EL BESTIARIO – Cancún se ‘olvida’ del cambio climático

En plenas elecciones, la tormenta Alex se atreve a amenazar a México, Cuba y Florida. ‘Morte in Venezia’ de Luchino Visconti,..

SANTIAGO J. SANTAMARÍA GURTUBAY

“Lanzan alertas por tormenta tropical Alex para Cuba y Florida”, “Los meteorólogos en Estados Unidos emitieron alertas de tormenta tropical para Florida y Cuba a medida que el sistema que golpeó México esta semana avanza hacia el este…”. Estos son los titulares manejados por la agencia de noticias estadounidense AP, este viernes de madrugada, cuando terminábamos esta columna de EL BESTIARIO. “La alerta de tormenta tropical se extiende desde Longboat Key, en la costa del Golfo, por el sur hasta el otro lado de la península de Florida. La tormenta conocida previamente como Agatha en el Océano Pacífico, llevará el nombre de Alex en el Atlántico. La alerta incluye a los Cayos de Florida. Pronostican para México lluvias intensas en Chiapas, Oaxaca y Quintana Roo…”.  El gobierno de Cuba emitió un aviso de tormenta tropical para las provincias de Matanzas, Mayabeque, La Habana, Artemisa, Pinar del Río y la Isla de la Juventud, según el Servicio Nacional de Meteorología de Estados Unidos. La temporada de huracanes del Atlántico inició formalmente el martes. Se trata de un comienzo inusualmente temprano para la temporada de tormentas, pero no es algo sin precedentes para Florida. El centro de huracanes pronostica hasta 25 centímetros de lluvias en algunas partes del sur de Florida a causa de la tormenta, aunque no se prevé que traiga fuertes vientos o provoque marejadas significativas. De cualquier forma, es posible que se produzcan inundaciones y los vientos serán relativamente fuertes.

El centro informó que el jueves por la tarde el sistema tenía vientos máximos sostenidos de unos 55 km/h con ráfagas de mayor intensidad. Se tenía previsto que este viernes, 3 de junio, se convirtiera en tormenta tropical, como así ha sido, lo que significa que sus vientos se fortalecerán pero sin alcanzar fuerza de huracán. “Fuertes lluvias comenzarán a afectar el sur de Florida y los Cayos durante el viernes y continuarán hasta el sábado”, dijo el Centro Nacional de Huracanes en una publicación en internet. También se pronosticaron marejadas e inundaciones, cuya severidad dependerá de la marea. En el Pacífico, el huracán Agatha causó inundaciones y deslaves que dejaron al menos 11 muertos y 20 desaparecidos en México, según las autoridades. Provocó el desborde de ríos y arrasó con viviendas, mientras que otras víctimas quedaron enterradas bajo rocas y fango. La tormenta ahora se dirige a Florida. Agatha se convirtió en el huracán de mayor intensidad del que se tenga registro en tocar tierra en un mes de mayo durante la temporada de huracanes del Pacífico oriental desde 1949. Los científicos aseguran que los sistemas tropicales serán más intensos y destructivos debido al calentamiento global.

La Basílica de San Marcos inundada, palacios, museos, hoteles y tiendas con el agua casi hasta las rodillas, góndolas arrastradas a la riba, la ciudad paralizada y un muerto. La marea alta sufrida la noche del martes, 12 de noviembre de 2019, en Venecia ha dejado la ciudad sumida en el caos, como en 1966, cuando l’acqua alta de 194 centímetros la anegó y provocó serios daños en el patrimonio arquitectónico y artístico. El gobernador de la región, el liguista Luca Zaia, habla ya de “una devastación apocalíptica” y ha pedido al Gobierno ayuda urgente y la declaración del estado de emergencia. Pero la crisis no ha pasado todavía y se espera otra marea altísima, de hasta 160 centímetros. En medio del desastre, aparece el cambio climático como uno de los culpables principales de que los episodios de mareas de este calibre se hagan cada vez más frecuentes e intensas.

El alcalde de Venecia, Luigi Brugnaro, escribió en su cuenta de Twitter, mientras recorría anoche la Plaza de San Marcos: “Esta vez la situación es verdaderamente grave, un viento soplaba fortísimo y alimentaba la marea. Estos son los efectos del cambio climático”. El regidor se suma así a las advertencias de científicos expertos sobre un aumento acelerado e imparable del nivel del mar. El Mediterráneo ha crecido entre 20 y 25 centímetros desde principios del siglo XX, como recuerda Gabriel Jordà, científico del Centro Español de Oceanografía de las Islas Baleares y uno de los autores de una investigación que muestra cómo la subida del nivel del mar haría aumentar la frecuencia de inundaciones… El recuerdo de la terrible inundación del 4 de noviembre de 1966 comenzó a materializarse meses atrás. Un viento superior al previsto se levantó, empujando con fuerza el agua del Adriático a la laguna de Venecia. El Centro de Previsión de las Mareas de Venecia, que también se vio afectado por el fenómeno y quedó incomunicado, había previsto como pico máximo 160 centímetros, pero la marea alcanzó los 187. Un técnico de dicho organismo aseguró que “se formó un pequeño ciclón sobre Venecia, con vientos de hasta 120 kilómetros por hora que empeoraron la situación. Es algo completamente anómalo y puede estar relacionado con el cambio climático”, insistió.

