre todo, lo que me sorprendió es saber que existen escuelas primarias que cuentan con alumnos maya parlantes en Felipe Carrillo Puerto —corazón de la resistencia cultural maya—, pero no hay profesores mayas que enseñen la lengua maya ta’an.

Mis entrevistas expresan que al parecer, el sindicato de maestros no permite que maestros rurales puedan dar clases en escuelas urbanas, lo cual, como apuntaron algunos profesores, es definitivamente racista. Hace algunos años, los pueblos Inuit se percataron de que al no conocer las leyes, perdían todos los juicios, entonces surgió una generación de abogados Inuit y ahora defienden mejor sus territorios y sus valores culturales. Sugeriría a los maestros rurales mayas denunciar la discriminación laboral al Estado, quizá organizarse en un sindicato de maestros rurales mayas de toda la Península de Yucatán, lo que les acontece es lamentable tanto para ellos como para la continuación de la enseñanza y permanencia de su lengua materna. En contraparte, en Yucatán, por ley se establece que en las escuelas primarias se enseñe la lengua maya ta’an. Contando Quintana Roo con una enorme población maya parlante, sería conveniente que también fuera obligatoria la enseñanza de la lengua original de aquí.

—¿Y El Tren Maya?

—Lo que vimos es que los trabajos han avanzado muy poco, no veo cómo lograrán concluirlo en 24 meses. Desconocemos su trazo definitivo, al parecer las estaciones estarán en las afueras de las ciudades, aún están definiendo cuáles trayectos serán elevados y cuáles serán terrestres; el viaducto en Playa del Carmen se ve complicado… En fin, si no se tienen los planos definitivos, la urgencia es grande. Hay múltiples preguntas sin respuestas y se tiene la impresión de que es más o menos un proyecto secreto, no se quiere decir todo. Tampoco está claro en qué porcentaje es un tren para el turismo, para los pasajeros locales o para las mercancías.

Jean Michel Leprince y Frédéric Tremblay realizaron una inmersión profunda en el Mundo Maya y, para complementar sus reportajes, en Quintana Roo entrevistaron al grupo musical maya Tumben Ka’ay, fundado por el maestro Martiniano Pérez Ángulo, al poeta maya Wildernain Villegas, a Marisol Berlín, directora de la Academia de la Lengua y la Cultura Mayas y a Stephane Palmieri, especialista en la reproducción de las abejas meliponas. Visitaron el santuario de la Cruz Parlante, los maestros rurales mayas los agasajaron con frijol con puerco y fueron invitados a participar y registrar la ceremonia Bix Pixan, la cual cierra el ciclo de evocación a los difuntos en la tradición maya peninsular.

Si bien el interés principal de su visita fue el reportaje de la enseñanza primaria del idioma maya ta’an, coincidió su visita con la llegada de la Guardia Nacional para resguardar la seguridad de los principales centros turísticos de Quintana Roo. Registraron la tensa calma que resulta de atender la ebullición de una olla de presión a la que es complicado bajarle el fuego. Es siempre aleccionador verse a través de los otros que nos miran.

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