INCLUIDO YUCATÁN EN ENSAYOS DE VACUNA CONTRA VIH

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Los trabajos de fase III de los laboratorios Jansenn se desarrollarán en varios países de Europa y América; COVID-19 dificulta estudios

AGENCIAS

MÉXICO.- Se han probado más de un centenar de vacunas contra el VIH en las últimas tres décadas, pero las características únicas del virus, como son su diversidad genética global y su capacidad para mutar a gran velocidad, han dificultado el camino. En este historial de esfuerzos desde su aparición en la década de los 80, sólo una vacuna demostró algún tipo de protección.

El doctor Carlos Magis Rodríguez, especialista en salud pública y VIH, recuerda que en 2009 se anunció el resultado de un estudio realizado en Tailandia que finalmente no fructificó. Se trató de una prueba de concepto de un nuevo régimen de vacuna contra el VIH desarrollado por Sanofi-Pasteur y la organización sin fines de lucro Global Solutions for Infectious Diseases.

El estudio mostró que poco después de que los participantes recibieron la vacuna experimental, tenían casi 60% menos probabilidades de infectarse con el VIH, pero los efectos disminuyeron en un año: al final del estudio de tres años y medio, las personas vacunadas tenían sólo 31% menos probabilidades de infectarse.

La vacuna contra el VIH está basada en el concepto mosaico, la misma tecnología que tiene la vacuna candidata contra el COVID-19, que es un adenovirus modificado que tiene una mezcla de proteínas con el objetivo de que el cuerpo genere anticuerpos contra las distintas cepas que provocan el síndrome de inmunodeficiencia adquirida.

De acuerdo con la compañía, durante la fase uno de pruebas se demostró seguridad y una fuerte respuesta inmune para los regímenes de vacunas. Ya en la fase dos, se probó si la vacuna podía prevenir la infección por VIH en 2,600 mujeres jóvenes entre 18 y 35 años en países del sur de África.

En África subsahariana, las mujeres y las niñas son particularmente vulnerables, pues las adolescentes contraen con facilidad el virus, la principal causa de muerte entre las mujeres en edad reproductiva. Es así que la primera parte de las pruebas se realizó en este continente.

 

Resultados de estudios, en 2023 o 2024

Luego de diez años de pruebas, el ensayo de fase III pone a prueba ahora la vacuna en Europa y América con voluntarios transgénero y hombres que tienen relaciones sexuales con hombres. El proyecto internacional Mosaico probará la vacuna en 3 mil 800 voluntarios de países como México (Jalisco, Ciudad de México y Yucatán), Argentina, Italia, Polonia y Estados Unidos.

En el ensayo clínico doble ciego participarán 300 voluntarios mexicanos, se realizará en el INCMNSZ, en la Clínica Especializada Condesa de Iztapalapa, en la Clínica Benjamín Sepúlveda Amor de la Ciudad de México, en El Hospital Civil de Guadalajara y en la Unidad de Atención Médica e Investigación en Salud (UNAMIS) de Mérida.

La mitad de los participantes recibirán cuatro inyecciones de vacunas en el transcurso de un año y la otra mitad recibirá un placebo. Las vacunas contienen un virus del resfriado común desactivado que lleva versiones sintéticas de tres genes del VIH, basados en secuencias de cepas que se encuentran en varias regiones del mundo. También se incluyen dos proteínas sintéticas, basadas en proteínas producidas por cepas de VIH comunes en África, América, Europa y Asia.

Para virólogos, como Dan Barouch, del Centro Médico Beth Israel Deaconess, estos últimos componentes proteicos podrían marcar la diferencia, pues se trata de proteínas del VIH en las que rara vez se producen mutaciones.

El periodo de inclusión de participantes se calcula termine entre junio y septiembre de 2021; de ahí habrá un periodo de vigilancia y seguimiento de dos años más, por lo que se estima que para 2023 o 2024 se tendrán resultados de este estudio. Aseguró que el esquema de vacunación será de cuatro dosis a lo largo de un año.

 

VIH y COVID

“Desde 2019 se informó que México iba a participar en este proyecto a largo plazo, pero es bueno que se pueda probar en el país y estén involucrados institutos nacionales, como el Instituto Nacional de Nutrición”, asegura el también investigador y catedrático de la Facultad de Medicina de la UNAM, para quien el estudio en nuestro país podría enfrentar algunos problemas para mostrar el impacto real de la vacuna, pues coincide con la reciente aprobación de la profilaxis pre exposición (PrEP) por parte del Seguro Social, la cual arrancó como un proyecto piloto el pasado 15 de diciembre. “Esta terapia ha demostrado ampliamente su efectividad como política para prevenir la trasmisión de VIH en todo el mundo, pero los voluntarios de la vacuna no tendrían que utilizar este tipo de profilaxis, pues esto podría complicar las evaluaciones. Es muy interesante cómo se solucionará esto desde el punto de vista ético y de salud pública”.