Es una regla de toda la vida. Cualquiera la conoce y la ha comprobado alguna vez. Cuando la marea sube, está destinada a retirarse. Seis horas alta, seis horas baja, un día tras otro, porque así lo dicta el ritmo de la naturaleza. Salvo aquel 4 de noviembre de 1966, en Venecia. Entonces, el mar se alió con el viento y la lluvia. Invadió la ciudad y se negó a marcharse. En un solo golpe, derrotó la física y los murazzi, las presas de piedra que desde hacía más de dos siglos protegían la laguna. Venecia está más que acostumbrada al agua y sus caprichos, pero el aluvión la superó. Porque nadie podía esperar que la urbe permaneciera 24 horas ahogada, con olas a más de 194 centímetros sobre el nivel del mar, las mayores jamás registradas. La tormenta arreciaba sobre San Marcos, las góndolas rozaban los balcones, miles de casas y tiendas fueron sumergidas y dañadas. ‘Aquagranda’ lo bautizaron los ciudadanos. Y así se titulaba un documental proyectado en La Mostra, que recuerda aquella catástrofe. No solo murieron tres personas -87 en el Noreste italiano- sino también algo en el corazón de Venecia. Hay quien coloca justo ahí, de hecho, el momento en que los vecinos empezaron a abandonar la ciudad de los canales.

El Ministerio de Infraestructuras y Transportes de Italia ha anunciado un plan para alejar progresivamente el paso de los cruceros y otras embarcaciones frente a Venecia, que sin embargo no ha satisfecho a las asociaciones de ciudadanos y ecologistas. Las imágenes de estos rascacielos sobre el mar que pasaban y se detenían amenazantes frente a la Plaza de San Marcos y el Palacio Ducal habían dado la vuelta al mundo y provocado fuertes críticas. La medida de acabar con el paso de los grandes barcos era una de las condiciones que había impuesto la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) para evitar que Venecia fuese eliminada de la lista de ciudades patrimonio de la humanidad para ser considerara lugar en peligro. Desde enero de 2018 comenzó a aplicarse así el plan de reducción del paso de los barcos. Los cruceros ya no entran frente a San Marcos sino que atravesarán el alternativo paso de Malamocco para atracar en el puerto de Marghera, en la localidad de Mestre. Los turistas son trasladados en autobuses hasta la entrada de la ciudad. Muchos venecianos congregados en asociaciones como el denominado ‘Comité No a las Grandes Naves en Venecia’ llevaban años intentando evitar el paso de los grandes barcos y cruceros ante la ciudad. Eran los ‘Godzilas’.

Godzilla es un monstruo japonés ficticio, que ha protagonizado numerosas películas y se ha convertido en uno de los personajes cinematográficos más conocidos del mundo. Apareció en pantalla por primera vez en 1954. Godzilla es una de las referencias más populares de la cultura japonesa del siglo XX, siendo descrita como un enorme dinosaurio mutante, quien genera y salva del caos a Japón y el mundo; por lo que es muchas veces considerado como antihéroe. A pesar de que su popularidad ha ido decreciendo a medida que avanzan los años, continúa siendo uno de los monstruos más conocidos en todo el mundo. Hasta la fecha, Godzilla continúa siendo uno de los iconos más representativos del cine japonés, y el más importante del subgénero kaiju, el que deriva del género tokusatsu. Se cree que los estudios cinemtográfico Toho había pensado en Godzilla como una representación del miedo que sintió Japón después del bombardeo atómico sufrido en la Segunda Guerra Mundial a manos de Estados Unidos.

‘Morte a Venezia’, tanto la novela original como la película constituyen, aparte de los sucesos acontecidos a Gustav durante su estancia en Venecia, una ilustración, oda, alegato y homenaje a la belleza perfecta, pura y plena de la que habla Platón en el Fedro y el Banquete. A principios del siglo XX, el compositor de mediana edad Gustav von Aschenbach (Dirk Bogarde), que padece de una depresión severa debido a varios problemas tanto familiares como profesionales, se refugia en Venecia para descansar y huir del agobio de su vida en Múnich. Poco después de instalarse en un lujoso hotel en isla del Lido, se fija en un adolescente polaco, Tadzio (Björn Andrésen), cliente del hotel con su familia. El interés del protagonista hacia este joven andrógino de belleza sobrecogedora, que encarna un ideal estético, se va a transformar en amor y obsesión. Los días de Aschenbach discurren en la playa del Lido o en excursiones al centro de Venecia pero sobre todo se dedica a seguir y observar a Tadzio. Paralelamente, Aschenbach va tomando consciencia de unos acontecimientos extraños en la ciudad (muertes repentinas, campañas de desinfección de las calles, explicaciones evasivas de los venecianos, etc.) y consigue descubrir que Venecia está aquejada de una epidemia de cólera, escondida por las autoridades para que los turistas no abandonen la ciudad. Aschenbach piensa irse primero pero, consciente de su amor por Tadzio, prefiere quedarse en el hotel. Piensa en avisar durante un tiempo a la familia de Tadzio pero no lo hace. Como era de esperar, Aschenbach, delicado de salud, enferma. Sale una última vez, maquillado, a la playa para ver a Tadzio (al cual nunca ha hablado) y muere contemplándolo jugar con un amigo a orillas del mar. Tadzio se aleja con su amigo sin darse cuenta mientras unos socorristas vienen a levantar el cuerpo de Aschenbach. Gustav se encuentra frente a la belleza inalcanzable, bella por sí misma y reflejo de la verdad.

El domingo, con permiso de la tormenta Alex habremos tenido la oportunidad de volver votar por nuestros representantes políticos. En ninguna de las campañas electorales manejadas en las últimas semanas se ha hecho referencia alguna al cambio climático. Y esos que estamos en plena tormenta…

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