Polifacético y exitoso como abogado, político y empresario, dueño del emporio radiofónico más importante del sureste del país e impulsor de la cultura maya, habla sin ambages de toda clase de temas y se reitera ganador de la gubernatura en el proceso electoral de 1999

SALVADOR CANTO

 

Hombre con buenos y firmes cimientos culturales, políticos y sociales, conciso y emprendedor en el tema de negocios, dueño del emporio radiofónico más importante del sureste del país y creador de la frase histórica que sirve de marco a todos los habitantes de este hermoso rincón del país: “Orgullosamente cancunense y dignamente quintanarroense”.

Así es Gastón Alegre López, abogado de profesión que muy amablemente le abrió las puertas de su oficina a El Despertador de Quintana Roo para hablar de todo, de política, de su entrañable amistad con el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, con  Arturo “el Negro” Durazo, de quien, dijo, fue su abogado en algunos asuntos.

De igual manera, recordó que en 1999, por su inquietud para mejorar y legitimar el ejercicio de la política, contendió como candidato a la gubernatura, la cual asegura que le fue robada para entregársela a Joaquín Hendricks Díaz.

Comentó que su hijo, el actual diputado federal, Luis Alegre Salazar, es un hombre preparado, que habla cuatro idiomas y consideró que tiene la capacidad para ser gobernador y más, pero dejó en claro que todo depende de él y de las circunstancias.

También aceptó la existencia de un litigio en la Suprema Corte no por una isla, sino por un islote de su propiedad cerca de Punta Herrero, pero afirmó que tomó la decisión de no continuar porque “me da flojera, en su momento actué por elucubración jurídica nada más, pero no vale la pena seguir en ese pleito por el capricho de un personaje que en todo momento me ha fastidiado e incluso me pidió dinero”.

A lo largo de su vida, don Gastón Alegre López ha sido impulsor de la cultura maya para conocer sus raíces y respeto a su cultura, incluso, por sus méritos ha sido acreedor a varios galardones honoríficos como los títulos de Nohoch Dzul —“Gran Caballero”—, Nohoch Suku’un —“Hermano Mayor”— y Nohoch Tatich —“Gobernador”—, otorgados por dignatarios mayas.

 

—¿Cómo se encuentra actualmente de salud, tras haber superado el COVID-19?

—Ya mejor, me fui a una hacienda que tengo en Yucatán, huyendo para cuidarme y, cosa curiosa, ahí pesqué la enfermedad, por lo que me quedé mes y medio o dos meses por allá encerrado, pero a gusto entre la naturaleza y disfrutando lo que no había disfrutado nunca en mi vida.

 

—¿Qué experiencia le dejó esta enfermedad?

—Fue una experiencia muy especial, forzada por las circunstancias, pero halagadora en muchos aspectos, nos damos cuenta de que hay muchas cosas valiosas que pasan desapercibidas por la vida, o que no alcanzamos a apreciarlas como debiéramos, tal vez por las ocupaciones, por el trabajo y el medio en el que nos encontramos, que nos llevan por senderos distintos.

 

—¿De dónde es originario?

—Nací en la Ciudad de México (antes Distrito Federal), pero por casualidad porque mis papás se casaron en Torreón, Coahuila; mi madre era de Jalisco, vivían en Guadalajara, me engendraron allá y me llevaron al Distrito Federal a nacer a esa ciudad, de donde me considero nativo.

 

—En tres palabras, ¿cómo se describe Gastón Alegre?

—Honesto, sincero y altruista.

 

—¿Cómo surgió el proyecto de Radio Turquesa?

—Era yo abogado de varios radiodifusores, un día salió una subasta de adjudicación de un grupo de estaciones y me inscribí y la gané; era presidente de la República Miguel de la Madrid y según me refirió en una ocasión el que era el secretario de Comunicaciones y Transportes de ese entonces (Daniel Díaz Díaz), le comentó: ‘al amigo justicia y gracia, la ganó Gastón, hay que dársela’, y así me adjudicaron las frecuencias en Manzanillo y Cancún.

 

—¿Se imaginó que sería uno de los emporios más importantes de radio en sureste del país?

—No me lo imaginé: yo vine decidido a esto. La gente no lo quería creer, decían que era como todos los que venían a Cancún en busca de un sueño, y no, yo dije que establecería la estación más importante del Caribe Mexicano.

 

—¿Cómo surgió la frase que ha hecho historia en la radio?

