Apasionado del béisbol, en cada cargo público que ha asumido siempre ha procurado “dar el mejor partido” de su vida, afirma; hoy, en su papel de ciudadano, aspira a consolidar un equipo de gente con capacidades y talentos para rescatar al municipio de Solidaridad

SALVADOR CANTO

“Los errores del mánager normalmente no manchan al shortstop, cátcher o centerfield si dieron el mejor partido de su vida y yo, durante el tiempo que estuve en el servicio público estatal, trabajando en las administraciones de Félix González y Roberto Borge, serví a Quintana Roo con mucho orgullo y di lo mejor de mí y por ello puedo ver con la frente en alto a los ciudadanos”.

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Con esta analogía beisbolera, deporte del cual es fanático de “hueso colorado”, José Gabriel Mendicuti Loría describió el haber formado parte de dos polémicas administraciones estatales en donde ocupó diversos cargos y en la última de ellas fue relacionado a una serie de presuntos delitos que lo llevaron a prisión durante 18 meses antes de ser exonerado, que para él fueron de una gran experiencia y aprendizaje.

Con don Jesús Martínez Ross, primer Gobernador Constitucional del Estado

En amplia entrevista con El Despertador de Quintana Roo, explicó que primero obtuvo su libertad condicional y posteriormente la absoluta donde hubo un desistimiento y reconocimiento de la autoridad debido a que “no cometí delito alguno”, como el desempeño irregular de la función pública por el caso VIP Saesa.

Habló de todo y sin tapujos, manifestó incluso que en prisión conoció a sus verdaderos amigos, pero además aparecieron enemigos que no creía tener, aunque todo esto “dejó cosas positivas en Gabriel Mendicuti”, aseguró.

Refirió que después del nacimiento de sus hijos, la política es la experiencia más apasionante para él, ya que “servir y atender a la gente, conocer sus problemas y resolverlos, es una verdadera oportunidad que te da la vida”.

Con mis hijos Guillermo y Manuel

En este punto, el también expresidente municipal de Playa del Carmen dijo que en la actualidad aspira como ciudadano a consolidar un equipo con capacidades y talentos para rescatar al municipio de Solidaridad que pasa por un mal momento en materia de seguridad y eso afecta en la imagen turística que es el motor económico de la ciudad.

¿Quién es José Gabriel Mendicuti Loría?

—Nací en Mocochá, Yucatán, hijo de familia clase media, media baja, mi papá era dueño de una tienda, teníamos allá algo de henequén, ganado, gallinas y esa fue la mayor formación de mi vida. Allá es donde aprendí a ser responsable y maduro, a asumir la responsabilidad de atender lo que nos permitía comer y darles de comer a unas personas que trabajaban con nosotros y tal vez eso fue la mejor escuela de mi vida.

Mi hija Ana Paola, de profesión nutrióloga

Como el máximo grado escolar que se estudiaba ahí era el cuarto año de primaria, me fui a Mérida a estudiar el resto de la primaria, la secundaria, la preparatoria y la carrera, y todo fue en escuelas públicas.

Me recibí como contador público, desde el tercer año de prepa comencé a trabajar, daba clases en una escuela nocturna, en el primer año de la carrera conseguí trabajo en un despacho y ya terminando el segundo año entré a trabajar a un grupo de empresas y llegué a ser contador general de ese grupo, propiedad de don Roger Millet, fui administrador durante siete años y después puse mi despacho y me trasladé a Quintana Roo, donde fui director general de la empresa ABC durante casi 18 años.

Aparte de la licenciatura en contabilidad tengo dos diplomados, uno en Proceso de Mejora Continua en el Tec de Monterrey y otro de Alta Dirección de la Anáhuac.

Después tuve el privilegio de estudiar una maestría en La Salle y esa es la parte de estudios que tengo, pero me defino como una persona muy pragmática, con un sentido humano aprendido de mis papás, me gusta resolver y sobre todo atender a la gente poniéndome en sus zapatos, creo que es la parte fácil que se me da, entender a la gente porque me pongo en sus zapatos en cualquier condición.

¿Cómo se involucra en la política?

—Fue un accidente de la vida. Al terminar mi ciclo con ABC del licenciado Eduardo Solís Preciat, nos despedimos amablemente y llego a Cancún a poner una bloquera, y en eso estaba cuando me invitan a participar en política (en busca de la presidencia municipal de Solidaridad) y por circunstancias de la vida, la gente me da el voto de confianza y gano, era muy complicado porque el presidente Fox estaba en su mejor momento con un 60% o 70% de aceptación y ganarle al PAN era muy complicado, pero les ganamos con mucha facilidad por 2 a 1 a todos los representantes de los otros partidos, y así comienza mi carrera en la política.

Desde entonces, ¿qué significa para usted la política?

