ESTAMOS ACABANDO CON LOS MARES: ALBERTO FRISCIONE

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Buzo, fotógrafo y documentalista reconocido internacionalmente, lamenta el desinterés de las autoridades para revertir las condiciones de contaminación y sobreexplotación que están acabando con la riqueza submarina del Caribe Mexicano

 

SALVADOR CANTO

La sobreexplotación, la contaminación y la falta de vigilancia para hacer que se cumplan las leyes está ocasionando que las costas del Caribe Mexicano se debiliten más ante las embestidas del hombre.

Lo anterior fue planteado por Alberto Friscione Carrascosa, considerado la figura mexicana más importante dentro del buceo internacional y uno de los activistas mexicanos en pro de los mares mexicanos. En entrevista con El Despertador de Quintana Roo, el también médico veterinario zootecnista quien radica en Cancún desde más de 40 años, consideró que fue un error que el gobierno federal le haya quitado los recursos al personal del Parque Marino, pues “es gente muy comprometida en el cuidado y estaban haciendo bien las cosas, pero ahora no tienen presupuesto y eso complica aún más la situación”.

Por ello insistió, De Viva Voz, en que es necesario que se fortalezca a las instituciones y a las dependencias para que haya acciones, en virtud de que es hora de regresarle al mar un poco de lo que él nos ha dado y entender que ya no podemos seguir explotándolo como hasta ahora.

“Debemos entender que no es una fuente de suministros interminable de alimentos, que sus recursos también se están terminando, que somos tantos que ya no soporta más contaminación de los seres humanos y los mas importante, el mar es un factor determinante para ayudarnos con la amenaza del calentamiento global en donde está ligada nuestra propia existencia”, explicó.

 

—Para Alberto Friscione, ¿qué significa el mar?

—Vida, no solo para mí, sino para todos. Es un modo de vida, es una razón para estar vivos, el mar nos da oxígeno, alimentación, diversión, alegría, serenidad y cuando penetras a él te da muchísima paz interna, es algo maravilloso.

 

—Desde la perspectiva ambiental, ¿cuál es el estatus del Caribe Mexicano hoy en día?

—Yo lo siento bastante débil, creo que tiene una enfermedad bastante fuerte y eso es un reflejo de que ya no hay muchos peces, los grandes peces se están acabando cada vez más, lo siento frágil, creo que esa es la palabra correcta y lo vemos porque hoy muchos arrecifes se están muriendo, los grandes pelágicos como especies locales se están acabando a pasos agigantados.

 

—En ese contexto, ¿cuál es la principal amenaza para la vida marina?

—El hombre. El hombre es el que está ocasionando muchos cambios, contaminando los mares, tenemos el cambio climático, el calentamiento global, la sobrepesca, la falta de vigilancia y de cuidado a nuestros mares. Es evidente que el ser humano está derrotando al gigante.  Pero además hay que entender que el planeta está pasando por tiempos difíciles, y el mar no es la excepción. Estoy firme en mi propósito de concientizar sobre la preservación como nunca. Tenemos que hacer un gran esfuerzo para cubrir esos huecos que están dejando la contaminación, los huracanes, la sobrepesca, sin un mar sano no tenemos vida.

 

—A lo largo de muchos años has documentado la vida marina, ¿qué ha significado ese trabajo para ti?

—Tengo una revoltura de sentimientos ahorita, porque significa que estoy guardando y estoy documentando en imágenes tanto de videos como en fotografías, una vida que muy pronto va a dejar de existir, porque como te digo, los mares se están acabando y entonces, por un lado siento alegría por haberlo vivido, pero siento tristeza por las generaciones futuras que no van a ver lo que yo vi.

 

—Existen leyes y reglamentos para la protección de la vida marina y sus múltiples especies, pero muchas veces son violadas y hasta parecieran letra muerta, ¿qué hace falta para que se cumplan?

—Conciencia, educación y castigo, en ese orden. Tenemos que educar a los niños, tenemos que educar a la gente de que tenemos que cuidar nuestros mares para la sobrevivencia. Necesitamos leyes más estrictas para que no se esté contaminando el mar, que se hagan valer las leyes, eso me gustaría mucho, pero tal parece que no hay ley para el mar. Hay leyes, pero no hay quien las aplique, el Parque Marino que es gente muy comprometida en el cuidado, no tienen presupuesto porque se lo acaban de quitar. Necesitamos leyes expeditas y una autoridad que pueda actuar de inmediato.

 

—Y aquí, ¿qué se podría hacer?