—Tuve una frase afortunada que me salió por las circunstancias en que yo vivía personalmente junto con la gente que vivía aquí, inmigrantes de otros estados del país, habíamos desconocido que en realidad éramos cancunenses y a la vez quintanarroenses. Primero comencé con ‘orgullosamente cancunense’, haciéndole ver a la gente que realmente ya no iban a regresar a su lugar de origen, pues ya habían forjado su vida aquí, en donde han hecho su familia, su arraigo y después al darse cuenta de que no sólo es Cancún, sino todo un estado, salió la frase de ‘dignamente quintanarroense’.

Esa ha sido mi vida y la de muchos que hemos venido aquí a convivir con los mayas, porque esta tierra es de los mayas, nosotros somos extranjeros, nos aceptaron los mayas, vinimos a convivir con ellos y pues realmente nos hicieron partícipes de su forma de vivir y estamos muy contentos con ello.

 

—Hablando precisamente de los mayas, ¿cómo ha sido la relación con ellos?, a usted lo quieren mucho.

—Hablar de los mayas me apasiona. En la secundaria había un profesor que nos hablaba de los mayas quichés, porque yo no tengo ninguna vinculación ni de sangre, ni de relación con los mayas, menos con los quichés de Guatemala, entonces empecé a estudiar y posteriormente a vincularme con ellos y adopté un cariño muy especial y se dieron cuenta, al grado de que primero me nombraron Nohoch Dzul “Gran Caballero”, luego Nohoch Suku’un “Hermano Mayor” y después Nohoch Tatich “Gobernador”. Nohoch Suku’un hemos sido dos nada más: el general Lázaro Cárdenas y yo.

Recuerdo que organicé aquí en Cancún un congreso maya con puros dignatarios en el hotel Casa Turquesa, ‘el hotel de las celebridades’, muchos me criticaron pero yo les dejé en claro que ellos son celebridades.

 

—Usted hizo una propuesta para que se instaurara la lengua maya en las escuelas públicas, ¿qué ha pasado con eso?

—Solamente en Yucatán se ha avanzado, aquí desafortunadamente no se ha hecho, el problema no es que se enseñe, sino quién lo enseñe, hay muy pocos profesores mayas, pues no es lo mismo hablarlo que enseñarlo. Luego cambiamos la propuesta para que se hiciera, en vez de escuelas primarias, en instituciones superiores y ahora algunas tienen el maya como materia optativa.

 

—Por otro lado, don Gastón, platíquenos: ¿cómo fue que estudió derecho?

—Estando en la preparatoria, en donde terminé como orador, cuando llegaba algún personaje importante me tocaba presentarlo, y eso dio origen también al cambio de carrera porque yo iba a estudiar medicina, pero no lo hice porque la mayoría de mis tíos y primos eran médicos, creo que sólo tenía un tío ingeniero y las matemáticas no me gustaban, nunca fui bueno para ello, pero sí me gustaba la química, la ingeniería no, la arquitectura tampoco porque no sabía dibujar ni pensaba en hacerlo, y derecho se me hacía aburrido, pues en la secundaría teníamos civismo, que se asemejaba al principio de derecho, y esa clase para nosotros era la clase del relajo.

Yo no tenía idea de lo que era un abogado, al único que conocía era uno al que saludaban mis papás, que en realidad era un pasante —y curiosamente después, ya como profesor universitario me tocó en un examen profesional— y fue así como entré a la carrera, de ahí comencé a alcanzar a mis compañeros que ya llevaban algo avanzado, eran hijos de funcionarios como el entonces jefe del Departamento del Distrito Federal, gente rica, y yo era de los pobres, y también iba a clases los sábados en la Preparatoria Nacional.

 

—¿Cómo es que se involucra en la política?

—Desde joven me  gustó la política, lo primero que hice ya en la carrera fue contactar con el candidato a la presidencia de la Sociedad de Alumnos para apoyarlo y me dio la jefatura de prensa y la subdelegación de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) con apenas 16 años, fui el segundo más chico de mi generación, el primero fue Pedro Ojeda Paullada, quien después fue procurador general de la República, secretario de Pesca, dirigente del PRI, entre otros cargos.

En la Escuela Nacional de Jurisprudencia, pues en aquella época todavía no era facultad, tenía la presidencia de la FEU y ahí entré yo, bien chamaco, luego renuncié para ser presidente de mi generación, y hasta la fecha soy el único vitalicio que existe desde 1950.

Seguí la política estudiantil, conmigo se formaron Porfirio Muñoz Ledo, Pedro Zorrilla, Miguel de la Madrid y Mario Moya Palencia, entre otros que siguieron su camino y yo formé mi despacho, que fue muy próspero, en materia de impuestos que es mi especialidad.