—Después del nacimiento de mis hijos, la política es lo más apasionante que he vivido, servir y atender a la gente, conocer sus problemas y resolverlos es una verdadera oportunidad que te da la vida, pues servir es un verdadero privilegio.

¿Qué otros cargos públicos ha tenido, aparte del de presidente municipal de Solidaridad?

—En el servicio público fui titular de lo que era la Secretaría de Infraestructura y Transporte, tres años en la administración de Félix (González Canto) y después en la Secretaría de Agricultura y Ganadería, y dos años y medio con Roberto Borge en la misma dependencia y posteriormente tres años a cargo de la Secretaría de Gobierno.

¿Para usted, qué representa el municipio de Solidaridad?

—Una oportunidad para la gente, pero sobre todo esperanza. Cuando fui presidente municipal (2002-2005), la gente me comenta que fue el trienio donde mayor infraestructura se construyó, donde mayor seguridad hubo, donde se hicieron muchas cosas, y yo lo que digo es que fue el trienio donde más esperanzas se construyeron, y tan es así que llegamos a ser considerados el municipio más rentable de Latinoamérica, el de mayor crecimiento proporcionalmente hablando, y repito, fue donde se construyó la gran esperanza para miles y miles de personas, tanto para los que ahí vivían como para quienes fueron llegando y se quedaron porque vieron ese gran avance. El éxito de Playa del Carmen no es de una sola persona, es como un juego de béisbol, se trabaja y se gana en equipo.

El éxito de Playa del Carmen no es de una sola persona, se trabaja y se gana en equipo

Por otro lado, ¿qué significó haber estado sujeto a un proceso por delitos que la Fiscalía no pudo comprobar?

—Para mí fue una gran experiencia, fue hermoso conocer a mis verdaderos amigos, los que no conocía que eran mis amigos y se manifestaban en ese momento como amigos; también del lado contrario, enemigos que no tenía aparecieron, pero lo más importante es que dejó cosas positivas, cosas que crecieron anímicamente en Gabriel Mendicuti.

Al final, resultó lo que desde el inicio fue, casi una broma de mal gusto porque el delito no existía, porque nunca participé en esas firmas y el delito ya había prescrito, entonces significó para mí una prueba más en el cúmulo de experiencias que Dios me ha permitido tener en la vida.

Fueron 18 meses de estar encarcelado y de ahí, primero logré mi libertad condicional y posteriormente la absoluta, pues hubo un desistimiento y reconocimiento de la autoridad de que no cometí delito alguno.

¿Se sintió traicionado en algún momento?

—No, al contrario, yo siento que mucha gente que participó en la integración y en mi detención fueron honestos, se han acercado, ellos mismos me dijeron que no existía el delito y no sabían por qué me estaban indiciando. Los que me detuvieron y me llevaron a Chetumal, paradójicamente son los mismos que me llevaron de vuelta a mi departamento.

¿Con qué partido simpatiza, está todavía con el PRI?

—En su momento representé a dicho instituto político, pero nunca mi afilié y sin embargo lo representé con mucho orgullo. Con eso quiero decir que un priista, o un representante de cualquier instituto político, no es quien abre su camiseta y muestra el nombre, sino el que con sus actos y acciones lo honra sirviendo y atendiendo a la gente.

A estas alturas ¿se deslinda del gobierno de Roberto Borge como lo han hecho otros ex funcionarios?

—Sin ofender a nadie, sería un acto cobarde, pues esto es como un equipo de béisbol en donde el mánager te dio la oportunidad de no ser espectador, sino de estar en el campo bateando y sirviendo y dependía de uno hacerlo bien o hacerlo mal, no del mánager, pues si el mánager cometió un error, no es tu problema.

En medio de todo esto, ¿cuáles son los riesgos de un político?

—Si eres auténtico y veraz, no debe de haber riesgos. Los riesgos son cuando se miente para llegar, cuando no se cumple lo que se promete. En resumen, los riesgos son mentir para llegar y no cumplir con lo ofrecido. Fuera de otros temas, todos sin excepción, si se hace bien el trabajo no debe haber problemas

Como Secretario de Gobierno, si se checan los números de mi último año que fue el 2016, el número de muertos no llegó a 200, al siguiente año casi llegó a 500, al otro casi a 800 y al tercer año 700 y no por haber inhibido el delito tuve problemas, porque cuando uno hace su labor, la gente lo entiende, la buena lo reconoce y la mala dice que se está haciendo el trabajo.

Yo opté por andar todo el tiempo con un solo guarura, que era mi chofer, porque entendí que si alguien quería hacerme daño lo haría aun andando con 10.

¿Se ha sentido satisfecho como funcionario público?

—Si se resuelven los problemas, atiendes a la gente, por supuesto que uno se siente satisfecho, es interesante que cuando salgo a cenar con mis hijos o familiares, la gente se acerca y me agradece el haberlos apoyado, que se les resolvieron sus problemas en la familia, en la colonia y eso es satisfactorio para uno.

