DEPORTE PROFESIONAL, UN COSTOSO CAPRICHO

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Los gobiernos estatales han derrochado carretadas de recursos públicos de manera discrecional en equipos profesionales para lucimiento personal y el lucro de sus aliados, sin que ello represente algún beneficio social para los quintanarroenses

 

SALVADOR CANTO

Mientras la desigualdad social se ha acrecentado en todo el estado durante los últimos 15 años, así como la falta de obra pública como más hospitales y mejores escuelas, aunado a que la inseguridad cada día sigue en aumento por la carencia de recursos para la preparación de los elementos, mejores salarios y patrullas en buen estado para el desarrollo de sus actividades, las últimas administraciones del gobierno estatal han despilfarrado millones de pesos de recursos públicos de manera discrecional no sólo para traer, sino para auspiciar la estadía de equipos profesionales de beisbol, futbol y basquetbol a capricho de los gobernantes en turno, sin que ello represente algún beneficio social para los quintanarroenses.

Pese a las carretadas de recursos destinados a los equipos profesionales que en realidad son empresas privadas, dos de estos equipos –Atlante en futbol y Pioneros en basquetbol– ya hasta se fueron de Cancún y uno más, los Tigres de Quintana Roo, está en la cuerda floja debido a que el gobierno actual le puso candados a la entrega de dinero público, a como estaba acostumbrado inicialmente.

Tan sólo en la administración de Roberto Borge, de acuerdo con datos de la Cuenta Pública del gobierno del estado, se entregaron 819 millones 451 mil pesos de la administración a los tres equipos.

Y a pesar de que en todo momento se ha dicho que los responsables de todo este embrollo del manejo de recursos públicos para equipos profesionales han sido los exgobernadores Félix Arturo González Canto y Roberto Borge Angulo, principalmente, la actual administración estatal que ya está en la recta final de su gobierno no ha aclarado nada y tampoco ha presentado alguna denuncia al respecto.

Cabe decir que además de estos dos exgobernadores en la lista también aparece el mismo Mario Ernesto Villanueva Madrid (1993-1999), quien en la recta final de su administración trajo a los extintos Langosteros de Cancún y Mayas de Chetumal, los cuales solamente estuvieron un par de años más con Joaquín Hendricks Díaz (1999-2005) quien optó por otras prioridades como el “vender humo” para la llegada de competencias de Fórmula 1 al Caribe Mexicano, que nunca se concretaron pero que también representaron gastos para el erario.

De hecho, en todas estas administraciones estatales, no se ha transparentado el manejo del recurso que se les ha dado a los equipos profesionales, en lugar de invertirse en obras públicas o para atender el grave problema de la inseguridad.

Los equipos que recibieron más recursos del gobierno del estado, principalmente de las administraciones de Félix González y Roberto Borge, fueron los Tigres en beisbol, el Atlante en futbol y los Pioneros en basquetbol.

Sin duda, el consentido del sexenio borgista fueron los Tigres que vieron pasar por sus filas estrellas rutilantes con experiencia en las Ligas Mayores, con abultados sueldos provenientes de lo que aportaba mensualmente la administración gubernamental.

Por ello en la actualidad, pese a su continuidad en Quintana Roo el equipo se ha mantenido sin mayores aspiraciones, pues el gobierno del estado les redujo la entrega de dinero, dando fin a las costosas contrataciones de jugadores de renombre procedentes de Grandes Ligas; incluso en la presente temporada, tras ser eliminados por los Diablos Rojos de México, ha trascendido que la directiva aún les adeuda parte de su salario a varios de los peloteros.

De acuerdo con Armando Castillo Montejo, presidente de la Federación Mexicana de Cronistas Deportivos delegación Quintana Roo, todos los equipos profesionales en las diversas disciplinas han representado un verdadero capricho no sólo de los gobernadores en turno, sino de mucha gente que les “vende” la idea de que la estadía de esos conjuntos servirá de mucho para el entretenimiento de la población, aunque en realidad nunca llegaron a generar interés y siempre representaron grandes pérdidas económicas, pues únicamente se registraban aforos importantes cuando llegaban equipos como el América o Pumas en futbol, o los Leones de Yucatán en béisbol, esos sí de gran arraigo entre los aficionados.

