De viva voz: Miguel Quintana Pali, constructor de sueños

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Artífice de los parques temáticos mexicanos más famosos del mundo, llama a las personas de todas las edades a no limitarse y atreverse a correr riesgos para convertir sus deseos en realidad

JENNIFER AGUILERA

Miguel Pali Quintana Pali nació en Boston, Massachusetts, el 2 de septiembre de 1946. Su padre, Carlos Quintana Gómez-Daza, era originario de Puebla y su madre, Lulu Pali Solomon, nativa de Hawái. Es el segundo de seis hermanos y todos tienen un nombre hispano y otro hawaiano; con él, sus padres decidieron que su apellido materno fuera también su segundo nombre.

Santiago de Chile

Mi infancia la viví en Santiago de Chile y mi adolescencia en la Ciudad de México, esto debido a que mi padre formaba parte de la Comisión Económica para América Latina (Cepal); por lo tanto, en la familia los hijos nacimos en países diferentes, de hecho es la parejita de un varón y una mujer por cada nación: dos nacimos en Estados Unidos, dos en Chile y dos en México. Sin embargo, todos decidimos ser mexicanos. Recuerden: ¡los mexicanos nacemos donde se nos da nuestra regalada gana!

A Chile llegué a vivir cuando tenía cuatro años de edad y fue hermoso radicar ahí, aunque no teníamos familia directa, así que todos los compañeros del trabajo de mi padre eran nuestros tíos postizos, la mitad de ellos eran chilenos y la otra mitad del resto del continente.

En casa mi padre era el alegre, amable, bondadoso y bohemio; claro, en su trabajo era serio y formal, a él le gustaba cantar y tocaba diversos instrumentos musicales, mi madre era la seria, la estricta y la que nos hacía poner los pies sobre la tierra. De hecho cada hijo tenía un rol de actividades para ayudar en casa que iban desde poner la mesa, preparar la avena, comprar la leche, tender las camas, así como ir a la escuela, y ella en una libreta nos calificaba para saber si habíamos cumplido con nuestras tareas, nos daba o nos quitaba puntos y dependiendo de nuestro comportamiento los fines de semana nos daba una pequeña cantidad de dinero, lo cual me hizo ser consciente de su valor y saberlo administrar.

De ella también aprendí a respetar el medio ambiente, nos enseñó a separar la basura, a crear nuestra propia composta y no importaba donde viviéramos, siempre creaba hermosos jardines. En la Ciudad de México tuvo su propio orquidiario con especies de todo el país; también vivimos un año con mis abuelos maternos, ahí aprendí disfrutar andar descalzo.

Estudio y trabajo

Regresamos a vivir al país de mi padre porque le ofrecieron trabajo en la Ciudad de México, así que la preparatoria la cursé en el Tecnológico de Monterrey. Después estudié un año en el Tec la carrera de ingeniero químico administrador, pero al final no me gustó y me cambié a la carrera de arquitectura en la Universidad Iberoamericana. Estuve ahí tres años y tomé la decisión de abandonarla, por el alto ausentismo de los profesores, porque para mí era una pérdida de tiempo.

Mientras estudiaba, mi padre les pidió a los directores de Nacional Financiera ser mis tutores y yo era el asistente de ellos por las tardes, mi trabajo consistía en traducir los reportes de español a inglés. Después de dos años me invitaron a colaborar en el área de computación, aprendí mucho, pero era tiempo de buscar mi propio empleo y entré a laborar en una empresa de computadoras y sistemas, donde desarrollábamos programas de contabilidad.

Soñador + Realizador = Emprendedor

Desde pequeño siempre busqué la forma de crear negocios. Con el dinero que mi madre me daba los fines de semana compraba gomas y lápices para vender en la escuela, llegué a tener mis propias gallinas y vender huevos, vendía tortas, chicles que mi padre traía de Estados Unidos, organizaba rifas de mis libros de textos y otras cosas más.

