EL BESTIARIO

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La inteligencia artificial ya lo sabía

El algoritmo pronosticó, correctamente, en primer lugar, que el brote del virus de Wuhan, el COVID-19, saltaría de China a Bangkok, Seúl, Taipei y Tokio en unos días…

SANTIAGO J. SANTAMARÍA GURTUBAY

Antes de que se hicieran públicos los primeros casos del virus de Wuhan, la inteligencia artificial ya lo sabía. El 31 de diciembre del 2019, un algoritmo desarrollado por una start up canadiense especializada en monitorizar la dispersión de enfermedades infecciosas ya había descubierto el brote y avisado de la noticia a sus clientes, según Wired, medio de referencia en la información tecnológica. Ese mismo día, China había comunicado la existencia de 27 casos a la Organización Mundial de la Salud (OMS), aunque el organismo no anunció la existencia del brote hasta diez días después. El virus, que provoca síntomas parecidos a la neumonía, se originó posiblemente por la exposición de los vendedores a animales vivos en el mercado de mariscos de Huanan. Una de las habilidades más extendidas de la inteligencia artificial es su capacidad para analizar cantidades ingentes de datos y encontrar patrones. Y eso es precisamente lo que hace el sistema propuesto por BlueDot, la start up que ha desarrollado el algoritmo y que se dedica a hacer informes para distintos organismos oficiales en Estados Unidos de forma sistemática desde hace años. Su estrategia para hacer una predicción sobre la dispersión del virus se basa en recopilar y analizar información de noticias publicadas en webs informativas y periódicos en más de 30 idiomas diferentes.

A través del procesamiento del lenguaje natural, que permite a la inteligencia artificial entender y producir textos, “el algoritmo lee noticias publicadas en medios locales donde se mencionan casos de gripe, muertes sin una explicación aparente y síntomas que no se ubican en un diagnóstico concreto, tanto en humanos como en animales”, explica Alfonso Valencia, profesor de la Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados (ICREA) y director del departamento de ciencias de la vida en el Barcelona Supercomputing Center. “La minería de textos ha evolucionado mucho en los últimos años y se ha perfeccionado”, cuenta Valencia. Básicamente, es un sistema para seguir las noticias en Internet sobre los casos coincidentes que vayan surgiendo. La dificultad reside en que estos algoritmos sean igual de eficientes en diferentes idiomas. “La clave de cómo lo han podido hacer es porque hay dos nuevos sistemas de traducción que son muy eficientes, basados también en machine learning, y es posible que los estén usando”. Valencia es prudente al pronunciarse porque la start up no ha dado detalles técnicos sobre el proceso.

Otra fuente de datos clave para anticiparse a la dispersión de la enfermedad por todo el mundo son los billetes de avión. Si se puede analizar cuántos vuelos diarios hay desde la ciudad de origen del virus al resto de ciudades del mundo, si son directos o no y cuántos viajeros los toman, puede saberse en qué otras zonas del mundo pueden darse los siguientes casos. Esta información, a la que BlueDot tiene acceso, permite saber cuándo y hacia dónde se dirigirán los residentes infectados. En este caso, el sistema de inteligencia artificial pronosticó correctamente que el virus saltaría de Wuhan a Bangkok, Seúl, Taipei y Tokio en los días posteriores a su aparición inicial. “La combinación de estas dos fuentes de información es lo que hace posible refinar la previsión de dispersión de la enfermedad”, explica Valencia.

