Indetectable sin un software especial, es una táctica muy difundida en marketing para recopilar información de quienes abren dichos correos

AGENCIAS

LONDRES.- El uso de tecnología de rastreo “invisible” de los correos electrónicos se ha convertido en algo “endémico”, según un informe de la BBC.

El análisis realizado por el servicio de correo electrónico Hey indica que dos tercios de los correos electrónicos enviados a las cuentas personales de los usuarios contienen un “píxel espía”, incluso excluyendo el correo no deseado.

Los píxeles de los correos electrónicos pueden utilizarse para registrar si se abre un correo electrónico, cuándo se abre y cuántas veces se abre. Incluso es posible saber en qué tipo de dispositivos se abre el correo y la ubicación aproximada del usuario a partir de su dirección IP.

Esta información puede utilizarse para determinar el impacto de una campaña por correo electrónico específica, así como para recabar más información sobre los clientes.

Los píxeles de seguimiento suelen ser un archivo .GIF o .PNG de 1×1 píxeles, que se inserta en el encabezado, el pie de página o el cuerpo de un correo electrónico. Como suelen mostrar el color del contenido que hay debajo, son imposibles de detectar a simple vista.

Los destinatarios no necesitan hacer clic en un enlace ni hacer nada para activarlos más allá de abrir el correo electrónico en el que están incrustados. Sin un software especial, no es fácil detectar qué correos electrónicos contienen un píxel de seguimiento.

Los defensores de los rastreadores dicen que son una táctica de marketing habitual. Sin embargo, muchos consideran que se trata de una invasión de la privacidad.

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