Continúan los enfrentamientos entre manifestantes y policías en Minneapolis; estudian si presentan cargos contra la exoficial que “confundió” taser con arma de fuego

AGENCIAS

MINNEAPOLIS.- Las familias de George Floyd y de Daunte Wright –joven negro que murió baleado por la policía el fin de semana–, devastadas y unidas en el dolor y la rabia, pidieron el fin de la violencia policial y el racismo en Estados Unidos.

“El mundo está traumatizado por ver a otro afroestadunidense al momento de ser asesinado”, acusó Philonise Floyd, hermano de George, durante una conferencia de prensa en la que ambas familias compartieron el dolor de enfrentarse a lo “impensable”.

Wright, de 20 años, fue baleado cuando los policías trataban de arrestarlo con base en una orden de detención pendiente.

La policía calificó la muerte de “accidental” y explicó que ocurrió cuando la agente Kim Potter procedía a utilizar una pistola inmovilizadora (taser), pero se equivocó y disparó con su arma de fuego. La agente renunció y el jefe de la policía local también.

El fiscal del condado de Washington, Pete Orput, aseguró que espera poder tramitar el pliego de la acusación contra la ya exoficial.

Este nuevo drama exacerbó la tensión en las calles de Minneapolis en medio del proceso contra Derek Chauvin, el policía blanco acusado de matar a Floyd el 25 de mayo del año pasado, tras inmovilizarlo colocando una rodilla sobre su cuello durante el arresto por haber pagado con un billete falso.

Las concentraciones de protesta se han sucedido cada noche, algunas de ellas de gran violencia, que han sido reprimidas por la policía con gas pimienta y bombas de humo.

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