“Que alguien me diga qué beneficio social han tenido estos equipos para Cancún o Quintana Roo en general, ninguno, sólo ha sido despilfarro de dinero”, consideró.

Sin embargo, para Niza Puerto Paredes, quien se atribuye que la llegada de los Tigres a Cancún se debió a sus gestiones, el tema del manejo de los recursos que el gobierno del estado había estado inyectando a los equipos profesionales es algo que debería de aclarar la actual administración y hasta ahora, ya en la recta final, no se ha dicho ni hecho nada.

 

 

Tigres, uno de los más beneficiados por los gobiernos

Si bien su llegada a Quintana Roo se dio desde el segundo año de gobierno de Félix González Canto (2005-2011), quien incluso intervino para que se hiciera la primera remodelación del estadio “Beto Ávila” con una inversión estatal de poco más de 10 millones de pesos, fue hasta la llegada de Roberto Borge Angulo (2011-2016) cuando hubo los mayores despilfarros para dicho equipo.

Durante esa administración, tener a los Tigres de Quintana Roo con contrataciones de exjugadores de Grandes Ligas costó al erario más de 239  millones de pesos.

El derroche fue tal que el entonces mandatario mandó a construir un palco especial hasta con elevador, al cual sólo podían acceder sus amigos íntimos e invitados especiales.

Se calcula que dicho palco costó tres millones de pesos, cantidad con la que se pudo haber construido dos canchas de futbol bien equipadas, rehabilitar 20 parques, electrificar dos colonias irregulares o iluminar 20 unidades deportivas.

El expresidente ejecutivo de los Tigres de Quintana Roo, Cuauhtémoc “Chito” Rodríguez Meza, reveló en su momento que el exgobernador Roberto Borge sí estaba muy metido con el equipo, al grado de que llegó a intervenir en una convención de la Liga Mexicana que se celebró en San Diego, California, para que se le permitiera al equipo llevar a cabo algunos partidos de la temporada en Chetumal.

“Para todo lo de beisbol, él (Borge) siempre se daba sus tiempos, pero no tuvo nada que ver en la contratación de jugadores, managers ni coaches”, reveló el exdirectivo.

Con el cambio de gobierno, la administración encabezada por Carlos Joaquín únicamente les dio 26 millones de pesos a los Tigres con la condición de que comprobaran todos los gastos de ese dinero, pero estas nuevas condiciones para seguir recibiendo recursos de las arcas estatales no agradaron del todo a la administración del equipo que optó por anunciar su salida y venta de la franquicia, la cual fue adquirida en el 2017 por el exlanzador Fernando “El Toro” Valenzuela y en una negociación poco transparente y en acuerdo con el gobierno del estado han decidido mantenerse en Cancún, aunque dicho pacto podría romperse en cualquier momento por la falta de recursos.

 

 

Atlante también recibió dinero público

La historia de los Potros de Hierro del Atlante en Quintana Roo se escribió con más pena que gloria a costa del erario, pues se mantuvieron durante 13 años en Cancún a complacencia de los gobiernos estatales, que invirtieron más de 645.1 millones de pesos en el club azulgrana.

Los gobiernos priistas de Félix González Canto y Roberto Borge, actualmente preso en el Centro Federal de Readaptación Social (Ceferepsi), en el estado de Morelos, fueron los que apostaron a los Potros de ese entonces de la Liga MX.

En ambos gobiernos se erogaron poco más de 525.1 millones de pesos, según investigaciones periodísticas, para que el equipo no se moviera de Cancún.

Sin embargo, la administración actual del gobernador Carlos Joaquín González, en julio de 2017 renovó  el convenio de colaboración con el club por 60 millones de pesos anuales, es decir cinco millones mensuales, con la única condición de crear escuelas de fútbol en entidad, pero eso nunca se cumplió.

En el 2019, la misma administración a través de la Comisión para la Juventud y el Deporte de Quintana Roo redujo a más del 50 por ciento las aportaciones del gobierno estatal para el sostén del club ya establecido en la Liga de Ascenso MX y por esa razón, el equipo que nunca tuvo identidad y tampoco se ganó la simpatía de la gente, se mudó a la Ciudad de México para jugar en la Liga de Expansión MX.