Una vez que la inteligencia artificial ha hecho su trabajo y se completa este filtro automatizado de datos, los epidemiólogos verifican que las conclusiones tengan sentido desde un punto de vista científico, y envían un informe a funcionarios de salud pública en una docena de países, aerolíneas y hospitales de primera línea donde pueden terminar los pacientes infectados, según explica Kamran Khan, fundador y CEO de BlueDot, según recoge Wired. Este mismo sistema ya ha demostrado ser eficiente en brotes anteriores. A BlueDot ya le funcionó hace unos años durante la epidemia del virus del Zika. En esa ocasión, su modelo utilizaba itinerarios de vuelo, mapas de temperatura, densidades de población y rangos de mosquitos transmisores del virus como fuente de información. Por ejemplo, su mapa de riesgos mostró que Florida recibía enormes volúmenes de viajeros de Brasil y tenía el clima y los mosquitos adecuados para la transmisión de la enfermedad. Sus predicciones, que resultaron acertadas, fueron publicadas por la revista médica The Lancet. La aplicación del big data para la detección de enfermedades también ha demostrado sus limitaciones. En 2014 Google cerró Google Flu Trends, que había lanzado 2009 a bombo y platillo para predecir la incidencia de la gripe en cada región. La página pasó de calcular con exactitud los casos de gripe en EE UU, gracias a las consultas del buscador, a fallar en todos sus pronósticos. La revista Nature publicó entonces un artículo ironizando sobre la “arrogancia” de este tipo de herramientas, basadas en una acumulación masiva de datos.

El miércoles, 29 de enero, con los datos que se disponen de la propia Organización Mundial de la Salud y la Comisión Nacional de Salud de China, podemos confirmar que en los primeros días de enero de 2020 se notifican los primeros casos de neumonía y las autoridades informan de la identificación de un nuevo tipo de coronavirus. La segunda semana de enero se confirma la primera muerte causada por este tipo de neumonía. La cifra ha ascendido a 132 en China. La ciudad de Wuhan (11 millones de personas) y la cercana de Huanggang (7,5 millones) han sido total o parcialmente cerradas y sus transportes bloqueados desde el 23 de enero para evitar los desplazamientos internos y la entrada o salida de personas. La cuarentena se ha extendido a otras ciudades, como Ezhou (un millón de habitantes), Chibi y Zhijiang. Tailandia notifica el 13 de enero el primer caso del nuevo coronavirus. En los días siguientes, 12 países más lanzan la alerta con nuevas personas infectadas. Alemania es el último país que ha confirmado un caso fuera de las fronteras chinas. Hay 6.074 casos confirmados en el mundo.

El comité de emergencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) decidió en Ginebra no declarar la emergencia internacional por el brote del nuevo coronavirus con epicentro en la ciudad china de Wuhan. Lo que sigue son las certezas e interrogantes abiertos sobre el episodio. ¿Cómo empezó el brote? Las autoridades chinas notificaron el pasado 31 de diciembre 27 casos de neumonía de origen desconocido, siete de ellos graves. Los afectados estaban aparentemente vinculados con un mercado de la ciudad de Wuhan, una gran metrópoli con 11 millones de habitantes, y el inicio de los síntomas se remontaba al 8 de diciembre. La causa de la dolencia fue identificada el 7 de enero como un nuevo coronavirus. China comunicó a principios de esta semana que el patógeno podía transmitirse de persona a persona, en contra de los primeros indicios. ¿Qué síntomas causa el virus? El virus infecta las vías respiratorias y causa síntomas que van desde un cuadro leve (tos seca, fiebre…) a graves dificultades para respirar y una neumonía potencialmente mortal. ¿Cómo se contagia? No están claros los mecanismos, aunque la forma más probable es a través de pequeñas gotas de saliva que el portador del virus excreta al toser. En todo caso, los contagios parecen limitados y se han producido entre contactos estrechos, como familiares y personal sanitario.

