Crónicas del tianguis

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Tukuch, maestro de la lotería

“Ratos de ganar, ratos de perder; jueguen, jueguen; ánimo, no le hace que me ganen, el chiste es que participen”

Héctor Cobá

Fotos: Héctor Cobá

CANCÚN.- Tucuch o Tukuch es el clásico gritón y digno mantenedor de la lotería mexicana, símbolo de la cultura política mexicana, éste lleva a los tianguis de Cancún este juego, quien desde los 13 años de edad ya ponía su puesto en las fiestas de pueblo.

—¡La hermanita del borracho, la botella!

—¡Diablito colorado!

—Soy profesional en esto (la lotería), el chiste es solo hablar, he pagado a ganadores 200 y 500 pesos, lo mínimo han sido 60 pesos. Solo trabajo sábado (supermanzana 240, a una calle de la esquina de la prolongación o diagonal Tulum con Talleres), domingo (ruta 7- supermanzana 76), lunes en la avenida 20 de noviembre con prolongación o diagonal Tulum, y los jueves, de vez en cuando, en la 234. A veces gano 100, 200 pesos, a veces nada más sale para comer.

—Soy de Mérida, Yucatán, cuando llegué a Cancún hace 34 años, venimos a vender calcetines, rasuradoras, perfumes. Comenzamos en la ruta 7, al lado del Machetazo, ahí el sábado nos compraban 50 pares de calcetines, a 10 pesos cada par; sin embargo, llegó un momento que únicamente comía de lo que se vendió, ya vendía sin gusto. Se acabó y me fui a trabajar a un rancho ahí donde está la gasolinera cerca de la colonia La Morena, donde había 300 patos, 100 gallinas y 100 cerdos.

—Yo viví más de cinco años con una señora que luego se va a vivir a Chetumal, por eso ingresé a un grupo de Alcohólicos Anónimos, a los 28 años, tras una gran depresión con mi primera familia.  Nunca tomé, pero iba al grupo porque me gustaron los temas de apoyo que se platicaban, ahí sigo.         

—Al tianguis de la ruta 7 llegamos a vender cuando se llevó a cabo el concurso de Miss Universo, en la zona hotelera, el año 1989 después del huracán Gilberto. Después bajó la venta y comenzamos a trabajar en el Crucero, cuando había pocos negocios y calles.

—Luego hablamos con Melitón Ortega García (dirigente de la Unión de Tianguis y Comerciantes Ambulantes del Estado de Quintana Roo AC) para trabajar la lotería y nos instalamos cerca de la iglesia, a dos cuadras, aquí de la supermanzana 76. Ahora la iglesia nos queda como a ocho cuadras.

—¡El músico toca y toca, nada para su boca!

—Ratos de ganar, ratos de perder. Es juego. Lotería— (zarandea la caja de madera con los diamantes del mismo material, que tienen cuatro figuras por cada lado).

—¡El barril, del chavo del ocho! 

Se acerca el primer interesado y pregunta ¿de a cómo es?

—Dos pesos. Gana cuatro veces la cantidad que le ponga. Póngale a la figurita que le guste.

—Jueguen, jueguen. Todas las figuritas que están aquí, están en los dados. Jueguen, jueguen, es el juego de la lotería.

Muuch, la rana. ¡Nada!

—Nada para nadie, ¡se quita y se vuelve a apostar!

—No vino más, se quita y se vuelve a barajear. Es el juego de la lotería, ¡jueguen!

—¡Jueguen, atinen y ganen!

—Cada vez que le atina, nosotros le pagamos. Nosotros no pagamos si no ganan.

—Jueguen, estamos jugando, vengan a jugar, sino no gano, si no gano cuando menos me divierto.     

—Gana cuatro veces y con su dinero cinco. No lo piense, piense que va a ganar.

—¡Se agita y se vuelve a barajear! Póngale dos pesitos, dinero para que te lo lleves, te damos aquí.

—De dos, tres, cuatro, cinco, con sus monedas cinco. Juéguenle. Mientras no le atine, la casa gana.

Un jugador atina a tres filas. Tukuch grita: —¡Le pegó a los tres!     

Puede poner hasta 20 pesos por figurita.

—Póngale a varios, jueguen, cualquiera puede apostar.

—También antes trabajamos en el Crucero sábado, domingo y lunes; después nosotros comenzamos el tianguis de los lunes. Melitón es un buen organizador, con papeles decía aquí estará tu puesto. Con el trato se le quedó mi nombre, siempre que me ve, me dice Tucuch. Creo soy un escarabajo de madera, ya que Tukuch significa escarabajo y Che madera, ambas palabras son de la lengua maya).

—Hace un año trabajaba con un sobrino y recorríamos con la lotería mexicana colonias y ferias como la de Rancho Viejo (en mayo), hasta las iglesias nos vamos a poner. Hace más de 30 años también íbamos a Holbox.

—Tengo que invitar al que pasa. Si no se para la gente no hacemos nada. En el tianguis te ponen dos o tres puntos. Si ganan se van, si pierden se van; es un juego en el que puede ganar el público. “Capacha”, una línea igual con todas las figuras.            

—La lotería es un juego popular, todo mundo lo juega, gracias a éste estoy vivo, a mis 67 años, tras haber nacido en 1955 en la colonia Melitón Salazar de Mérida, Yucatán.

—Ratos de ganar, ratos de perder; jueguen, jueguen; ánimo, no le hace que me ganen, el chiste es que participen. En una pasada ¡tú ganas!

—Márquele de dos pesitos en adelante. Pueden apostar de a dos pesos, de cinco, de 10 y 20. Jueguen, atinen y ganen. No le hace que no gane, pero que participen.

—Así es este relajo— retroalimenta Wilbert José Guadalupe Che Tucuch (o Tukuch) —así es— Grita: ¡Venado no ve nada!

—Como le voy contando, le voy pagando.

—¡El pino, cola que no dio bola!

La gente va y viene, él sigue con su labor; es la hora de la despedida, de decir hasta luego al escarabajo de madera: Che (madera) y Tucuch (escarabajo); otra acepción de un diccionario maya-españoles Kuklim.

Muuch, rana en maya.     

Facebook: Héctor Cobá / Twitter: @HctorCob / hectorcobacc@gmail.com