Durante los últimos cuatro años de Félix González Canto se entregaron más de 260 millones al equipo propiedad en ese entonces de Alejandro Burillo Azcárraga y para hacer más placentera la estancia del conjunto azulgrana en Cancún, el gobierno de Quintana Roo mandó a rehabilitar el estadio “Andrés Quintana Roo” y su aforo fue ampliado en un tiempo récord de 80 días para albergar a poco más de 18 mil espectadores sentados, una obra que fue supervisada personalmente por el entonces secretario de Infraestructura y Transporte (Sintra), Gabriel Mendicuti Loría.

Cabe decir que el cupo original del inmueble de la supermanzana 21 era para tres mil personas y en ese entonces las autoridades dijeron que la actividad principal de la instalación deportiva sería la práctica del atletismo, pero al final no fue así.

La inversión para la remodelación del estadio alcanzó los 39.5 millones de pesos, según un documento con folio 538-2007 de transparencia, sólo por parte del gobierno estatal y el inmueble quedó listo a menos de una semana de arrancar el Torneo Apertura 2007.

Con la llegada de Roberto Borge, si bien se redujeron las aportaciones al equipo, al final de su gestión, en septiembre de 2016, entregó al Atlante (que descendió a la liga de plata en 2014), 265.1 millones de pesos para que portaran en sus uniformes la marca Cancún y Riviera Maya.

Además, durante su estadía el gobierno municipal les perdonó el pago de agua y luz del estadio mediante un “convenio” cuyo monto nunca se ha revelado, aunque en el caso de la energía eléctrica el consumo bimestral era de por lo menos medio millón de pesos.

Cabe señalar que a cambio de todos los patrocinios que recibió durante su estancia en el estado, el Atlante prometió crear identidad en la región pero al final abandonó el Caribe mexicano por la puerta trasera sin lograr ese cometido, ya que además se fue dejando en el desamparo a unos 15 exempleados quienes mantienen aún demandas laborales ante la Junta de Conciliación y Arbitraje en reclamo de sueldos pendientes, que en total ascienden a unos cuatro millones de pesos.

 

 

Pioneros de basquetbol, otro filtro del despilfarro

Fue en la administración de Félix González Canto cuando el equipo Pioneros de Quintana Roo nació en Cancún y para poder jugar en la Liga Nacional de Baloncesto Profesional (LNBP), se requería de una sede con la capacidad suficiente.

Por ello, el entonces presidente del Club de Basquetbol Pioneros de Quintana Roo, Renán Castro Madera, convino con el entonces mandatario la construcción de un espacio adecuado para que Cancún tuviese, además de futbol y beisbol, también basquetbol de manera profesional.

Fue así que el gobierno del estado decidió la construcción de lo que hoy se le conoce como el Poliforum Benito Juárez, el cual fue inaugurado en el 2009, dotado de la infraestructura adecuada para complacer a los dueños del equipo y, de paso, destinarle millones de pesos como se hacía con los otros dos equipos profesionales para la contratación de jugadores con nivel de la NBA, con altos sueldos y cuya estadía en Cancún, con todos los gastos pagados, era tomada por ellos más bien como unas vacaciones.

Tras la conclusión de la administración de González Canto y la llegada de Roberto Borge, los acuerdos entre el gobierno del estado y los dueños de la franquicia de Pioneros se mantuvo, e incluso le sumaron más apoyo para contratar figuras de renombre que le permitieron al equipo alcanzar el campeonato de la LNBP.

Al Poliforum se le dotó de aire acondicionado, pantallas y equipos de primer nivel tipo NBA, lo que permitía que fuese considerado uno de los mejores de la liga por toda la infraestructura que tenía, a costillas del erario público.

Tan sólo en el 2016, el gobierno de Roberto Borge, a través de la Comisión para la Juventud y el Deporte de Quintana Roo, pactó un convenio por 43 millones 200 mil pesos en favor de la Comisión de Espectáculos de la Península A. C. para subsidiar el mantenimiento del Club Pioneros de Quintana Roo en la LNBP.

Sin embargo, como en los demás equipos profesionales, con la llegada del nuevo gobierno también hubo recorte presupuestal para el apoyo de los Pioneros, y al no tener el dinero suficiente y además mantener una relación áspera con el actual gobernador del estado que le negó seguir entregando dinero al equipo, el dueño optó por anunciar la salida del club en el 2016.

