DESINTERÉS PARA RESTAURAR LA GOTA DE LA ESPERANZA: RENATO DORFMAN

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Las diferentes administraciones municipales han ignorado los acercamientos del artista para dar mantenimiento a su escultura, ubicada en el cruce de las avenidas Labná, Yaxchilán y Tankah, por la que nunca le pagaron lo convenido

 

SALVADOR CANTO

 

“La Gota de la Esperanza” necesita mantenimiento, porque en la actualidad está en un estado triste de deterioro y lamentablemente no he recibido respuesta a las múltiples peticiones que he hecho a las diversas administraciones municipales para hacerlo”, reveló su creador, Renato Dorfman.

En entrevista con El Despertador de Quintana Roo, despejó dudas respecto a la forma en que hizo dicha escultura enclavada en una pequeña rotonda del cruce de las avenidas Labná, Yaxchilán y Tankah en la zona centro de la ciudad de Cancún, enfrente de las instalaciones de la televisora TvCun.

De acuerdo al informe de inventarios del “Patrimonio Cultural del Primer Cuadro de la Ciudad de Cancún” del Instituto Municipal de Planeación (Implan), esta escultura forma parte integral de la salvaguarda de 38 bienes culturales del Ayuntamiento de Benito Juárez.

En ese sentido y De Viva Voz, explicó que dicha obra la tenía en venta en su galería de Plaza La Isla, pero a raíz de una fuerte caída del mercado turístico en el 2001, se vio forzado a cerrar y fue ahí en donde el Ayuntamiento de ese entonces a través de Desarrollo Urbano se la compró, pero “nunca me la pagaron”.

No obstante, dijo que por el precio que se había acordado acaba siendo una donación, pero que ni siquiera hubo el apoyo para los gastos del traslado y colocación de la misma, situación que en su momento le generó mucha frustración.

Subrayó que pese a todo, está contento de que en la ciudad donde comenzó su carrera como artista esté su obra y a la fecha no lamenta que no se la hayan pagado, pero lo triste “es que no la quieren ni siquiera restaurar”.

En otros temas, Renato Dorfman, quien es originario de la Ciudad de México pero que radica en Cancún desde hace 35 años, apuntó que si bien desde antes de la pandemia por COVID-19 la cultura y las artes vienen padeciendo una serie de complicaciones como falta de apoyos y carencia de programas, a estas alturas y por la importancia que tiene el Caribe Mexicano en materia turística, es para que ya se contara con exposiciones itinerantes a nivel mundial, con obras de teatro de primer nivel y conciertos musicales de todo tipo que servirían como un atractivo adicional al sol y las playas.

 

—Haciendo un repaso de tu prolongada trayectoria artística, ¿qué obras, de las múltiples que has hecho, han dejado huella en ti?

—Creo que me inspira muchísimo la obra monumental y en ese sentido, hay una pieza extraordinaria que está adentro del hotel Akumal en Bahía Príncipe que tiene nueve metros de altura y que dentro de mi carrera es de lo más relevante. Tengo otra pieza que me gusta muchísimo que está en el parque Abraham Lincoln de Polanco en la Ciudad de México, que habla de la conciencia ecológica, la cual tiene seis metros de altura. Pero también hay una más en Bacalar que se llama El Templo del Arte y la Tierra, que es un proyecto en colaboración con el arquitecto Memo Siliceo con quien en un año y ocho meses, hicimos una obra magnífica y si bien hay muchas más, creo que estas tres significan mucho para mí.

 

—¿Qué opinas de la cultura y las artes en estos tiempos del COVID-19?

—Ya desde antes de la pandemia  había una situación bastante triste alrededor de la cultura y las artes. Si hablamos de Quintana Roo, que es en donde he radicado todos estos años, pues sí ha sido un tema muy difícil de contextualizar dentro del estado, porque como sabemos la sociedad gira en torno a otras cosas, en general es el dinero y la fiesta y no cabe mucho más. Ahora sí que con la altura que tiene Cancún como ciudad, ya madura y la población que hay dentro incluso de Playa del Carmen, siento que no se le ha dado al destino la fuerza y respaldo que debe tener. Para el nivel que tiene la ciudad y los pocos espacios que hay, están con pocos recursos y poco respaldo; hay gente muy comprometida trabajando a favor de la cultura y ha sido una situación, por lo menos en los espacios públicos, muy triste.

Déjame decirte que como cualquier ciudad con la envergadura internacional que tiene Cancún, es para que tengamos exposiciones itinerantes a nivel mundial, obras de teatro de primer nivel, conciertos musicales de todo tipo y si bien hay algunas cosas que resaltan, esfuerzos como el Teatro de Cancún y alguna que otra situación que haya sucedido en la Casa de la Cultura esporádicamente, no son suficientes.

Como artista pionero en Cancún, durante muchos años batallé como queriendo generar esta situación, abriendo mis propias galerías, invitando a artistas a formar colectivos y al final no fue tan fácil porque no hay una idiosincrasia dentro del quintanarroense promedio que sea consumidora de cultura. Por un lado es la falta de respaldo y es como un círculo vicioso porque al no haber oferta, pues no hay consumo y al no haber consumo no hay oferta y eso es real. Hay muchos artistas talentosos que tienen que trabajar al margen y ahí van viendo como salir adelante, pero sí diría que ha habido una falta de compromiso con respecto a eso.

 

—Háblanos de la escultura “La Gota de la Esperanza”, una de tus grandes obras para Cancún.

