BUENA VISTA SOCIAL CLUB: 25 AÑOS

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El disco más internacional de la música cubana cumple un cuarto de siglo con una edición especial que incluye canciones inéditas

LONDRES.- El aislamiento por el bloqueo y el hermetismo del régimen relegaron al son cubano a un aletargamiento que duraría décadas. Sin embargo, en marzo de 1996 las cosas cambiaron drásticamente para los músicos que habían ayudado a engrandecer este estilo. Nick Gold y Ry Cooder emprendieron un proyecto que sacó de la jubilación a artistas legendarios, historia viva de una música que, paradójicamente, viviría sus mejores años con el fin del milenio. El producto final fue un disco que reunió el legado del son cubano, interpretado por artistas de la talla de Compay Segundo, Eliades Ochoa, Rubén González u Omara Portuondo entre otros.

Ahora Buena Vista Social Club cumple 25 años con una reedición que incluye material inédito de aquellas sesiones. Canciones improvisadas y descartadas, con el constante ruido del ir y venir de los músicos como telón de fondo, respirando vida y música en cada acorde que salió de los estudios EGREM.

Con la creación del sello World Circuit, Gold se embarcó en tres décadas de trabajo dedicadas a sacar la música de sus fronteras, devolviéndole la relevancia y el sabor de que tenía en sus países de origen. Tras colaborar con el músico africano Ali Farka Touré y conocer al estadounidense Ry Cooder, Gold decidió mezclar músicos malíes y cubanos en un mismo disco, reuniendo caminos paralelos, perdidos durante décadas.

«Teníamos todo preparado cuando días antes de empezar a grabar nos comunicaron que habían denegado los visados de los músicos malienses». Gold y Cooder tuvieron que improvisar un disco distinto. Con la ayuda de Juan de Marcos González, líder de la banda cubana Sierra Maestra, lograron encontrar a un elenco de legendarios músicos que acabaría conformando Buena Vista Social Club. A 25 años de entonces, todavía somos capaces de sentir el calor y la alegría que colorea estas sesiones.

En el documental que Wim Wenders produjo tres años después, los protagonistas de Buena Vista Social Club dejan entrever la necesidad de transmitir al mundo su último legado. Los últimos compases de unas vidas dedicada a la música y que durante décadas habían permanecido acalladas por el bloqueo y la falta de oportunidades. El éxito rotundo del disco les abriría las puertas de discos en solitario y giras por todo el mundo. (El Mundo)