El retiro del equipo que fue conocido como los “Bombarderos del Caribe” lo hizo quien fungía como presidente deportivo del club, Wilberth Flores, cuñado de Castro Madera, que  dio fin al negocio que representó tener al equipo en Cancún al término de la temporada 2015-2016, donde Pioneros conquistó el título de la LNBP.

Pero además, la franquicia también dejó en muy malas condiciones las instalaciones del Poliforum Benito Juárez, pues la duela quedó prácticamente inservible, y aunque el inmueble fue retomado por la Comisión para la Juventud y el Deporte para la práctica de tenis de mesa y bádminton, en la actualidad se encuentra abandonado y sin uso.

 

 

Pésima idea la publicidad de equipos en futbol español

Desde el 2008, el gobierno del estado a través del Fideicomiso de Promoción Turística de Quintana Roo ha invertido en publicidad miles de millones de pesos del erario para que equipos con poca relevancia en la Liga Española de Futbol porten en su uniforme las marcas Cancún o Riviera Maya, en lo que ha sido considerado como otro de los gastos excesivos e inútiles que han hecho las administraciones estatales.

Los equipos elegidos por las autoridades quintanarroenses han sido el Mallorca y el Espanyol de Barcelona, conjuntos de media tabla para abajo, que no garantizan el posicionamiento de las marcas turísticas de Quintana Roo como se ha pretendido, a pesar de que el patrocinio incluye publicidad en pantallas en los encuentros deportivos, acceso a la base de datos de socios del club, quienes recibirían información sobre los atractivos turísticos del Estado, y el uso de la imagen de los jugadores para promover a la Riviera Maya y a Cancún, lo que representa un pago de 450 mil euros por temporada.

En la actualidad con el único que siguen es con el Espanyol, pues el contrato firmado es del 2017 al 2023, pese a que dicho equipo ya estuvo dos años en la Segunda División y apenas esta temporada que está por iniciar volvió a ascender a la Primera División.

 

De acuerdo a información proporcionada a El Despertador de Quintana Roo por el propio Director del Consejo de Promoción Turística de Quintana Roo (CPTQ), Darío Flota Ocampo, ahora que el equipo regresó a la primera división de la liga de futbol de España el convenio se mantiene activo con el acuerdo de que ahora el equipo regresará a portar el logo de la Riviera Maya en el pecho de la camiseta y se mantiene vigente la cifra de 450 mil euros.

Cabe señalar que durante los dos años que el equipo descendió a la Segunda División el gobierno del estado de Quintana Roo aportó 500 mil euros, pagados con recursos del entonces Fideicomiso de Promoción Turística de Solidaridad, Cozumel y Riviera Maya, pero en ese lapso el nombre de la marca pasó del pecho a las mangas del uniforme.

En 2018 el Fideicomiso fue liquidado y el CPTQ, creado mediante decreto el 17 de diciembre del 2017, adquirió todos sus activos, quedando como responsable de que se cumplan las cláusulas del convenio, y con ello se pudo conocer que el pago que se hacía a dicho equipo de futbol era de casi un millón de euros por temporada, de acuerdo a la solicitud de información número 00464419.

 

 

Que haya equipos profesionales, pero con beneficio social

Para el presidente de la Federación Mexicana de Cronistas Deportivos delegación Quintana Roo, Armando Castillo Montejo, Quintana Roo y Cancún en lo particular merecen tener equipos profesionales de cualquier deporte, e incluso que se involucren las autoridades, siempre y cuando exista un beneficio social.

“Yo no estoy en contra de la llegada de los equipos profesionales, al contrario, son bienvenidos; sin embargo, si el gobierno se involucra, debe de obligar a estos equipos que al fin y al cabo son empresas privadas, a que establezcan acciones con beneficio social para la comunidad y no sólo verlo como un negocio”, explicó en breve entrevista con El Despertador de Quintana Roo.

Conocedor del tema deportivo durante muchos años, Castillo Montejo coincidió en que lamentablemente los equipos profesionales que han llegado al estado, desde la época de los Langosteros de Cancún, han sido un mero capricho de los gobernantes en turno.

“Tenemos el caso de los Langosteros en la administración de Mario Villanueva y durante ese tiempo también se tuvo a los Mayas de Chetumal en donde se invirtieron miles de pesos, pero al concluir la administración todo se terminó, hubo un lapso sin equipos y fue hasta la llegada de Félix González Canto que volvieron, primero el Atlante que aún militaba en la Primera División Profesional y de la mano trajeron también a los Tigres de la Liga Mexicana de Beisbol que estaban en Puebla”, recordó.

