De malos augurios y otros apuntes de política – Desde el Rincón

Inosente Alcudia Sánchez

Los malos augurios se ciernen sobre Alejandro Moreno Cárdenas y, de paso, sobre el Partido Revolucionario Institucional (PRI). “Un hombre sin futuro para un partido sin futuro” sintetizó, lapidario, Jesús Silva-Herzog Márquez en su columna del Reforma; y, Jorge Zepeda Patterson, desde Milenio, enfocó su opinión en los efectos que sobre la gobernabilidad tiene la debacle del tricolor, además del posible peso político que seguiría teniendo el partidazo de la Revolución en el peor de sus escenarios.

Es sabido que la andanada crítica en contra del presidente del PRI se desató como consecuencia de los audios difundidos por la gobernadora Layda Sansores. En su defensa, Moreno Cárdenas dio a conocer una grabación en la que se escucha al ex gobernador y senador chiapaneco del Partido Verde, Manuel Velazco, transmitirle las amenazas del presidente de la República, a través del secretario de Gobernación, en caso de que los diputados priistas no votaran a favor de la reforma eléctrica. La historia es conocida: la bancada del PRI no votó a favor de la iniciativa presidencial y canceló uno de los pilares de la cuarta transformación. En consecuencia, según Alito, la gobernadora Sansores ha difundido audios que lo exhiben como un rupestre representante de nuestra clase política (eso de “rupestre” me evocó a “Don Concho, un político a la mexicana” ¿recuerdan?).

En efecto, en las últimas semanas, Moreno Cárdenas ha sido el objetivo de obuses que salen desde distintos ángulos en una mezcla de venganzas personales, deslindes políticos, cálculos electorales y cobros de agravios partidistas. No la tiene fácil el líder priista y, como él mismo arengaría, llegó el momento de demostrar de qué está hecho.

Desde la votación de la reforma eléctrica, Moreno Cárdenas radicalizó su discurso en contra de la cuarta transformación y comenzó a ganar espacios como cabeza de la alianza opositora e, incluso, hizo pública su intención de ganar la candidatura de Va por México para presidente de la República. Por ello, tanto renombrados analistas como parroquianos en la cantina, consideran que la campaña de audios es un “estate quieto” al líder nacional del PRI.

Como sea, el priista fue reelecto presidente de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (COPPPAL), un espacio que le permitirá atrincherarse y expandir sus capacidades de defensa ante los previsibles siguientes ataques. Veremos, entonces, cómo evoluciona este conflicto que, parece, ya ha derivado al terreno de lo judicial. Eso sí, los audios menguaron el capital político de Moreno Cárdenas y su destino en la arena política es incierto. Mantenerse en modo defensivo puede distraerlo de cara a las elecciones de Estado de México y Coahuila y, sobre todo, de la elección presidencial en el 2024. Es indudable que sus aliados estarán con él hasta que su cercanía les resulte inconveniente.

No comparto la idea de que el porvenir del PRI esté sujeto a la buena o mala ventura de su presidente. Me parece que el PRI tiene una memoria histórica y un anclaje profundo en el pueblo de México, no parejo en las regiones y estados, pero mantiene presencia en todo el territorio nacional y cuenta con una militancia real, de carne y hueso, amalgamada por los ideales del partido. También, creo que esos priistas de a de veras son institucionales, en el sentido de que respetan las reglas y se atienen a los principios de su organización.

Entonces, de darse un relevo en la dirigencia nacional no será el acabose; al contrario, podría dar lugar a un proceso regenerativo, con la participación de sus miles o millones de miembros, que signifique un relanzamiento de las causas del partido en el marco de las contiendas del 2023 y 2024 y un posicionamiento de nuevos liderazgos. Además, independientemente de su actual menguada presencia electoral, como reconoce Jorge Zepeda Patterson el PRI seguirá siendo un importante factor de gobernabilidad y un interlocutor de relevancia para instrumentar acuerdos que contribuyan a la paz social y al desarrollo de la nación.

Por otra parte, un estudioso de estos temas me dice que los audios para abatir el liderazgo de Alejandro Moreno han tenido un efecto que quizás está fuera de lo esperado por sus malquerientes: es probable que cancelen sus aspiraciones de ser el candidato presidencial de la alianza opositora, pero eso facilitará las negociaciones entre los partidos a la hora de definir quién será su abanderado de unidad. Y, con Alito eliminado de la competencia, se abre el camino para que Movimiento Ciudadano (MOCI) se incorpore a la alianza aportando al candidato que enfrente a la “corcholata” de la cuarta transformación. Ahora mismo, para las elecciones en Estado de México, los naranjas tienen un candidato competitivo con el cual negociar su participación en una necesaria coalición opositora. Así, al sacar a Alito de la contienda (no de la política), se ha facilitado alcanzar acuerdos partidistas de cara al 2024. Quizás, sin querer queriendo, la campaña de audios ha dejado libre el camino para la construcción del candidato que, en unidad del PAN, PRI, PRD y MOCI enfrente a Morena o, más bien, a AMLO. Quizás todos se sumarían a un político de apellido Colosio. Bueno, eso dice alguien que dice que sabe.