El perímetro jovial de las mujeres

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José Juan Cervera

El brillo póstumo suele acompañar méritos inobjetables. Pese a las adversidades que arrastra consigo la condición humana, en el terreno de la literatura hay experiencias que señalan un trayecto venturoso: el del reconocimiento en vida al que se suman los honores de la posteridad. Ésta es la lozanía que rezuman los laureles coronados en la frente de Ramón López Velarde (1888-1921).

En 2004, el doctor Carlomagno Sol Tlachi publicó una edición crítica de Zozobra (1919), libro en que el poeta zacatecano tiende puentes entre la sensibilidad modernista y las tendencias que renovaron la lírica del siglo XX en México. En esta edición, el reconocido académico sugiere una serie de claves interpretativas para aproximarse a los poemas que contiene, a partir del análisis de su contexto histórico y del esbozo biográfico de López Velarde, advirtiendo que sólo son elementos parciales que nutren la voz activa apreciable en la expresión de cada uno de sus textos.

Un trabajo de esta naturaleza contribuye a dejar de lado los lugares comunes que se aplican con insistencia al poeta de Jerez, porque ofrece una perspectiva equilibrada y escrupulosa de una obra de madurez estética en la que se observa un despliegue de recursos estilísticos desconcertantes en su época, todos los cuales dan forma a un conjunto de significados y matices que evidencian una coherencia conceptual definitiva.

Varios estudios examinan la importancia que la mujer ocupa en la obra de López Velarde. No se trata de una mera ornamentación ni de un asunto fortuito, sino de una presencia con múltiples rostros que revela la riqueza sensorial y espiritual del universo, y que en la vida del escritor se tradujo en la imposibilidad de culminar una unión formal con alguna de las mujeres amadas. Muchos poemas de Zozobra se inspiran en una de ellas, y otros más abrazan la figura femenina con el gesto fraternal que se ocupa, por ejemplo, de aquellas que abandonaron sus heredades de provincia como consecuencia del conflicto armado, a las doncellas y a sus paisanas de Jerez. A la párvula que desde su retrato anuncia la belleza que habrá de inundar su plenitud, a las jóvenes voluptuosas y a las damas que en su decadencia biológica guardan aspiraciones marchitas y experiencias amargas.

Este poemario acoge la emergencia de combinaciones semánticas inusitadas, la incorporación de giros coloquiales y la resonancia de un humor emparentado algunas veces con el sarcasmo o bien con guiños de picardía regocijada de muy buen cuño: “Tardes como una alcoba submarina / con su lecho y su tina; / tardes en que envejece una doncella / ante el brasero exhausto de su casa, / esperando a un galán que le lleve una brasa; / tardes en que descienden / los ángeles a arar surcos derechos / en edificantes barbechos; / tardes de rogativa y de cirio pascual; / tardes en que el chubasco / me induce a enardecer a cada una / de las doncellas frígidas con la brasa oportuna; / tardes en que oxidada / la voluntad, me siento / acólito del alcanfor, / un poco pez espada / y un poco San Isidro Labrador.” (“Tierra mojada”).

En sus estrofas palpitan los furores del erotismo, hay una recurrencia de elementos de la liturgia católica y, en general, nociones distintivas de la fe cristiana, así como un regusto nada ingenuo de la tierra natal y de los orígenes familiares. En otro orden, los lazos de amistad del autor se dejan advertir en las dedicatorias y en la singularidad de algunos poemas, como el Introito que preparó para el libro Con la sed en los labios (1919) de Enrique Fernández Ledesma, o la mención afectuosa del pintor Saturnino Herrán.

Esta edición crítica, elaborada con esmero y claridad, pone de manifiesto que sus destinatarios no tienen que ser exclusivamente los especialistas en letras, sino cualquier lector con ánimo de aquilatar las zozobras rituales e impetuosas de una voz poética cuyos apetitos íntimos no son sólo los de la carne.

Ramón López Velarde. Zozobra. Edición, introducción y notas de Carlomagno Sol Tlachi. Xalapa, Universidad Veracruzana, 2004. Colección Clásicos Mexicanos núm. 7. 249 pp.