Añadió que en la recta final de esta administración y principio de la que encabezó Roberto Borge Angulo aparecieron también los Pioneros de Quintana Roo de la Liga Nacional de Basquetbol, y en los tres equipos “fueron carretadas de dinero del erario que se le invirtió sin que eso representara un beneficio social para la entidad, como se había manejado en un principio”.

Y es que en los tres casos el gobierno del estado no solo invirtió para mantener a los equipos activos en cada una de las ligas, sino también colaboró para la remodelación de las unidades deportivas que fueron hechas por “empresas locales” y uno de los más beneficiados fue el entonces titular de lo que fue la Secretaría de Infraestructura y Transporte (Sintra), Gabriel Mendicuti Loría con una de sus empresas de materiales de construcción.

Añadió que “aquí hay algo interesante porque en la llegada de cada equipo se prometió que habría beneficios sociales y aquí estamos hablando de que no han cumplido con parte de los anuncios que se hicieron, de que durante su estadía se abrirían escuelas o filiales en toda la geografía del Estado y no han cumplido, salvo Pioneros de basquetbol que lo intentó pero con la llegada del gobierno en turno, ni ellos siguieron y tampoco continuaron las escuelas”.

Recalcó que “es triste que no se ha trabajado en un proyecto a largo plazo, en escuelas; por ejemplo, cuánto tiempo lleva Tigres aquí y no tenemos una academia de beisbol en el estado cuando se desviaron carretadas de millones de pesos para este equipo profesional”.

Finalmente, el representante de los Cronistas Deportivos de Quintana Roo subrayó que “el que se traiga a equipos profesionales no quiere decir que estemos en contra, lo que no se vale es que se destine mucho dinero público para equipos que técnicamente son empresas privadas y con ello se descuide al deporte amateur”.

Por ello, insistió en que “lo que hay que pedirle y exigirle al gobierno en turno es que haya un beneficio social también, porque no sólo es traer y mantener al equipo con recursos públicos, sino que el empresario (dueño de la franquicia), se comprometa a dejar un beneficio social”.

 

 

 

Gobierno federal abona al despilfarro

Lejos de invertir en obra pública o reforzar los programas sociales que ayuden a cerrar un poco la brecha de desigualdad existente en el Cancún de la Zona Hotelera y el de la Zona Urbana o emprender acciones más concretas para evitar que la inseguridad continúe creciendo en el Caribe Mexicano, el gobierno federal, también por capricho del presidente, comenzó la remodelación del estadio de beisbol “Beto Ávila”, casa de los Tigres de Quintana Roo.

Y así, en vez de priorizar en necesidades como la urgente remodelación del bulevar Luis Donaldo Colosio, infraestructura urbana, seguridad pública e incluso en apoyos por las graves afectaciones generadas para miles de familias por el COVID-19, el Gobierno de México, a través de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), decidió destinar una inversión de casi 200 millones de pesos para remodelar dicho parque de pelota que beneficiará a una empresa privada propiedad del expitcher de grandes ligas  Fernando “Toro” Valenzuela.

Se sabe que la Sedatu adjudicó de manera directa un contrato por un monto de 176 millones 851 mil 798.85 pesos, más IVA, a la empresa Constructora Maíz Mier SA de CV, perteneciente al dueño de los Sultanes de Monterrey.

Cabe recordar que además de la ampliación del 2013, cuando Roberto Borge construyó su palco de lujo con un elevador incluido, en 2006, el exmandatario Félix González Canto (2005-2011), remodeló por completo el “Beto Ávila” que resultó seriamente afectado tras el paso del huracán “Wilma” (octubre, 2005) y estos trabajos fueron hechos por una empresa afín al entonces titular de la Secretaría de Infraestructura y Transporte (Sintra), Gabriel Mendicuti Loría.

 

Gobierno actual disminuyó apoyo a equipos profesionales

Pese a la disminución en la entrega de recursos públicos a los equipos profesionales, particularmente Tigres de la LMB que son los únicos que quedan, el despilfarro en materia de deporte continúa a través de la Comisión de la Juventud y el Deporte de Quintana Roo (Cojudeq) que encabeza Antonio López Pinzón.