En mi adolescencia en México hice crucifijos de madera embotellados, en mi paso por el Tec de Monterrey me di cuenta de que mis compañeros cada vez que había puentes, días festivos y vacaciones, corrían a la central de autobuses para viajar a la Ciudad de México y no todos alcanzaban, por lo que decidí rentar un autobús que saliera desde la escuela y así venderles los boletos; fue tanto el éxito que terminé rentando tres autobuses, y al final heredé el negocio a la asociación de estudiantes.

También tuve un negocio de chinchillas, son unos roedores de pelo fino, nunca vendí sus pieles. Yo compraba sementales de otros países y cruzaba las razas, lo que daba como resultado nuevos colores de piel y nuevos ejemplares. Un día uno de mis clientes me hizo una oferta por todos mis animales y los vendí, siendo mi primera experiencia comercial.

A todos los soñadores como yo los invito a aterrizar sus sueños y convertirlos en realidad; deben de empezar por escribir cada sueño, luego pensar en qué acciones deben realizar para lograrlo y atreverse, entre más jóvenes lo hagan es mejor, ya que son menos compromisos y responsabilidades. Es un camino largo, de prueba y error, y aprender esas lecciones a más corta edad es mejor, y sí: tendrán que tocar muchas puertas y se van a caer, pero siempre tendrán que levantarse con más fuerza e impulso, y con cada lección aprendida sabrán que van por el camino correcto. Claro, se escribe y se dice fácil, pero no lo es, así que ¡empiecen ya! Atrévanse a realizarlos y si eres adulto o una persona de la tercera edad como yo no importa, México necesita de esa gente que tienen la fórmula de soñadores + realizadores = emprendedores, sólo hay que tener los pies en la tierra y atreverse a correr riesgos.

Lo importante es analizar sus sueños, pensar en cómo podrían hacer la diferencia del producto que lo haga único y mejor que lo ya existente en el mercado, ya que como ustedes hay millones de emprendedores queriendo triunfar, así que asegúrense de ir por el camino correcto para cumplir su objetivo. Yo a mis 74 años sigo teniendo muchos sueños de parques cada vez más grandes, más atrevidos e innovadores, buscando siempre que uno supere al otro.

Tendero

En 1970 decidí casarme con mi primera novia, Eva, con quien llevaba 10 años de noviazgo e inicié a fabricar lámparas –eran mis propios diseños– para después salir a ofrecerlas a las tiendas decorativas modernas, y empecé a recibir pedidos por teléfono y siempre buscaba hacerlas innovadoras, así que las Lámparas Siglo XXI marcaron mi vida empresarial.

Con el tiempo me fui haciendo amigo de los proveedores y de los dueños de las tiendas de muebles y decoración, obtuve información de costos, montos de venta, utilidades, renta de locales comerciales, y entonces al año de casado renté mi primera tienda de diseño de muebles en Plaza Satélite, la cual tardó en despegar, pero en cuanto abrió sus puertas Liverpool levantamos el vuelo.

Me hice socio de José Pineda, él administraba y yo diseñaba, crecimos y pusimos más tiendas en otras partes de la ciudad; seis años después se decidió separar la sociedad al 50% cada quien, y tomar cada quien su rumbo. El que fue mi socio se volvió mi competidor, ya que ambos teníamos tiendas de diseño de muebles, por lo que cambié la estrategia e hice un cambio total de la línea de muebles, ahora era naturalista, diferente, única y novedosa.

Parquero

El mayor riesgo en la vida es no tomar el riesgo. En 1985, un proveedor de las tiendas Pali me pidió que lo acompañara a Cancún, ya que deseaba venderle muebles a un compañero mío de la carrera de arquitectura, Román Rivera, “él te conoce y a mí no”, así que lo acompañé. Hablaron de negocios y cerraron el trato, y ahí mismo Román me ofreció en intercambio un terreno de una hectárea por muebles de mis tiendas, acepté y me dio a elegir uno en Puerto Aventuras, uno en Akumal y Xcaret.