—Pues hacer un llamado a las autoridades, que se apliquen las leyes ambientales que en México está para ejercerse, pero para ello se requiere de mayor  vigilancia, que haya recursos, fue un error dejar al Parque Marino sin fondos y además, también se requiere que haya mucha educación ambiental, mucha conciencia y cooperación de parte de todos. Tenemos que ver al mar con respeto para disfrutarlo, gozarlo y para agradecerle todas las bondades que nos da.

 

—Con relación al tema de la pandemia que obligó a que muchas actividades fueran suspendidas o redujeran su carga, entre ellas el buceo, ¿qué beneficios trajo esto para la vida submarina?

—Cuando comenzó toda la pandemia y se suspendieron las actividades, me alegré porque pareciera que el mar tendría también un descanso, pero resultó que no fue así, aumentó la pesca porque la gente necesitaba comer y todo mundo se lanzó a pescar y decían que para sobrevivencia y hasta lo hacían en los parques marinos.  Los pescadores como tal, podían salir para ejercer su oficio y entonces le pegaron muy duro a la actividad y capturaron de todo porque no hubo vigilancia, incluso hasta especies que nosotros llamamos de ornato y hasta protegidas a las que les partieron el alma y por eso, la pandemia no creo que haya ayudado mucho.

 

—Como pionero en la promoción del turismo ecológico y de aventuras, emprendiste una lucha por la reivindicación del tiburón como un animal inofensivo y necesario en la biodiversidad marina, en ese sentido ¿qué se ha logrado al respecto?

—Pertenezco a una asociación que se llama  Saving Our Sharks y se ha logrado muchísimo para la protección del tiburón, estamos insistiendo mucho en la educación ambiental y por fin logramos una veda del tiburón y con eso estamos haciendo mucha conciencia para que no los maten. Tenemos proyectos para tratar de salvar al tiburón a una escala global digamos, y estamos teniendo mucha aceptación. Hay que entender que no es un animal malévolo que coma gente, como lo pinta Hollywood. El tiburón no hace nada. Es un ser magnífico que ha vivido durante 400 años, al cual estamos acabando.

 

—Por otro lado, año con año tenemos el tema del sargazo, desde tu punto de vista, ¿esta situación ha generado algún tipo de problema para la vida submarina, se han alejado las especies o han llegado otras?

—Cuando viene el sargazo sirve de refugio a muchas especies como los pelágicos, los dorados, wahoos, etcétera, porque ahí encuentran alimento, el problema es cuando llega a la playa y comienza la descomposición y aunque no soy experto, creo que todo ese líquido y gas que suelta el sargazo sí afecta al ambiente marino. De hecho, una de mis teorías es que podría ser uno de los muchos causantes que está matando a los corales que además son los que están sufriendo mucho por el calentamiento global y muchas otras circunstancias de contaminación.

 

—Entre tus anécdotas más difundidas, se sabe que enseñaste a bucear al entonces presidente Ernesto Zedillo, ¿cómo sucedió?

—Fue un caso único porque él vino a pasar unas vacaciones aquí y cuando estaba paseando por la laguna se quedó sin gasolina, unos amigos lo rescataron y le dijeron que si quería ir a bucear, por otro lado llegó su cuñado, por otro lado su hijo y se dio el llevarlo a bucear y desde ese momento, mantenemos una buena amistad porque es un hombre que admiro y quiero mucho.

 

 

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¿Quién es Alberto Friscione Carrascosa?

  • Originario de Xalapa, Veracruz.
  • De profesión Médico Veterinario Zootecnista (MVZ), se considera entusiasta, soñador, alegre y aventurero, con la firme convicción de salvar a las especies, tanto marinas como terrestres.
  • Vive en Cancún desde hace más de 40 años y hoy, es uno de los buzos más reconocidos a nivel mundial, sobre todo por su labor de conservación de la fauna marina y, en general, de todas las bondades que el océano posee.
  • Oficialmente ha publicado cinco libros, comenzando con el que dejó inconcluso el maestro Ramón Bravo que lleva por nombre Chinchorro, el Gran Arrecife Maya, que ganó un premio internacional por su fotografía, diseño y calidad.
  • Después de bucear, tomar fotos y videos es lo que más le apasiona y por esa razón, ha realizado varias exposiciones en distintos puntos del país e incluso en el extranjero.
  • Es colaborador de las cadenas televisivas Discovery Channel y Animal Planet con las que ha grabado múltiples series y documentales, uno de ellos el llamado Súper Pez, sobre los peces vela que se alimentan de cardúmenes de sardinas.

 

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