Uno de los casos más sonados fue el evento internacional de voleibol de playa que, de manera absurda, en vez de desarrollarse en Cancún, principal destino playero del país, fue llevado a Chetumal con el argumento de promover la capital del estado, justo en la explanada del Palacio del Gobierno, en donde se acondicionaron los espacios necesarios con toneladas de arena traída de Veracruz, para lo cual se erogaron alrededor de siete millones de pesos, aunque los aforos fueron mínimos y no hubo la menor trascendencia para el sur de la entidad.

De hecho, existen quejas de diferentes organismos por la falta de apoyo al deporte amateur por parte del titular de la dependencia, a quien acusan de estar más metido en temas personales y apoyar al deporte profesional que a la propia comunidad.

“En este sexenio, el deporte lejos de tener un programa amateur, la verdad es que se ha convertido en un negocio para el titular del deporte en el estado, que ha organizado eventos nacionales e internacionales aunque no es su función”, señaló el presidente de una asociación estatal deportiva que pidió mantener el anonimato, por temor a represalias.

Comentó que próximamente se va a desarrollar un evento internacional en el Centro de Alto Rendimiento (Cedar) de Cancún, lugar que ya está privatizado como también es el caso de la alberca olímpica de la avenida Chichén Itzá, que maneja gente allegada al titular del deporte en Quintana Roo “y ese dinero no timbra en las arcas estatales, sino en la bolsa del funcionario”, aseguró.

En medio de todo este panorama, está también la polémica que se ha desatado en torno a la “mudanza” del Cedar de Chetumal a Cancún y ante lo cual, el propio gobernador tuvo que salir al quite para aclarar que esto es provisional porque se harán algunas remodelaciones y mantenimiento a las instalaciones de la capital del estado.

 

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De acuerdo a información de la activista Fabiola Cortés Miranda, durante la administración de Roberto Borge Angulo:

  • En el 2013, el Fideicomiso de Promoción Turística de la Riviera Maya destinó poco más de 50 millones de pesos al pago de marcas y eventos deportivos, de acuerdo a documentos obtenidos a través de la Unidad de Transparencia.
  • Ese año pagó al equipo de futbol RCD Mallorca, 12 millones 398 mil pesos y al RCD Espanyol, 11 millones 819 mil pesos, para que sus jugadores portaran en sus camisetas las marca Riviera Maya.
  • Pagó 8 millones 773 mil pesos a “Cancún Box SA de CV”, empresa ligada al empresario dueño de medios de comunicación locales “Pepe” Gómez.
  • A “Golden Boy Promotions”, del excampeón de boxeo Óscar de la Hoya, le entregó un millón 895 mil pesos y al Consejo Mundial de Boxeo le dieron dos millones de pesos.
  • Por “publicidad” en el Cowboys Stadium LP, y el Frisco Stadium LLC, manejador del equipo de futbol soccer FC Dallas, el Fideicomiso pagó 2 millones 114 mil pesos y 4 millones 573 mil pesos, respectivamente.
  • A la empresa DARA Sport SL, que de acuerdo a su sitio web es representante de jugadores, le pagó 2 millones 546 mil pesos.
  • Al equipo de futbol Atlante el Fideicomiso de Promoción Turística de la Riviera Maya le entregó en el 2012, 1 millón 268 mil pesos a través de Deportiva Atl 1916; y otros 991 mil pesos, por medio de Promotora Deportiva Atlante. Ese mismo año, por publicidad pagó al estadio Andrés Quintana Roo, 3 millones 533 mil pesos.
  • El 2015 fue otro de los años en los que el Fideicomiso destinó mayores recursos a la promoción del deporte, poco más de 32 mil pesos. Ese año, Deportiva Atl 1916 se benefició con 8 millones de pesos; y el equipo de béisbol Tigres de Quintana Roo recibió 8.5 millones de pesos por “publicidad”.
  • Otra de las empresas beneficiadas por el Fideicomiso de Promoción Turística fue “AS Deporte”, a la que por el concepto de “campaña publicitaria” por el evento el Ironman en Cozumel, se le pagaron en el 2013, 4 millones 321 mil pesos; en el 2014, 6 millones 910 mil pesos; en el 2015, 7 millones 300 mil pesos, y en el 2016, 7 millones 502 mil pesos.

 

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