Otorga juez a habitantes de Chocholá, Mérida e Izamal suspensión definitiva de nuevas obras; se exageraron cifras, proyecto no sería rentable: ASF

AGENCIAS

MÉXICO.- El Juzgado Tercero de Distrito en Yucatán otorgó una suspensión definitiva a comunidades de la entidad contra el Tren Maya, por lo que las autoridades encargadas del proyecto deberán suspender obras en Mérida, Izamal y Chocholá.

Tras una audiencia el pasado 19 de febrero, un juez resolvió la suspensión de nuevas obras en la zona en lo que se resuelve el juicio de amparo interpuesto por habitantes de las tres zona de Yucatán, quienes reclaman falta de información durante la consulta pública de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) realizada en junio de 2020.

La decisión de suspender las obras se mantiene, luego de que el pasado 20 de enero, el colectivo Kanan, dedicado a la defensa de los derechos humanos, obtuvo una suspensión provisional en el caso.

A través de la organización, los habitantes acusan la inconstitucionalidad del tren por falta de transparencia y participación pública de la consulta.

De acuerdo con el colectivo, en la resolución que aprueba la Manifestación de Impacto Ambiental del Tren Maya, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) reconoció “la ausencia de información durante la consulta pública y que fue responsabilidad de Fonatur (el Fondo Nacional de Promoción al Turismo) el no poner a disposición de la autoridad ambiental toda la información del proyecto”.

 

Fonatur exageró cifras

Por otra parte, se dio a conocer que en la revisión realizada por la Auditoría Superior de la Federación (ASF), determinó que el Tren Maya presenta riesgos de no ser rentable, no fue consultado debidamente ante la población indígena, tiene escaso interés en la protección ambiental y es poco transparente en la adjudicación de contratos públicos.

El organismo fiscalizador señaló que Fonatur utilizó algunos supuestos que “no fueron razonables” para elaborar sus proyecciones del uso de carga y de pasajeros del Tren Maya entre 2023 y 2053.

En otras palabras, Fonatur habría exagerado sus cifras de uso del Tren Maya a futuro para presentar el proyecto como rentable, lo cual implica “un riesgo en la viabilidad financiera del proyecto, ya que la sobrestimación en la demanda podría repercutir en variaciones significativas respecto de la rentabilidad estimada del proyecto en la etapa de preinversión”.

Al respecto, en un comunicado emitido este lunes, Fonatur aseveró que responderá las observaciones de la ASF “sobre irregularidades en el Tren Maya en pagos a contratos y su rentabilidad (…) una vez que se notifiquen ante Fonatur los informes individuales, se tiene un término de 30 días hábiles para presentar ante la información y consideraciones pertinentes”, señaló el organismo encargado del megaproyecto.

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