¿Hay casos asintomáticos? Aún no se conoce con exactitud, aunque los expertos consideran que es probable, como ha ocurrido con otros virus similares. ¿Existe tratamiento? No existe tratamiento ni vacuna. La asistencia médica se centra en los síntomas y en dar soporte vital al enfermo. ¿Cómo se diagnostica? China compartió con la OMS la secuencia genética del virus el 12 de enero, cinco días después de su identificación. Esto permitió crear un protocolo de diagnóstico específico con el que cuentan todos los países miembros. Sin los análisis, es prácticamente imposible distinguirlo de otro tipo de neumonía, o incluso de una gripe. ¿A cuántas personas ha afectado? Los afectados ya son más 1.700 en toda China, de los que 54 han muerto. No se conocen aún los mecanismos, pero la enfermedad afecta más a hombres y a personas mayores de 45 años. También se han detectado una treintena de personas contagiadas en el exterior, que habían viajado recientemente a China. ¿Ha sido rápida la expansión del virus? Los expertos destacan que el virus está viviendo una rápida expansión. En el país, el virus ya ha sido identificado en todas las regiones menos en el Tíbet. Fuera de China, han sido diagnosticados 33 casos: siete en Tailandia, cuatro en Australia, tres en Francia, Singapur, Japón, Taiwán y Malasia; dos en Vietnam, Estados Unidos y Corea del Sur y uno en Nepal. Todos contrajeron la enfermedad en China. Estos datos van cambiando conforme pasan las horas y días.

¿Qué es un coronavirus? Son una extensa familia virus que afectan al ser humano y varias especies de animales. El que causa el resfriado común es uno de ellos. Otros solo afectan a animales, pero pueden sufrir mutaciones que les permiten saltar de especie y hacer enfermar a una persona. También pueden adquirir la capacidad de transmitirse entre seres humanos. Los precedentes más conocidos son el síndrome respiratorio agudo severo (SARS) surgido en China en 2002 y que causó más de 800 muertes y el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS, en sus siglas en inglés), identificado por primera vez en 2012 en Arabia Saudí y del que ha habido 2.500 casos confirmados y 850 muertes. Las investigaciones realizadas hasta el momento apuntan que el origen de ambos está en los murciélagos. En el primer caso, de ellos saltó primero a las civetas (un mamífero muy valorado gastronómicamente en China) y luego a los humanos, mientras en el segundo el virus afectó primero a los camellos. Las autoridades chinas sospechan que el nuevo virus pudo surgir de serpientes vendidas de forma ilegal en el mercado de Wuhan, aunque no descartan otras fuentes como pequeños mamíferos (ratas, tejones…). ¿Qué letalidad tiene el nuevo virus de Wuhan? Los expertos apuntan que la tasa de mortalidad del nuevo patógeno es baja, sobre el 3%, en comparación con virus similares, según los primeros datos disponibles. Al virus del SRAS se le atribuye una mortalidad de entre el 10% y el 18% de los casos y el del MERS alcanza al 35% de los enfermos notificados, según la OMS.

“Hasta el momento, Quintana Roo se encuentra sin casos de coronavirus”, informó el gobernador Carlos Joaquín González, quien exhortó a la población a tomar medidas para prevenir posibles riesgos de contagio. El reporte diario que emite la Secretaría Federal de Salud, recalca que nuestro Estado se mantiene libre de casos. La Secretaría Estatal de Salud mantiene los talleres de capacitación para prevenir y aplicar protocolos de atención en aeropuertos y puertos. Estas son las medidas, altamente efectivas, que hacen a la población para prevenir posibles contagios: Lavado de manos frecuente con el uso de agua y jabón; Consumir sólo alimentos bien cocidos y agua simple potable o embotellada; Evitar lugares concurridos si está enfermo; Cubrirse boca y la nariz con pañuelos desechables o con el pliegue del codo al estornudar; Evitar, en lo posible, el contacto con personas enfermas. Considero que estas medidas, al margen del virus de Wuhan, deben acompañarnos siempre.

El nuevo embate del coronavirus en Europa está obligando a recuperar restricciones que pocos creían que volverían a ver tras las campañas de vacunación. El virus no solo no ha desaparecido, sino que unos cuantos países del centro y el este de Europa padecen en este segundo invierno de COVID-19 su peor ola desde el comienzo de la crisis. Las incidencias elevadas se están registrando sobre todo en territorios con bajas tasas de vacunación, de ahí que las autoridades alemanas hayan bautizado el fenómeno que azota a media Europa como la “Pandemia de los No Vacunados”.

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