De hecho, tuve la oportunidad de tener el más fuerte del país, dicho por el que en ese entonces contaba con el despacho más fuerte cuando yo era estudiante, Ernesto Flores Zavala, quien fue mi maestro y al final nos pasábamos clientes frecuentemente, hasta que hubo una situación por diferentes circunstancias con una empresa y llevamos el caso a los tribunales.

 

—¿Trabajó en el gobierno federal?

—En algún momento tomé la decisión de abrir un despacho en el extranjero con la idea de educar a mis hijos y nos fuimos a Canadá a donde yo iba y venía cada 15 años, pues contratamos abogados de allá que eran los que litigaban. Dentro de todo eso, uno de mis amigos, Miguel de la Madrid, se lanzó a la presidencia de la República y me invitó a ser coordinador de su campaña y lo sigo, pero obviamente fui mucha pieza para algunos y fue tan dura la intriga que no me dejaron avanzar.

Ya como presidente me dio una chambita a nivel nacional para el tema de unos financiamientos y nos apoyamos con el banco mexicano Somex, cuyo director (Julio Rodolfo) Moctezuma, al concluir el trabajo me ofreció la subdirección, pero la rechacé y me regresé a mi despacho.

 

—¿Habló con el presidente de su renuncia?

—Al pasar el tiempo recibí una llamada de Emilio Gamboa, quien era el secretario particular del presidente y me dijo que quería verme, y al acudir a la cita, Miguel de la Madrid vio que yo iba enojado y le dije que me había ido muy mal en su administración por no haber querido ser el abogado del sexenio y no llevé ningún negocio.

En la plática hablé por Porfirio Muñoz Ledo que se encontraba en Nueva York, en donde no estaba cómodo y el presidente me dijo que allí era ‘como las moscas’, es decir, que molestaba pero no hacía nada, y yo le insistí en que le diera el Seguro Social o una descentralización para que volviera a México pero el presidente no quiso.

 

—Por otro lado, cuando usted fue candidato a la gubernatura, ¿siente que le robaron la elección?

—Ya metido en la política pensé en ser gobernador de aquí y lancé mi candidatura por el PRD, PT y Convergencia y gané la elección. Esto lo comprobé por muchas razones, con amigos que aceptaron haber intervenido “mapacheando” el asunto y presenciaron cómo el líder de los madereros de la zona sur, de apellido Carreón, iba con mi gente para ofrecerles 25 mil pesos para venderme. Claro que yo gané la elección y en su momento lo dijo Mario Villanueva en una conferencia, y lo tengo grabado.

 

—Tras el robo de la gubernatura, ¿cómo fue la relación con Joaquín Hendricks Díaz?

—Yo lo conocía desde antes, pero no fue relación porque a él le regalaron la gubernatura a mi costa.

 

—¿Reconcilió el tema políticamente?

—Ese día de la elección, íbamos a ir a cantar la victoria a Chetumal con Andrés Manuel López Obrador, quien me dijo que también iba a ir al estado de Hidalgo en donde igual hubo elecciones. Vino en una avioneta para declarar la victoria de nosotros y López Obrador que siempre ha sido amante de las encuestas, me dijo que no era conveniente hacer la movilización y que habría que esperar porque estaba cerrada la elección y en Chetumal estaban “pariendo” para que no llegáramos porque se iba a desbaratar todo, comenzando con Mario Villanueva, quien declaró que había recibido instrucciones del centro de que el gobernador fuera Joaquín Hendricks y no yo.

 

—¿Cómo ha sido la relación con AMLO?

—Tengo muy buena relación con el presidente, hemos luchado juntos desde hace muchos años, él me ha apoyado en mis proyectos, yo lo apoyé para que fuera primero jefe del departamento del Distrito Federal, luego en las candidaturas, desde Cuauhtémoc Cárdenas en donde me alié al PRD y siempre lo he apoyado, y hemos conservado una amistad muy estrecha.

 

—En medio de todo esto, ¿qué extraña don Gastón Alegre?

—Hay dos cosas en mi vida que extraño mucho, la diputación local en donde subía a la tribuna a diario y mi clase en la Facultad de Derecho.

 

—También fue, durante años, Consejero Ciudadano del Consejo de la Judicatura, ¿cómo ha visto esa parte de la impartición de justicia en Quintana Roo?