¿Hay políticos que le han fallado a la gente?

—El que miente para llegar y no cumple lo que promete, claro que le ha fallado a la gente. Sea actual o anterior.

¿De qué vive actualmente Gabriel Mendicuti?

—Afortunadamente dentro de los 34 años que llevo en Quintana Roo, al salir de ABC instalé mi propia bloquera que está en Playa del Carmen y que ahora la manejan mis hijos que me pagan una renta, además de otras propiedades que también están en renta y tengo mi rancho desde hace más de 30 años donde hay ganado y tengo ingresos por temas agropecuarios.

En el rancho

¿A qué aspira Gabriel Mendicuti?

—Soy un ciudadano que aspira a consolidar un equipo de ciudadanos en Solidaridad, sumando capacidades, talentos para que rescatemos a este municipio en donde hay mucho talento y capacidad, y aquí hablo de no sólo de grandes y medianos empresarios, hablo de la capacidad de nuestra gente, el mesero, la camarista, el bartender que tienen talento natural para servir al turista que llega a Playa del Carmen y éste se vaya feliz. Son importantes las bellezas naturales que tenemos, pero nada se compara con la riqueza y el talento de nuestra gente.

Preparando la tierra para sembrar sorgo y maíz, una experiencia increíble

¿Cuál es su relación con el gobernador Carlos Joaquín?

—Cuando yo fui presidente municipal de Solidaridad, él fue el tesorero, tenemos una relación cordial después de todo lo que pasó, hay gente que ha querido amarrar navajas y eso no es así. Lo que a mí me pasó son cosas de la vida, experiencias, pruebas que pasan en la vida y mi relación con él es muy cordial y de respeto.

Orgulloso abuelo

Con su experiencia, ¿podría hacer una rápida radiografía de la actual Solidaridad?

—Ahora está pasando por un mal momento, desde antes uno de los temas más importantes era la seguridad, hoy hace falta un trabajo concreto al respecto, es evidente que hace falta un trabajo a corto y mediano plazo para atender la inseguridad.

También está el tema de servicios públicos, hay que ponerse en los zapatos de la gente, hay que atenderla, estamos en un Playa del Carmen cayendo, muy lejos de lo que era en el 2005 cuando concluyó mi administración.

Por eso digo que si no combinamos esfuerzos desde la iniciativa privada con servicios públicos, va a seguir cayendo, la radiografía es que vamos de mala en peor y no estoy hablando únicamente del tema político, que quede claro, no estoy criticando a una autoridad.

¿Cree que le ha quedado grande la administración a Laura Beristain?

—La administración pública y privada son exactamente lo mismo, la privada genera dinero porque de otra manera no paga a trabajadores, impuestos y por supuesto desaparece. El servicio público tiene que generar utilidad, que en este caso es bienestar de la gente, la administración y servicios públicos de la gente y esto no se da, el servicio público está en quiebra, le está quedando a deber a la gente.

¿Actualmente está vinculado a algún partido o grupo político?

—Estuve 12 años adentro de la función pública tanto en el gobierno del estado como en el municipio de Solidaridad y claro que tengo contactos con mucha gente en todos los partidos, porque resolver el problema solo es imposible y en el área de la política hay talentos y capacidades.

Tras haber trabajado en dos administraciones estatales que han generado mucha polémica e incluso, el último gobernador (Roberto Borge) está actualmente en prisión, ¿cree que estos errores le pudieran afectar a Gabriel Mendicuti?

—Muy difícilmente: yo soy beisbolista de hueso colorado, y ahí los errores del mánager normalmente no manchan al shortstop, cátcher o centerfield, si dio el mejor partido de su vida.

Beisbolista de hueso colorado

Creo que yo serví a Quintana Roo con mucho orgullo y trabajé con dos personajes como Félix González y Roberto Borge con quienes estoy agradecido porque me dieron la oportunidad de trabajar para el pueblo.

Mucha gente está en las gradas, observando y tratando de entrar al partido, tratando de anotar carreras o recibir pelotas para que no anote el equipo contrario y no pueden entrar al partido y yo tuve el privilegio de estar en esos partidos de béisbol.

Siempre se habla de que Chetumal es la capital no solo del Estado, sino política y Cancún es la fortaleza económica, pero cree que ¿hoy Playa del Carmen es la mayor fuerza del Estado?

—Hasta el 2002 era un pueblo de pescadores y cuando terminó la administración del 2005, ya tenía una carretera con 70 kilómetros de alumbrado y jardines, la Quinta Avenida estaba todo alumbrado sin ningún foco quemado, era una ciudad de primer mundo donde había seguridad con 800 policías y más de 120 patrullas para 70 mil habitantes en ese entonces y todavía teníamos a Tulum dentro del municipio. Y claro, yo pienso que sí, Solidaridad ya es una fuerza política estatal.

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