—Yo tenía mi galería en Plaza La Isla y esa escultura estaba adentro de la galería, cuando por temas como una caída muy fuerte en el mercado luego del 11 de septiembre de 2001, que ya nadie quería subirse a un avión, me vi forzado a cerrar la galería. Obviamente la plaza en vez de ver que yo era realmente un proveedor de cultura y de prestigio para el lugar, no me dieron cabida y les daba igual que yo fuera una zapatería o un bar y no pude sostener ese proyecto. En ese sentido, La Gota de la Esperanza en teoría me la compró el Ayuntamiento en ese entonces, a través de Desarrollo Urbano, pero nunca me pagaron y al final de cuentas acabó siendo una donación. Incluso por el precio que le daba yo al municipio ya era prácticamente una donación, pero bueno, lo que yo les pedía era que me ayudaran con los costos de traslado e instalación y demás pero me quedaron a deber. Desde entonces, sinceramente puedo decirte que ha habido ya varios intentos de acercarme a las diferentes administraciones a quienes les he dicho que esa pieza necesita mantenimiento porque en la actualidad está en un estado triste de deterioro pero no he recibido respuesta. Yo con mucho gusto voy y la restauro pero bueno, que se muestre un poco de interés del municipio y hasta el momento sigo esperando.

 

—De acuerdo al Implan, dicha obra la donaste al municipio antes de cambiar tu residencia a Puerto Morelos, pero se afirma que no se tiene dato de dicha elaboración y donación de la misma, ¿Qué hay realmente con eso?

—Yo estoy contento de que en mi ciudad donde empecé mi carrera como artista esté la obra y no lamento el tema de que no me hayan pagado, aunque en el momento obviamente causa frustración, pero más adelante más bien lo que yo quiero es que el municipio muestre interés y podamos restaurar la pieza para que tenga, digamos, el aspecto que merece la ciudad; realmente sí se necesita una restauración importante y pues bueno, sí necesito que el municipio me pague por ese trabajo y esperamos que un día cercano suceda esto.

 

—Pero muchas esculturas que hay en Cancún están en malas condiciones por falta de mantenimiento, ¿a qué consideras que se deba eso?

—No hay interés, y ya que mencionaste el Implan, yo me acerqué hace algunos años a ellos y se hizo un proyecto grande de cinco o seis esculturas monumentales en las glorietas importantes, acompañado de todo un desarrollo de proyectos, con la justificación cultural adecuada y pues bueno, fueron ejercicios creativos interesantes, pero al final no se avanzó. El elevar Cancún para que realmente ocupe su lugar como una ciudad cosmopolita internacional no ha sido el interés de las diferentes administraciones, porque talento y ganas hay, pero desgraciadamente lo que falta siempre es el dinero.

 

—¿Crees que existen intereses políticos detrás de esta falta de apoyo a la cultura?

—Claro que sí y eso desanima a la gente y aunque habemos muchos guerreros, incluso dentro de las mismas instituciones culturales que durante años y años no quitan el dedo del renglón, es cansado que el esfuerzo no sea reconocido o retribuido.

 

—Es evidente que las nuevas generaciones muchas veces no conocen ni siquiera el significado de las esculturas e incluso falta identidad al respecto, ¿qué opinas de eso?

—Yo creo que ya son muy distintas las nuevas generaciones, incluso para mí como padre es difícil entender cuál es realmente la perspectiva de los chavitos de hoy por el tema de la invasión de las redes sociales en las vidas de todos y más aun en los jóvenes que no conocieron lo que fue la vida antes de, pues como que toda la percepción de la estética, de la belleza, de la música y en general de todo se ha sido ha ido, en mi opinión, a una oficialidad o temporalidad de adicción a lo instantáneo, fácil, simple y banal; concepciones más complejas que requieren de concentración, de un esfuerzo de entender y un tiempo de observación, lo veo más difícil para los jóvenes.

 

—¿Algo más que nos quieras compartir?

—Decirte que para los que estamos en esto es una misión en la vida y no nos para nada. Con respecto a mí y muchos compañeros, muy buenos artistas en Cancún, pues seguimos insistiendo. Yo invito a la gente a que me sigan en redes sociales. Hay que entender que las redes no son tan malas, son una herramienta maravillosa de comunicación y son tan poderosas que con un contenido, dependiendo del mismo, pueden cambiar el mundo en un día para otro y ahora sí, es justamente esa la misión para quienes generamos contenido con contenido, pero es una batalla que hay que seguir, de constancia y esfuerzo, tomando esos espacios y poniéndose a la vista del mundo a través de ellos.

 

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 Renato Dorfman

  • Originario de la Ciudad de México, lleva 38 años viviendo en Cancún.
  • Artista plástico, principalmente dedicado a la escultura desde hace 35 años.
  • Ha desarrollado una carrera muy nutrida y bastante exitosa.
  • La escultura “La Gota de la Esperanza” que se localiza en la pequeña glorieta del cruce de las avenidas Labná, Yaxchilán y Tankah, cerca de la Cruz Roja, es de su autoría.
  • Muchos hoteles de la Riviera Maya tienen trabajos suyos en gran formato.
  • Durante muchos años ha expuesto internacionalmente en países de Europa y en Estados Unidos.
  • Se considera un artista autodidacta que ha encontrado dentro de sí mismo la inspiración para crear con sus propias técnicas, pues afirma no haber tenido un entrenamiento académico.
  • Ha tenido varias galerías propias en Cancún, tanto en la zona hotelera como en el centro de la ciudad.
  • Actualmente y desde hace tres meses se encuentra en un proyecto en Valle de Bravo.
  • Afirma que su arte cuenta con varias corrientes, unas más abstractas, unas más figurativas pero siempre con una línea que une todo, que es el amor a la naturaleza y a la Madre Tierra.

 

 

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