El ángel caído de la 4 T

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Roberto Hernández Guerra

De ser el ángel exterminador de la corrupción a ser el ángel caído, bastó una rumbosa fiesta de boda y la subsecuente tornaboda; manifestación de  frivolidad para cumplimentar seguramente los deseos de la futura esposa. El caso es que el responsable de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto Castillo, se situó en el ojo del huracán mediático por alejarse de la recomendación de “acostumbrarse a vivir en la justa medianía”.

Aprovechando la ocasión, los opositores consuetudinarios del primer mandatario en lugar  de hacer leña  del árbol caído, o mejor dicho del ángel caído, lo convirtieron en víctima de la “austeridad republicana”. Por nuestra parte creemos que lo importante del suceso es reconocer lo difícil de enfrentar los retos de un proyecto de transformación, persistiendo los resabios de individualismo, ostentación y  lujo barato, como el mismo AMLO llama a estas conductas. Desde luego que tras la calificación de “asunto escandaloso”,  la renuncia fue el siguiente paso.

El enlace matrimonial de Nieto Castillo con la consejera del INE  Carla Humphrey, quien por cierto tiene un sueldo mayor que el Presidente, se realizó en el hotel Casa Santo Domingo, en la ciudad de Antigua, Guatemala. Los invitados fueron 300, contándose entre ellos destacados funcionarios de la actual administración a la par que desafectos a la misma, como es el caso de josefina Vázquez Mota, ex candidata presidencial del PAN, Carolina Viggiano, diputada federal y secretaria General del PRI y como figura estelar Juan Francisco Ealy Ortíz, dueño del periódico El Universal. Sin ánimo de ofender podemos decir de todos ellos, que si bien la política los separa, el “glamour” los junta para exhibir el “buen gusto” y “el discreto encanto de la burguesía”.

No es este el único ejemplo de que la conducta austera de López Obrador no siempre es imitada por sus colaboradores. Quien lo acompañara durante 18 años como vocero oficial, Cesar Yáñez Centeno, contrajo matrimonio con una prominente empresaria de Puebla. La fiesta a la que asistió el recién electo presidente, fue ampliamente publicitada en las “revistas del corazón”, pero la demostración de ostentación en momentos en que se iniciaba un gobierno cuyo lema es “primero los pobres”, tuvo efectos inmediatos. El que fuera cercano colaborador pasó a ocupar una posición de menor importancia; sin embargo, como señala el Nuevo Testamento “a los arrepentidos quiere Dios”  y la consorte es actualmente diputada por Morena en la  legislatura federal.

Estos asuntos que parecen ser únicamente de carácter personal, nos muestran lo difícil que es sobreponer los ideales a los intereses materiales; lo complicado de arraigar una moral pública basada en principios trascendentes.  Pero la lección a corto plazo es que aquellos que no tengan lo que se llama “oficio político”, mejor que se dediquen a otra cosa.