Guillermo Arriaga, el escritor que se propuso ser

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El novelista y guionista de cine reúne en Retorno 201 15 relatos escritos hace cuatro décadas, y uno inédito

MÉXICO.- A Guillermo Arriaga el box lo arrojó a la literatura. “Siempre quise ser escritor, pero por esa época, me empezó a entrar la cosa de izquierda y de la política, hasta que estaba yo queriendo ir a boxear y me empezó a doler mucho el pecho, fui al doctor y me dijo que era una torcedura y seguí boxeando, pero era una infección en el corazón que se me complicó. Me vio otro doctor y me dijo ‘pues vamos a ver si la haces carnal’. Cuando me vi las manos como de un cadáver, dije ‘no, la política me vale madres, voy a hacer política pero de otra manera’. Me puse a escribir y desde entonces no he parado”.

Entre los 23 y los 28 años tuvo una prolífica etapa, en la que encontró en la escritura una forma de plasmar las ideas de una mente que funciona a saltos. “Si hay una palabra que quiero que defina mi carrera es riesgo”, afirma quien, sin nostalgia, mira al escritor que fue hace casi 40 años. “Nunca he vivido para recuperar anécdotas, me gusta la vida y me gustan los seres humanos, pero valoraba mucho las experiencias, hasta las más violentas”, dice acerca de Retorno 201, su primer libro, que acaba de reeditar.

El libro toma el título de la calle de la casa donde creció, en la colonia Unidad Modelo en Iztapalapa. Retorno 201 reúne 14 cuentos escritos durante esa época. La reedición incluye un cuento que creía extraviado titulado Trilogía, de 1983 y que su hijo Santiago encontró buscando entre los manuscritos de su padre, la primera versión de A cielo abierto, con el que iniciaba la trilogía original de la cual eran parte Amores perros y 21 Gramos, así como Tarde, un inédito escrito sólo con sustantivos.

A la distancia, asegura, Arriaga se encontró en aquella literatura “igualito a como soy ahora, es increíble lo poco que he cambiado mis preocupaciones temáticas, estilísticas y vitales, me reconozco, ahí estaba el germen de todo. Hay gente que escribe y luego da un giro completo, yo al contrario, seguí esa línea. Por ejemplo Paz, es la base de 21 gramos. No me acordaba de Trilogía, y es la estructura de Salvar el fuego, tengo otros dos libros perdidos que no encuentro por ninguna parte, ojalá mi hijo los encuentre en la covacha donde tengo cajas y cajas de papeles”.

Y si bien admite que reconocerse en su primer libro le provoca alegría por comprobar que sigue teniendo las mismas bases, “y sigo siendo el mismo escritor que me propuse ser”, dice que le preocupa saber si ha tenido una evolución, “pero no soy yo el que lo va a decir, serán los lectores”. (Rosario Reyes, El Sol de México)