Magis señala que un fenómeno similar se ha observado con gente de diversas partes del mundo que ha participado en los estudios para probar vacunas contra el COVID-19. Cuando los voluntarios se encuentran frente a la posibilidad de recibir la inoculación de una vacuna ya aprobada para uso de emergencia, deciden olvidarse del estudio y exigen la otra vacuna con mayores garantías.

Sin embargo, el investigador explica que más allá de esta situación frente al estudio de una potencial vacuna contra el VIH, la buena noticia es que para luchar contra este virus se han desarrollado muchas alternativas que lo hicieron dejar de ser mortal para ser asumido como una enfermedad crónica.

“El PrEP da una protección de 95%, es decir, en VIH a pesar de no tener una vacuna se logra una estrategia que protege igual que las vacunas más eficientes para COVID-19, por ejemplo, claro que es una estrategia diferente que no se reduce a una o dos dosis, sino que se trata de tomar una pastilla a diario, pero creo que el VIH demuestra que aún sin vacunas hay alternativas que han permitido una igual eficacia”.

El especialista en salud pública y VIH señala que México empezó desde 2016 a discutir la profilaxis pre exposición que se cristalizó en un estudio conjunto de México, Brasil y Perú. “Lo que se necesitaba era saber cuál era la mejor estrategia para aplicarlo, si era una estrategia de ONG’ s o de centros oficiales. Creo que la evidencia es suficiente y por eso es buena la determinación del IMSS, de hecho, ya lo tendrían que estar ofreciendo todas las instituciones de salud pública porque además el costo ha disminuido a menos de la mitad desde que a mediados del año pasado perdieron patente los medicamentos de la biofarmaceútica especializada en este tipo de medicamentos, Gilead”. Acota que otra ventaja es que la distribución de la profilaxis, estimula la realización de pruebas, pues para usar PrEP es necesario hacerse pruebas.

 

Se desploman cifras de aplicación de pruebas

Sin embargo, el especialista alerta que los datos más recientes de CENSIDA muestran una dramática caída en la realización de pruebas en el país.

“No tiene que ver con que esta institución haya comprado menos pruebas, tiene que ver con que la gente no quiere ir a las clínicas por el temor a estar más expuesto a un contagio de COVID-19. En ese escenario no tener pruebas de farmacia es grave”, subraya.

Explica, por otra parte, que en lugares como Estados Unidos desde 1996 se puede acudir a una farmacia para adquirir una prueba para detectar VIH como si fuera una de embarazo, lo que ahora hubiera ayudado mucho a revertir las cifras de caída en pruebas de VIH que finalmente frenan los contagios.

Magis dice que el VIH es una epidemia que había estado controlada, aunque siempre con la posibilidad de expansión mediante las drogas inyectadas y que ahora hay nuevos riesgos con el incremento del uso y tráfico de fentanilo tras la epidemia de opioides desatada en EEUU.

“Donde hay tráfico, como en México, acaba habiendo consumo y ya lo tenemos de fentanilo, de esta sustancia sintética que viene de un laboratorio y no es la amapola que hay que ir a buscar en la sierra”, detalla y apunta que el consumo de drogas afecta las cifras de los casos de VIH y hepatitis C. “Noventa por ciento de los consumidores de drogas inyectadas como fentanilo tendrán hepatitis C, así que se requiere revisión del daño. Afortunadamente ya hay medicamentos también para la atención de este problema, que a ver si no se limitan con esta crisis… El consumo de drogas hará crecer estos padecimientos y, mientras tanto, COVID-19 está impactando en su detección”.

Dice que durante las cuarentenas hay menos oportunidad de encuentros sexuales casuales, pero en México después de junio no hubo cuarentena. “En realidad en nuestro país la gente se ha mantenido siempre en la calle, compartiendo en fiestas. Probablemente hubo un leve retraso en infecciones nuevas por VIH, pero que duró poco al no tener éxito, ni efecto, el ‘quédate en casa’. Seguimos teniendo infecciones por relaciones sexuales sin protección y si éstas siguen estando allí sin ser detectadas sigue la transmisión”.

La consecuencia de estos ciclos de contagio y menor realización de pruebas también contribuyó a que no se alcanzaran las metas del 2020 planteadas por ONUSIDA desde 2014: detección y tratamiento al 90%. “Esta institución nos propone redoblar la apuesta con un 95% para 2025. Para alcanzar estos objetivos sigue estando al centro la detección. Una persona que entra a tiempo al tratamiento va a tener una esperanza de vida igual que cualquier otra persona. En México hay oferta universal gratuita de medicamentos muy buenos, sin resistencia y de una sola toma, pero si las personas no se hacen la prueba o si no acuden por sus medicamentos por miedo todo se retrasa. El COVID todo lo retrasa”.

 

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