Estos sorprendentes ancestros de los actuales escualos solían desplazarse por lo que hoy es el estado de Nuevo León, hace 93 millones de años

AGENCIAS

MÉXICO.- El descubrimiento de un fósil de un espécimen de tiburón inusual que recuerda a las mantarrayas arroja luz sobre la diversidad morfológica de los tiburones del Cretácico. Este alimentador de plancton fue descubierto en México y analizado por un equipo internacional de paleontólogos dirigido por un investigador del Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS).

Hace 93 millones de años, extraños tiburones alados nadaban en las aguas del Golfo de México. Esta especie fósil recién descrita, llamada Aquilolamna milarcae, ha permitido a sus descubridores erigir una nueva familia. Al igual que las mantarrayas, estos tiburones águila se caracterizan por tener aletas pectorales extremadamente largas y delgadas que recuerdan a las alas. El ejemplar estudiado tenía 1,65 metros de largo y 1,90 metros de envergadura.

Para ser exactos, el hallazgo se hizo en lo que hoy día es el  municipio de Vallecillo, Nuevo León. Este sitio, ya famoso por sus numerosos fósiles de amonitas, peces óseos y otros reptiles marinos, es muy útil para documentar la evolución de los animales oceánicos.

El Aquilolamna milarcae tenía una aleta caudal con un lóbulo superior bien desarrollado, típico de la mayoría de los tiburones pelágicos, como el tiburón ballena y el tiburón tigre.

Con su boca grande y supuestos dientes muy pequeños, debió alimentarse de plancton, según el equipo de investigación internacional liderado por Romain Vullo, del CNRS.

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