CLAUDIO OBREGÓN CLAIRIN

LA COVACHA DEL AJ MEN

El sol descendió por el horizonte dejando un halo escarlata entre las nubes, el Maistro continuó respirando tranquilamente.  El Alumbro formuló una certeza en su mente y la amarró de inmediato, en otros tiempos, hubiese querido comunicarla pero los años de meditación al lado del Maistro, le habían enseñado a ser paciente y a no atender a su ego que siempre desea expresarse…

El Maistro abrió los ojos, repitió tres veces el mantra del agradecimiento y reverenció al horizonte. Miró al Alumbro y supo que contenía una certeza en la comisura de sus labios, observó que su cuerpo energético estaba sereno y que las conciencias inorgánicas ya no le chupaban energía desde su cabeza…

—¿En qué enriqueció a tu existencia este atardecer?— preguntó el Maistro y el Alumbro respondió serenamente:

—En nada, el atardecer fue un evento majestuoso pero no depende de mi existencia para que adquiera sentido. El atardecer está en otro tiempo y mi voluntad se centra en observar sin juicio o sentencia… el atardecer fue bello, ya no es, yo sigo siendo…

El Maistro comentó…  “Comprender lleva implícito el hecho de desapegarse de lo observado. No emitir un juicio es el camino para nombrar sin vacilación. Reconocer al tiempo en las formas y en los colores del cielo significa introducirse en la sintaxis de la impermanencia… bien… ahora termina la frase: Comprendo luego…

—Comprendo luego me desprendo…

—¿Y con qué te quedas…?

—Con nada…

—En otros universos puedes salir limpio del intercambio energético pero en el nuestro no, cada letra que lees, cada palabra que escuchas, cada color pintado en los lienzos, en suma: toda acción humana, implica un intercambio y siempre te quedas con algo… ¿Con qué te quedas en el vacío?

—Conmigo.

—Exacto, “contigo” que no eres la suma de lo que enjuicias o aprehendes sino el cúmulo de tus acciones y de sus consecuencias… pero entonces ¿qué te genera la comprensión?

—Certezas…

—Ese es el camino fácil, porque deseas hacer propia a una versión de ti mismo, es como cenar tacos de tamales… En realidad las certezas responden a las dudas y en la comprensión no existen dudas ni certezas, no hay ni bueno ni malo, ni cierto ni falso, lo que hay, es una sensación extraña… es como correr el Maratón, ganarlo y en lugar de subir al podio para la premiación, te inscribes a otro Maratón…  la comprensión no se detiene en las certezas ni festeja los triunfos, sencillamente sigue corriendo y cuando llega, parte de nueva cuenta…  los mayas de Yucatán, lo tienen claro, por ello en su idioma Maya Ta’an no existe el verbo encontrar… buscar es el verbo que niegan para indicar que no han encontrado, cuando buscan, buscando “buscan-encuentran” entonces vuelven a buscar… por ello, cuando no encuentran dicen que lo buscan lo buscan y no lo buscan… pareciera que nos tomaran el pelo, pero en realidad la complejidad de su idioma nos hace ver como altaneros cartesianos que por ser ignorantes de lo cíclico, nos burlamos del “habla maya” porque creemos que el absoluto se encuentra en poseer objetos, seres e ideas, detentar poder, producir a ultranza y ser permanentemente feliz… los mayas conocen los ciclos, y los ciclos dentro de los ciclos, los buscan sin poseerlos…

La comprensión hace lo mismo en nuestras mentes, busca sin poseer…

 

Facebook: Claudio Obregón Clairin / Investigador, Guía y Promotor Cultural

 

 

 

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