—Ha sido de altas y bajas, hubo veces que sentíamos cuando llegamos al principio y aunque está mal que yo lo diga, pero creo que algo hicimos para mejorar las cosas, que se diera un mejor servicio y justicia a la ciudadanía. Hay mayor cantidad de buenos elementos en el Poder Judicial en comparación con los otros poderes, hay una estabilización del personal, la profesionalización que tienen, comenzando por el actual presidente, que es una persona comprometida, tiene toda su vida dedicada al Poder Judicial; sin embargo, como en todo hay corrupción.

 

—¿Cree que le queda debiendo el Poder Judicial a la impartición de justicia en el estado?

—Somos un estado nuevo prácticamente, las universidades no tienen la fuerza de instituciones como la UNAM, y claro que hay muchas deficiencias, pero hay interés en que las cosas cambien y ahí van las cosas, poco a poco.

 

—Don Gastón, usted también ha sido impulsor para que se resuelva el tema de la zona limítrofe, ¿cómo ve la situación, cree que el caso se encuentra empantanado en la Suprema Corte?

—Es un pleito histórico y el Punto Put es la clave de todo, nosotros tenemos perfectamente bien localizado dicho punto trino entre Yucatán, Campeche y Quintana Roo, nada más que Campeche lo cambió, subió las mojoneras y eso modifica la situación, pero aquí no hay de otra, que nos acepten el punto Put y se acabó, pues con ese punto colindamos nosotros también con Guatemala y sin ese punto, llegamos sólo al vértice y únicamente colindamos con Belice. Si bien últimamente no he revisado cómo va el tema, pues sentí que lo querían politizar y eso no me llamó la atención, pero está en manos de la Corte resolverlo, creo que los ministros le han tenido miedo a la decisión.

 

—Se le aprecia mucho en Yucatán, en Quintana Roo, pero en realidad, ¿en dónde tiene su residencia don Gastón Alegre?

—Yo vivo en Quintana Roo, tengo una hacienda en Yucatán y todos los fines de semana voy para allá, tengo amigos en todos lados, pero insisto, yo vivo en Quintana Roo, aquí tengo todo, el principal centro de mis negocios, mi casa.

 

—En el 2009 hubo una polémica cuando la Primera Sala de la Suprema Corte le negó el amparo por el tema de una isla, ¿qué hay de eso?

—En primer lugar no es una isla, es un islote que constitucionalmente hablando pertenece a Quintana Roo, nada más que hubo un sujeto que comenzó a fastidiarnos, que me pidió dinero para zafarme y es el que acaban de correr hace poco del Gobierno del Estado, un tal  (Alfredo) Arellano, que estuvo antes de encargado de Sian Ka’an y desde entonces me hizo la vida imposible y logró un objetivo estúpido empleando un aspecto demagógico, que no era posible que un hombre pudiera tener una isla cuando es propiedad de la Nación, pero en realidad es que al crearse el estado de Quintana Roo se hizo con su territorio, islotes e islas y entonces, si se desconoce ese islote, se desconocen Cancún, Cozumel, Holbox, Contoy, Isla Mujeres y todos los que aquí vivimos estaríamos como paracaidistas si se considera que pertenecen a la Nación.

 

—¿Le ha dado seguimiento jurídicamente a esa determinación de la Suprema Corte o cómo quedó?

—Ya no, pudiera hacerlo, pero tomé la decisión de que no porque ya me da flojera, en su momento actué por elucubración jurídica nada más, pero no vale la pena seguir en ese pleito.

 

—Por otro lado, háblenos de la relación que tuvo con Arturo “Negro” Durazo, ¿cómo fue esa amistad?

—Sí, como no, “el Negro” Durazo era famoso entre los chamacos de la colonia Del Valle y entre los más grandes como Luis Echeverría, José López Portillo, era una gente famosa. Sí lo conocí y lo asistí como abogado en algunos asuntos, fue una relación profesional y de amistad, no lo voy a negar, pero amigo como muchos que tengo como abogado en donde se conoce a medio mundo. De niño recuerdo que era de los grandes peleadores, que defendían a los chamacos de la colonia, era “golpeador”.

En México en la colonia Del Valle, en la calle Del Carmen, hoy llamada González de Cossío, donde yo vivía, residía también la familia de Roberto Gómez Bolaños (‘Chespirito’) y su hermano Horacio fue mi compañero en la escuela.

 

—En la actualidad hay avenidas y monumentos con su nombre, ¿eso qué representa para usted?

—Fueron un favor inmerecido decidido por tres cabildos, el de Benito Juárez, Isla Mujeres y Lázaro Cárdenas, y ahí qué quiere que yo diga.

