ROBERTO HERNÁNDEZ GUERRA

Las calificadoras internacionales, el Fondo Monetario, el Banco Mundial, el Banco de México así como sus repetidores locales, los “expertos” e intelectuales orgánicos, se equivocaron en sus previsiones catastróficas; y se seguirán equivocando. A mediados del año pasado sus estimaciones acerca de la caída del Producto Interno Bruto (PIB) de México oscilaban alrededor del doce  por ciento, como consecuencia de lo que consideraban políticas económicas erróneas del gobierno federal. ¿Y según ellos, que se debería hacer?: Elemental, endeudamiento con los organismos internacionales y apoyo a las grandes empresas, como dicta el credo neoliberal que los inspira.

Pero la realidad fue otra. La estimación de la caída del PIB en el año 2020, ya con información más concreta del INEGI es ligeramente superior al 9 %. Lo que quiere decir que la política económica basada en fortalecer la demanda de la mayoría de la población, mediante transferencias de dinero en forma directa, funcionó. En un año en que todos los países, con excepción de China, tuvieron desplomes catastróficos en sus respectivas economías, nosotros no podíamos ser la excepción.

Pero vale la pena aclarar que estas políticas basadas en el fortalecimiento de la demanda, no son un invento producto de la calentura tropical del Presidente de la República, como quisieran atribuírsela sus detractores; son producto de la teoría económica Keynesiana y de la práctica con resultados positivos, que durante mucho tiempo sirvió al sistema capitalista para resolver una de sus principales contradicciones. ¿Y cuál es dicha contradicción?: en términos de la teoría que mencionamos anteriormente es la brecha que se genera entre el ingreso y el consumo  como consecuencia de la desigual distribución del primero de dichos elementos. Es la debilidad de la “demanda efectiva”

Para los economistas que defienden la teoría económica neoliberal, en boga durante los últimos decenios, lo importante es el fortalecimiento de la oferta por la vía del apoyo a las empresas. Su credo no es más que una repetición acrítica de lo que sostenía, entre otros, el economista Juan Bautista Say (1767-1832) de que la oferta crea su propia demanda. Pero no es mi intención contradecirlos en lo teórico, sino poner un ejemplo de lo que sucede cuando se genera riqueza en un país sin que se modere la desigualdad. O sea, a donde van a parar las ganancias obtenidas.

Pues resulta que en el pequeño y lejano país de Andorra,  las autoridades confiscaron cuentas bancarias por un monto de 48 mil millones de pesos, propiedad de 23 mexicanos; empresarios algunos, beneficiarios de la corrupción seguramente los que más. Este suceso ocurrió en el contexto de una operación contra el blanqueo de capitales y de una investigación de carácter internacional contra el fraude financiero. Y Andorra es solamente uno de tantos paraísos fiscales donde se lava el dinero y se evade el pago de impuestos. En el Caribe abundan más que las palmeras en sus playas.

Y a donde nos lleva esta noticia en relación al tema de la demanda efectiva. Pues que las fugas de capitales a “paraísos fiscales” o instituciones bancarias del extranjero, junto con la compra de lujosas propiedades allende nuestras fronteras, son a final de cuentas el destino de los apoyos, exenciones fiscales, sobreprecios, etc.,  que se han dado en el pasado a muchas empresas; recordemos el FOBAPROA. Por lo contrario, los apoyos directos a la población más desprotegida, dinamiza las ventas y la producción misma de las empresas.

Pero sin profundizar en el origen de los fondos confiscados, lo que pasó en Andorra y afectó a 23 mexicanos, viene a ser una demostración de que en ocasiones “los ricos también lloran”.

 

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí