EL CAMPO DE LOS SUEÑOS

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EN LA OPINIÓN DE…

 

AMADOR GUTIÉRREZ GUIGUI

Cuando el historiador y crítico de cine Emilio García Riera decía en su obra “El cine es mejor que la vida” (Cal y Arena, 1990), por la cual  recibió el Premio Xavier Villaurrutia, que sin duda la política, o cualquier actividad humana, debería ser el arte de hacer de la vida como el cine.

Convertir la vida humana en algo más justo, más satisfactorio y menos aburrido; algo con sentido y con estilo, como una buena película.

Y esto lo recordamos a partir de la extraordinaria experiencia que significó la reproducción del campo de béisbol en los maizales de Dyersville, Iowa, por parte de las Grandes Ligas en su afán de hacer un homenaje a la película icónica ‘Field of Dreams’ estelarizada por Kevin Costner y otras grandes estrellas como James Earl Jones y Ray Liottaen en 1989, del director Phil Alden Robinson, basada en la novela titulada “Shoeless Joe“, escrita por W. P. Kinsella. El libro como el largometraje son clásicos del béisbol.

Que por cierto el ‘Campo de sueños’ tuvo tres nominaciones a los Oscar: Mejor película, Mejor guion adaptado y Mejor banda sonora, convirtiéndose en una de las películas con tema deportivo más recordada por los fanáticos y cinéfilos. Un filme muy atractivo.

La historia es sencilla un granjero, Roy Kinsella (Kevin Costner) escucha voces que lo incitan a construir un campo de beisbol en donde llegarán a jugar las estrellas de los Chicago White Sox.

Como un homenaje el comisionado Rob Manfred y la MLB se dio a la tarea de reproducir la anécdota, misma que se pospuso por la pandemia, pero que finalmente se llevó a cabo para regocijo de miles de fanáticos presenciales y televisivos; un estadio de ensueño, un estadio con magia, construido exprofeso para el encuentro con un costo de 8 millones de dólares y millones de aficionados y cinéfilos a lo largo y ancho de los Estados Unidos y buena parte del mundo.

El parque de beisbol se construyó a unos metros del set original debido a cuestiones técnicas pero la reproducción fue mucho más emotiva de lo imaginable al convertir una de las secuencias icónicas de la película en realidad. La salida de los peloteros de los White Sox y Yankees al campo provenientes de los campos de maíz por los jardines que circundaban al campo para ser recibidos por Roy Kinsella (Costner) quedará grabada en la mente de los presentes y televidentes por muchos años.

El juego además resultó de nueve entradas de alarido, con volteretas, picheo, bateo, estrategia y un jonrón en la parte baja de la novena dio el colofón para sellar la pizarra y darle a los White Sox el triunfo, aplaudido por propios y extraños.

Sin duda la iniciativa será repetida en próximos años por las expectativas cumplidas y un buen negocio que significó para los patrocinadores involucrados. Y ha sido anunciado el duelo entre los Rojos de Cincinnati y los Cachorros de Chicago para el año siguiente. Una rivalidad antigua del viejo circuito.

En la película Roy Kinsella es un granjero que tiene bastantes dificultades de dinero y que está a punto de vender su propiedad por falta de dinero, en la experiencia real de la Gran Carpa no hay ese problema, pero las voces siguen siendo las mismas en la actualidad ante estas eventualidades globales, crisis económicas y de salud, es menester cerrar los ojos y creer que “si lo construyes el vendrá “.

Por lo pronto la fiesta que significó este homenaje de la vida al cine, hacen que las palabras del cineasta nacional García Riera tengan más sentido.

Por cierto para el almanaque deportivo, este juego fue tan real que los Medias Blancas de Chicago superaron a los Yankees de Nueva York 9-8 y fue el primer juego de Grandes Ligas en el estado de Iowa.

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