Como todo estudiante de arquitectura, en algún tiempo soñé con la casa de descanso más hermosa del mundo y justo ahí la vi, a un lado de un cenote. Román se extrañó de mi elección, porque los otros terrenos tenían mejores playas, arena y no tantas rocas como Xcaret. Al conocer los planos del terreno me di cuenta de que una hectárea no me alcanza para construir la casa de mis sueños, necesitaba mínimo cinco hectáreas, así que hice otro intercambio con él por más muebles.

Cuando inicié con la limpieza del terreno encontramos ojos de agua, pequeñas cuevas, un cenote, ríos subterráneos y vestigios mayas, por lo que pensé que no podría ser únicamente un proyecto de una casa y decidí cambiarlo a 10 villas. Después recordé un parque muy importante de Hawái, que mostraba las raíces de su cultura con música, bailes, gastronomía, tradiciones y museos. Pensé que también a México lo tenía que conocer todo el mundo por medio de Xcaret, y para eso hacía falta más terreno, e investigué quiénes eran dueños de los terrenos aledaños y así es como conocí a los hermanos Constandse, de vocación hotelera, a quienes invité a sumarse a mi locura de crear un parque. Ellos al principio no estaban convencidos, hasta que después de varios intentos accedieron.

A la fecha contamos con siete parques, cuatro paseos a zona arqueológicas y un hotel de 900 habitaciones y en todos se busca resaltar el amor por México desde su riqueza natural, su cultura, su música, su gastronomía y muy en especial su gente, y sin dudarlo puedo asegurar que la mayoría de los huéspedes del hotel son de nacionalidad mexicana, aunque no radiquen en el país.

Hotelero

En realidad por mi mente jamás paso ser hotelero, era algo que mis socios deseaban, aunque yo no entendía por qué querían construir un centro de hospedaje más si ya existen alrededor de 500 hoteles de lujo en Cancún y la Riviera Maya, y de parqueros casi, casi vamos solos, no tenemos tanta competencia, pero hace siete años atrás detectamos que los hoteleros para vender cuartos utilizaban de gancho obsequiar entradas al parque Xcaret y entonces pensamos “si ya tenemos los parques, vamos a ofrecerlos como si fueran el patio de diversiones” y entonces creamos el concepto All Fun Inclusive.

Tras dos años y meses de haber abierto las puertas del hotel, tenemos la fortuna de siempre tener la ocupación alta, y a pesar de la covid-19 no hubo cancelaciones, sino que se cambiaron las fechas de las reservaciones.

Covid-19

Para el Grupo Xcaret los colaboradores forman parte de la familia, somos una empresa que no cuenta con pagadoras, se brindan todas las prestaciones que por ley les corresponden. Por la emergencia sanitaria no se despidió a ningún trabajador y todos continúan recibiendo su sueldo, aunque con algunas modificaciones, mientras se continúa la cuarentena.

Nuestra prioridad es y seguirá siendo salvaguardar la salud y seguridad de nuestros visitantes, huéspedes y colaboradores, por lo que hemos tomado la decisión de aplazar la reapertura de las puertas de nuestro Hotel Xcaret México y Parque Xcaret para el 1 de junio, y más adelante daremos a conocer la disponibilidad de los demás parques y tours, así como los horarios de operación.

Ahora que es tiempo de estar en casa, se lanzó una invitación para que todo el mundo conozca Xcaret por medio de un espectáculo en línea, algo que por primera vez en 25 años se hace y se transmitió en los canales de YouTube y Facebook del parque el pasado 26 de abril a las 19:00 horas el espectáculo que llevamos a cabo en el teatro Gran Tlachco, el cual ofrece un viaje inigualable a través de la historia de México, y el domingo 3 de mayo a la misma hora los usuarios de las redes sociales podrán disfrutar nuevamente de él.

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