Conflicto por termoeléctrica de Iberdrola en Yucatán

Aunque la Sermarnat rechazó la MIA para su instalación en Kanasín, el gobierno de Mauricio Vila dice que la dependencia “no tiene facultades para cancelar los proyectos”

MÉRIDA.- Por falta de estudios y consulta pública, la Secretaría de Medio Ambiente (Semarnat) no dio la autorización ambiental a la española Iberdrola para instalar la termoeléctrica de ciclo combinado “Mérida IV” a unos 200 metros de la Reserva de Anillos de Cenotes en Yucatán, luego de la presión de la comunidad maya de Kanasín y San Antonio Tehuitz de la zona conurbada de Mérida.

La empresa energética, cuestionada por el Gobierno federal por dañar a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), puede volver a presentar otra Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) para esta central eléctrica, ofrecida por el Presidente Andrés Manuel López Obrador en diciembre de 2020.

Pero en Yucatán, el Secretario de Fomento Económico, Ernesto Herrera Novelo, dijo a la prensa local que “la Semarnat no tiene facultades para cancelar los proyectos” y que al “sólo faltar algunos estudios”, la empresa “seguirá y construirá esa planta eléctrica en Kanasín” con el apoyo el Gobierno estatal, expuso el portal SinEmbargo, que pidió al funcionario un comentario al respecto, pero argumentó estar de viaje.

Ante la posibilidad de que la española vuelva a solicitar el permiso ambiental, las comunidades mayas seguirán organizándose contra el megaproyecto al considerar que amenaza la selva y a los anillos de cenotes, principal fuente de agua de la Península de Yucatán.

“Rechazamos la termoeléctrica porque puede lastimar nuestra selva maravillosa, nuestros cultivos (agrícolas y de miel), hay zonas arqueológicas que pueden ser enterradas; es un centro ceremonial gigantesco con hallazgos de nuevas pirámides. Queremos seguir viviendo en un lugar limpio, poder seguir bebiendo el agua limpia”, dijo un integrante del colectivo Ma’alob Cuxta, conformado por comuneros de Kanasín y San Antonio, académicos y organizaciones sociales, cuya identidad pidió ser resguardada por seguridad.

Esta termoeléctrica de 500 MW plantea quemar como combustible 150 millones de pies cúbicos de gas natural al día, equivalente a 3 millones de toneladas de CO2 al año, más que el total de los automóviles registrados en el Yucatán. Los gases tóxicos que generaría la planta (como óxidos de nitrógeno) provocan daños a los sistemas respiratorio, circulatorio e inmunitario.

Como parte de su operación también extraería 25.5 metros cúbicos por hora de agua con aditivos tóxicos (ácido sulfúrico, amoníaco, cloruro cálcico), expone el Colectivo Ma’alob Cuxta con base en la Manifestación de Impacto Ambiental, documento denegado que también reconoce que se contaminarán cuatro mil kilogramos de tierra con aceite lubricante sin detallar el tratamiento de los residuos tóxicos sólidos y líquidos peligrosos que generará.

El Gobierno de Yucatán asegura que iluminará al estado, pero Iberdrola aún no tiene ningún contrato con el servicio público estatal por lo que, prevé el colectivo, la electricidad que produciría sería para empresas privadas. (Con información de SinEmbargo)