Cuando la mayor parte de la población esté vacunada, es probable que el SARS-CoV-2 deje de ser mortal, plantea un nuevo estudio

AGENCIAS

WASHINGTON.- El virus SARS-CoV-2 no desaparecerá como ocurrió con los últimos dos coronavirus que saltaron de un animal al ser humano, sino que se quedará entre nosotros para siempre provocando una enfermedad endémica; es la hipótesis aceptada de manera generalizada en el mundo científico.

La buena noticia es que el COVID-19 dejará de ser la letal enfermedad que ha acabado ya con la vida de casi 2 millones de personas y se convertirá en un simple resfriado estacional, con un índice de mortalidad incluso menor que la gripe común (0.1%).

La clave en esta evolución será la inmunización de la población más mayor mediante la vacunación y, con el paso de los años, la inmunización natural de los bebés, que entrarán en contacto con el coronavirus en sus primeros meses de vida sin sufrir una enfermedad seria, según científicos de las universidades estadounidenses de Emory y Penn State.

“La transición de una dinámica epidémica a una endémica está asociada a un cambio en la distribución de edad de las infecciones primarias hacia los grupos de menos edad”, explican los científicos. “Esta transición podría llevar desde unos pocos años hasta unas pocas décadas, dependiendo de cómo de rápido se expanda el patógeno”.

Según el modelo creado por estos científicos, una vez que la pandemia se vuelva endémica, los casos primarios -es decir, la primera vez que se infecta una persona- estarán protagonizados casi enteramente en bebés y niños pequeños, que suelen pasar la enfermedad de manera completamente asintomática o con síntomas muy leves.

Una vez se alcance esta situación, los investigadores predicen que las vacunaciones masivas ya no serán necesarias para salvar vidas y podrán centrarse únicamente en los colectivos de mayor riesgo, como ya ocurre con la gripe.

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