 

—¿Cómo le gustaría ser recordado por la gente?

—No he pensado en ello.

 

—Por otro lado, ¿cómo ve el desempeño de su hijo, Luis Alegre como diputado federal, ya lo ve como gobernador?

—Eso no lo sé. Todo depende de él y de las circunstancias. Tiene la capacidad para ser gobernador y más que eso, es un muchacho muy inteligente, habla cuatro idiomas perfectamente bien, ha tenido muchas experiencias en la banca, en las telecomunicaciones, en el turismo, la radio, es polifacético.

 

—¿Cómo ve la gestión de Mara Lezama?

—No me he puesto a analizarla, de verdad, algunas veces bien, otras veces mal, la verdad uno escucha los chismes, pero de una gente que trabajó conmigo, no me interesa hablar ni bien ni mal.

 

—¿Qué opinión tiene de las mujeres en general?

—Las adoro a todas. Me encantan las mujeres.

 

—¿Hay alguna que recuerde con especial cariño?

—No, a todas por igual, cada quien en su medio, en su época, todas son una maravilla.

 

—Recientemente le hicieron un libro, una biografía (‘Gastón Alegre, retrato de un amigo’, del periodista José Martínez), ¿qué nos puede comentar de ello?

—Lo estoy comenzando a leer. De lo que ya llevo, creo que le faltan algunas cosas, pero voy a esperar a terminarlo.

 

*****

 

Don Gastón Alegre López

 

– Miembro Fundador de la Juventud del Partido Revolucionario Institucional en 1949. Secretario de Prensa y Propaganda de la Sociedad de Alumnos de la Facultad de derecho de la UNAM. 1950-51.

– Presidente Vitalicio de la Generación de Abogados 1950, de 1950 a la fecha.

– Presidente Vitalicio de la Generación 50 Universitaria de 1952 a la fecha.

– Presidente del Consejo de Generaciones de la Facultad de Derecho 1953.

– Presidente de Profesionistas Mexicanos”, 1957-59.

– Coordinador en la Campaña de Miguel de la Madrid para la Presidencia de la República, 1981-1982.

– Coordinador en las Comisiones sobre Turismo, Energéticos y Política Fiscal para el Plan Sexenal, 1982-1988.

– Plan para una ‘Sogo Shosha-, empresa integradora de comercio exterior, 1983.

– Consejero de la Coparmex. Quintana Roo, 1990.

– Vicepresidente de Turismo de la Cámara Nacional de Comercio de Cancún, 1991

– Consejero Nacional de CIRT (Cámara de la Industria de Radio y Televisión), 1990-92.

– Presidente de COPROTUR (Consejo de Promoción Turística de Cancún).

– Presidente de la CIRT en Quintana Roo, 1992-94.

– Consejero de la CONCANACO a nivel nacional, 1992-94.

– Miembro del Fideicomiso Mundo Maya, representando a Quintana Roo, 1993 a la fecha.

– Miembro del Consejo Directivo de la Asociación de Hoteles de Cancún, 1994 a la fecha.

– Presidente  del  Comité Pro  Defensa de  la  Soberanía  de  Quintana  Roo  Zona Cancún, 1996.

– Presidente de la Sociedad Mundo Maya de Quintana Roo, A.C„ 1997 a la fecha.

– Presidente del Comité de Vigilancia de la Asociación de Hoteles de Quintana Roo, 1997

–  Cónsul Honorario de Francia. 1997-99.

– Regidor en el Municipio de Benito Juárez 2002-04.

– Diputado en el Congreso del Estado de Quintana Roo, 2005-08.

– Consejero de la judicatura del Poder Judicial del Estado 2009 a la fecha.

– Profesor de Historia Universal en la preparatorio C.U.M„ 1956-57.

– Profesor adjunto del Seminario de Derecho Penal, 1955.

– Profesor de Derecho Administrativo en la Facultad de Derecho de la UNAM en 1956.

– Profesor de Derecho Fiscal por oposición en la Facultad de Comercio de la UNAM 1957-69.

– Miembro de la Academia de Profesores de la Facultad de Derecho.

– Miembro fundador y Secretario de la Academia Mexicana de Finanzas Públicas.

– Miembro fundador de la Academia de Derecho Fiscal.

– Miembro de la International Fiscal Association.

– Miembro de la Canadian Tax Foundation.

– Miembro del Patronato de la Universidad La Salle Cancún, 1988 a la fecha.

– Nombramiento de Doctor Honoris Causa de la Universidad del Sur, 2014

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